Paraíso Porcelanosa

Posted by on Sep 20, 2015 in Miradas |

Hay mujeres excepcionales por cuya cama pasa, no el tiempo, que es un trance del común que puede medirse con el calendario, sino algo más excelso: el espíritu de la época. En el siglo pasado, Alma Mahler fue sucesivamente esposa y/o amante de, Gustav Klimt, Alexander von Zemlinsky, Oskar Kokoschka, Paul Kammerer, Gustav Mahler, Walter Gropius y Franz Werfel. Si quieren entrar en detalles, consulten la Wikilpedia pero puede decirse sin error que toda la cultura centroeuropea del primer tercio del siglo se arrebujó entre las sábanas de Alma Mahler. De Marilyn Monroe se decía que solo quería hacerse acompañar por el mejor y así fue con el mejor jugador de béisbol, el mejor dramaturgo del país, el más destacado actor francés y el presidente de Estados Unidos más sexy de la historia, por citar algunos. Estas mujeres reinan en un ámbito del deseo en el que solo compiten hombres que han llegado a la cúspide impulsados por un talento y una competencia excepcionales en su oficio y que, por alguna exigencia de su vanidad o de su libido, necesitan verse recompensados con un trofeo que no pueden alcanzar por propios méritos porque su conquista depende de la cesión voluntaria de sí mismo que haga el trofeo. Es como si todo el desasosiego y el esfuerzo acumulados por el hombre para conseguir sus metas existenciales solo tuvieran sentido si puede reposar la cabeza en el regazo de la ansiada dama o, al menos, llevarla del bracete al baile parroquial. Qué romántico. En España, donde a menudo no sabemos apreciar el talento doméstico, tenemos un poderoso icono femenino de la cultura de la Transición, titilante desde la ya remota dictadura y que ha conservado su fulgor intacto hasta la democracia regocijada que ahora vivimos, y cuyo imán ha arrastrado hacia sí a los primeros del podio en cada momento: el único cantante de fama mundial del país, un exitoso empresario vitivinícola, un prominente ministro y banquero y ahora a un premio nobel de literatura, a todos los cuales les ha otorgado un halo glamoroso que no poseían antes por méritos propios. Esta dama, cuyo físico empieza a parecerse al de la Nefertiti del Museo Egipcio de Berlín pero con dos ojos, lleva alquilado desde tiempo atrás su hechizo a una fábrica de azulejos a cuyos actos promocionales se hace acompañar por su actual premio nobel. No es poco culminar la carrera de mejor escritor de novelas decimonónicas del siglo XX (dicho sea con la admiración debida) como embajador de revestimientos de cocina y baño. Podemos imaginar que en esos actos chiporroteantes de sonrisas falsas y flashes de las cámaras, Mario Vargas Llosa piensa en Franz Werfel, en Arthur Miller…, al...

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Banca catalana

Posted by on Sep 19, 2015 in Miradas |

¿A dónde habría llegado el ex molt honorable Pujol sin la banca? Él mismo fundó una para sus manejos político-financieros y luego su familia ha dado mucho trabajo al sector moviendo dinero blanco, negro, a rayas y jaspeado de una entidad a otra, arriba y abajo, hasta Andorra y vuelta. El padre de la Cataluña actual fue, antes que nada, banquero. Y, de hecho, esta familiaridad con las finanzas es uno de los rasgos que nos admiraba de Cataluña porque indica, o indicaba al menos hasta ayer mismo, seriedad, pragmatismo, confianza. El juicio se formulaba más o menos así: bueno, los catalanes son aburridos pero de negocios lo saben todo, y eso nos llenaba de orgullo y de un poco de envidia también, sobre todo a los aburridos, que somos legión. Pues bien, parece que este tópico ha dado la vuelta. Los catalanes han dejado de ser aburridos hasta el punto que nos tienen con la boca abierta y el corazón en un ay día y noche, y, por lo demás, no saben tanto de negocios. Leo que la banca saldrá de estampida de Cataluña si se plantea la independencia. ¡Un país sin bancos! Me imagino que esta perspectiva estimulará las glándulas salivares de la populosa izquierda anticapitalista, devenida guardia pretoriana del president Mas, que cree que la independencia es la llave del paraíso originario. Pero ¿qué pensará el propio Mas de esto? Claro que la palabra de un banquero vale lo que vale (pregúnteselo a los preferentistas) y es probable que esta amenaza de la gran banca deba entenderse como una promesa del enjuague post electoral que se avecina y en el que, desde luego, no perderán los banqueros. Pero sigamos la hipótesis hasta el final: se van los bancos y tras ellos los grandes negocios, los ricos izan las velas de sus yates en los atracaderos, las grandes orquestas huyen del Palau de la Música, la gente fina deja de considerar a Dalí un pintor excelso o, alternativamente, se llevan su Museo de Figueres a Segovia, y, por último, el futuro económico de Cataluña queda en manos de las hordas de alcoholizados proletarios británicos low cost que vienen a tirarse por el balcón de los hoteles de Sitges y que ahora ¡para colmo! votan a Jeremy Corbyn. Demasiado incluso para un consumado galán de comedia de enredo como Artur Mas, que parece ser el único que sabe lo que se juega en este embrollado lance: su permanencia al frente del cartel (o del cártel, nunca sé si lleva...

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La izquierda gestual

Posted by on Sep 18, 2015 in Miradas |

Hace un par de días, en el Congreso, un diputado de mi pueblo arrancó las hojas de la Constitución. Es la izquierda gestual, que finge haber alcanzado la tribuna de oradores impulsada por una ola revolucionaria cuando en realidad lo ha hecho por un acatamiento detallado del reglamento que emana de la Constitución misma. Es el gesto del niño malcriado que abofetea a su mami por un complejo de Edipo  irresuelto. En mi pueblo, por razones históricas, no hay izquierda digna de ese nombre pero nos gustan los gestos bravíos -de hecho, solo se nos conoce en el mundo por el encierro de los toros- y más si los gestos se hacen desde el púlpito. Para los de fuera (en mi pueblo nos gusta mucho explicar nuestras tradiciones) diré que la poca y afligida izquierda que había aquí fue arrasada en el verano de 1936 por un tsunami de clerical-carlismo que colonizó la provincia durante las siguientes décadas hasta formar una costra que ya es parte de nuestra naturaleza. En los años sesenta del pasado siglo, la industrialización de la provincia y el concilio vaticano coincidieron en el tiempo, lo que dio lugar a la eclosión del movimiento obrero y, a la vez, como los pastores están siempre al frente de las ovejas, también a una generación de curas y seminaristas rebotados y devenidos líderes de la izquierda. Una parte de ellos llegaron al poder provincial y, tal como habían aprendido de sus mayores de la congregación, pusieron la mano para recibir el óbolo y se dejaron corromper mansa y literalmente hasta desembocar en la cárcel en algún caso; la parte radical, o simplemente montaraz, de esta clerecía se apuntó al patriotismo étnico y formó un engrudo de carlismo-leninismo al que representa nuestro diputado (de línea trotskysta, lo que quiera que signifique eso). Pero no crean que es un subversivo o un incendiario; es un probo funcionario de la administración regional (emanada, por cierto, de la Constitución), que, después de cumplida la jornada laboral acude a sostener cívicamente una pancarta que proclama EZ. Ez a esto; Ez a lo de más allá.  El gesto teatral de nuestro diputado en el Congreso quiso ser un argumento a favor de la independencia de Cataluña, y un modo de reclamarla para sí y los suyos. La independencia, para un izquierdista del perfil de nuestro representante en Cortes, siempre en la brecha, es un excelente sucedáneo de otros objetivos imposibles y un paliativo para las interminables derrotas sufridas. Mientras se pregona, la independencia puede ser imaginada al gusto de cada uno; si se consigue, quizás nos nombren embajador en Copenhague o en La Habana y, si no se consigue, siempre tendrá la culpa...

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Disfraces de la tribu

Posted by on Sep 17, 2015 in Miradas |

En la hilarante telecomedia Bing Bang Theory, que cuenta las cuitas de una pandilla de jóvenes científicos en una universidad californiana, la comicidad brota del contraste entre su presunto altísimo nivel intelectual y la evidente inmadurez de sus reacciones emocionales. Estos jóvenes son forofos de los tebeos y gadgets de fantaciencia (me parece que se dice así) y entre sus aficiones más conspicuas está disfrazarse de personajes de aventuras galácticas en las reuniones sociales con los congéneres de su tribu, lo que no obsta para que tengan empleos estimulantes y muy bien retribuidos en el escalón más alto de la cadena trófica de nuestro ecosistema. Por alguna razón inversa pero sin duda relacionada, en mi pueblo (quiero decir, en todos los pueblos que conozco a muchas leguas a la redonda) nos disfrazamos de populacho medieval en cuanto suena el clarín de la fiesta: artesanos, malabaristas, tejedoras, cetreros, algún bufón, banderolas y pendones en las fachadas y, si el evento lo vale, no faltará un rey y una reina, un obispo, un pregonero y heraldos con sus bocinas. En los tenderetes, almendras garrapiñadas, quesos y chorizos, abalorios, todo artesanal, es decir, de calidad mediocre y elaboración esforzada. Por qué, entre las innumerables alternativas de un viaje en el tiempo, elegimos por diversión el regreso a una época en la que vida era corta, desagradable y brutal (Hobbes dixit) -y aromatizada por el fiemo (añado yo)- es un misterio de nuestra naturaleza. La tradición, es la respuesta que acude de inmediato a la punta de la lengua. La tradición es un concepto muy versátil y tanto puede significar que es tan reciente que podemos recordar cuando no existía, o tan antigua que la llevamos a cuestas como una joroba, pero en general puede traducirse por impotencia. La tradición lleva a los vecinos de Tordesillas, que no pertenecen a una especie inferior a la de los científicos californianos, a convertirse en una horda durante un día al año. El festejo es pura barbarie ejecutada con una mezcla de arrogancia y vergüenza. Diríase que Tordesillas lo necesita para existir como comunidad vecinal, para estar en el mapa, y al mismo tiempo necesitan mantenerlo en secreto, incontaminado de las miradas exteriores. Estos rasgos le dan el carácter de un crimen ritual. Pudo verse en el rostro excitado y aturdido del ejecutor de este año, al que por algún arcano de la norma que rige la matanza le negaron del reconocimiento de su gesta, es decir, lo proclamaron un chapucero, un matarife sin estilo. El tonto del...

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Refugiados

Posted by on Sep 16, 2015 in Miradas |

Ese vaivén de encuentros en la cumbre, palmaditas en la espalda, sonrisas forzadas, declaraciones elusivas y acuerdos inconclusos que constituyen la liturgia de la gobernación de la desunida Unión Europea es muy tedioso y fastidioso en todos los casos pero, en esta ocasión, con decenas de miles de refugiados al otro lado de la alambrada, resulta siniestro. Europa es una potencia débil y fragmentada, este es el mensaje que destilan los desacuerdos sobre cuotas de acogida, cierres de fronteras y excusas cicateras que los gobiernos europeos exhiben estos días ante el mundo. Un principio es cierto: el país que acoge inmigrantes con generosidad y sentido de la justicia es un país fuerte, que confía en sí mismo tanto o más que lo que confían en él los inmigrantes mismos. La inmigración es siempre un factor de prosperidad para el país receptor. Otra cosa es que sus estructuras políticas y económicas estén anquilosadas o sean raquíticas, atrasadas e inoperantes y sus dirigentes carezcan de imaginación para aceptarlo y de coraje para superarlo. En 1939, la Francia que rechazó a los combatientes republicanos españoles que huían del acoso del fascismo y los recluyó en campos de concentración en las playas era un país podrido, que un año después se dejó conquistar sin lucha por los alemanes con un viejo héroe nacional al frente del gobierno claudicante. Mi interlocutor me señala con su dedo índice y una mirada chispeante y arroja lo que le parece el argumento definitivo para desconfiar de los peticionarios de asilo: esa gente que quiere entrar no son pobres, son jóvenes y tienen estudios. Exacto, ¿no es esa la clase de trabajadores que debieran querer las empresas? El problema es que no tenemos empresas. Vivimos en un país en el que existe o existía hasta hace poco una ley de beneficios fiscales en el impuesto de la renta para atraer trabajadores extranjeros cualificados de la que solo se han beneficiado las estrellas de fútbol, que además traen su propio equipo de asesores para optimizar los chanchullos fiscales. La miserable cicatería ante los refugiados y la dificultad para crear empleo son dos caras de la misma política y de los mismos responsables. Y el miedo xenófobo, cuidadosamente fomentado, no refleja más que nuestra propia inseguridad cultural, por decirlo finamente en el día del alanceamiento ritual del toro de...

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Disseny

Posted by on Sep 15, 2015 in Miradas |

Los países, o sus elites, producen las imágenes por las que quieren pasar a la historia. Es muy improbable que los cortesanos franceses de entre los siglos XVII y XVIII no fueran conscientes de la proyección histórica que significaban sus empingorotadas pelucas y sus fingidos lunares en la comisura de los labios. Las elites necesitan gustarse y, más que construir naciones, fabrican modas. Quiero decir que me confieso fascinado por la imagen de Raül Romeva, inequívocamente catalana e independentista: apostura grecorromana, cráneo rasurado, mandíbula firme y un mínimo antifaz de lentes graduadas (supongo) y fina montura de color pastel. Los mascarones de proa siempre representan los anhelos más íntimos de la tripulación perdida en el oleaje del vasto océano, sirenas con los pechos desnudos, feroces dragones marinos, santos milagreros. Pues bien, Romeva representa lo que quieren ser los catalanes independientes. Altos, cuadrados, eficientes y seductores, como alemanes del sur. La cabecera de cartel electoral que presenta Junts pel Sí es como el piso piloto de una urbanización para ser mostrado a los que buscan vivienda, o país, que es lo mismo. Romeva es economista, profesor, ex comunista, ecologista y alicatado hasta el techo. En Madrid hubiera sido inimaginable un candidato así. Madrid vive en la épica de la Restauración y la caspa galdosiana es parte de su glamour, así que sus modelos son el pequeño Nicolás, esa mezcla de Lázaro de Tormes y escolano del coro de San Luis Gonzaga, y Luis Bárcenas, que, para que no haya duda sobre su cosmopolitismo, exhibe en invierno un abrigo chesterfield que en las películas inglesas visten los hampones. Desde el Modernisme, los catalanes nos llevan una ventaja insalvable en el diseño. Hasta algo tan arcaico como una catedral es el colmo de la vanguardia en Barcelona (compárenlo con la Almudena). En este desfile de moda todo parece controlado. Los organizadores han tenido el pesquis de poner en cuarto lugar a Artur Mas, que, con tantos viajes a Madrid para darse de narices con la puerta del despacho de Rajoy, aún conserva el traje de corbata, completamente demodé, y se le han pegado esas mañas de la villa y corte que nos impiden saber a ciencia cierta si quiere salvar la patria o el...

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