Por fin tenemos a la vista el inventario de la rapiña inmobiliaria perpetrada por la iglesia católica al amparo de la ley hipotecaria de don Aznar. La palabra inmatriculación es correcta y bastante clara: significa registrar algo para uno mismo; es una acepción castellana del dicho catalán peix al cove, que popularízó don Pujol con los resultados sabidos.
‘Influencers’ togados
En resumen, que no hay día en que no nos desayunemos con alguna resolución judicial que parece dictada para llamar la atención. Ayer fue la absolución de doña Cifuentes en el pleito sobre falsificación documental por la que obtuvo un título académico más falso que un duro de madera. Nadie quiere que nadie vaya a la cárcel si no lo dictamina un tribunal, lo que no significa que tengamos que aceptar que es inocente.
Teoría del caos, con matices
El levísimo batido de alas de una mariposa en Cataluña provoca un vendaval que arrasa Madrid. Es la teoría del caos, con matices. El resultado de las elecciones catalanas estaba previsto en las encuestas, incluida la abstención de la mitad del censo, lo imprevisible eran los matices.
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Pensemos en los youtubers que han emigrado a Andorra para eludir la presión fiscal de su país y han puesto en evidencia los límites de estado y el grado de corrosión que puede registrar la organización social cuando el propio sistema invita a ello. Tendría guasa que una hipotética manifestación por el encarcelamiento de don Pablo Hasel, rapero, derribara, digamos, la monarquía.
El paraíso de los problemas
El ministro ruso de exteriores, la condena a un rapero, la apertura de la hostelería, la ley trans, y el mismísimo cometa Halley si sobrevolara ahora nuestras cabezas, devienen materia de la campaña electoral catalana. He aquí un eslogan de promoción regional: Cataluña, el paraíso de los problemas irresolubles. Si te gusta comerte el coco este tu hogar.