Obituario

Posted by on Abr 10, 2017 in Miradas |

Un torrente monotemático ocupa hoy los espacios informativos: la hagiografía de Carme Chacón. El despliegue confirma el gusto de este país por las postrimerías, una afición que tiene su correlato en la desconfianza por la vida real y que se remonta a los autos sacramentales del barroco. Carme Chacón fue un personaje que despertaba una simpatía espontánea y cierta, aureolada por la circunstancia de que fue la primera mujer ministra de defensa, y es terrible que haya fallecido tan joven, dejando a un hijo pequeño que trajo al mundo con un esfuerzo de voluntad y contra las cautelas procedentes de su delicada salud. Todos estos datos, por lo demás compartidos por innumerables otras mujeres que también han luchado por abrirse camino, apoyan el carácter trágico de su fallecimiento pero cuesta creer la unanimidad que ha concitado su deceso. En un lunes de pasión dominado por la expectativa de las vacaciones y de las procesiones -sol y muerte, un binomio español-, el fallecimiento de Chacón da oportunidad a la clase política –y singularmente a su fracturado partido, de cuyos afanes se había discretamente apartado- para un ejercicio de autocompasión, una tregua en el navajeo cotidiano, un chute de autoestima por el procedimiento de recordar en la difunta los méritos que la realidad niega a los vivos. Es el momento de echar en falta un género periodístico habitual en el ámbito anglosajón  pero inédito en estos lares: el obituario informativo, detallado, imparcial y contextualizado de lo que fue la biografía que dio al difunto su dimensión pública. Nuestra prensa no está para esos trotes.  En vez de eso, tenemos emociones moqueantes, lo que no quiere decir que no sean sentidas, tópicos periodísticos, mucho acompañar en el sentimiento y un espectáculo de segura aceptación popular, que nos transmite el carácter familiar de la clase política, formada por individuos para los que el partido o el escaño son algo más que un trabajo y una responsabilidad, son una forma de vida. Pasan mucho tiempo juntos, tienen muchos intereses comunes, hablan mucho entre sí, coleguean incansablemente, y forman una colectividad orgánica, compacta, y por ende segregada de la masa que los...

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Suárez

Posted by on Abr 9, 2017 in Miradas |

El estado de ánimo del país semeja al del difunto aquel del chiste (espero que no esté incurso en el código penal) cuyos deudos enterraron boca abajo por si resucitaba y decidía volver a la superficie escarbando en la tierra que lo envolvía. En decúbito prono está enterrada la sociedad española bajo toneladas de recortes, corrupción y malgobierno, y, puesta a cavar con las uñas, se interna en las profundidades del pasado en busca de luz. De este modo, descubre que querría tener a Adolfo Suárez de presidente del gobierno. Suárez, fallecido hace tres años, devastado por el alzheimer, ganaría hoy de largo las elecciones a todos los demás candidatos, presentes y pasados, como el cid campeador. Vale la pena hacer un poco de memoria. Suárez, el tipo que urdió la democracia con habilidad que más parecía florentina que abulense, ha sido sin duda el personaje más detestado por el establishment mientras estuvo al frente del gobierno. De amigos, enemigos y simples transeúntes de la historia, recibió censuras, chanzas, descalificaciones, traiciones, y amenazas que no podían tomarse a broma. Fue un líder valeroso, arriesgado y empático pero no hubo político, plumilla, tertuliano o espontáneo que no participara en su lapidación. El golpe de estado de Tejero y compañía tuvo entre sus primeros objetivos quitarle de en medio. Hasta el rey puso su granito de arena en este empeño que podría calificarse de cuestión de estado por la cantidad y variedad de conspiradores, amanuenses y ejecutores que tuvo la causa. En realidad, Suárez solo gozó de una lealtad, que fue recíproca, la de Santiago Carrillo; el tardofalangista y el veterocomunista sellaron un acuerdo por la democracia sin imaginar que los dos estaban al final de sus respectivas carreras. Ambos se mantuvieron erguidos en ocasión famosa, cuando los golpistas pusieron de rodillas a la soberanía nacional. Cuando por fin se apartó de la política para evitar males mayores, el buen pueblo que le había votado le negó la segunda oportunidad y lo dejó de lado en busca de horizontes más prometedores que han terminado donde ahora estamos. Suárez nunca más pudo ser Suárez. Tuvo la elegancia, que no tienen los engolados González o Aznar, de no hacer bolos para enjaretarnos lo mal que nos va sin ellos. Cuando el país volvió a recordarle, él había olvidado al país. ¿Qué extraño vericueto de la memoria lleva, por ejemplo, a que uno de cada cuatro ciudadanos de entre dieciocho y treinta y cinco años, que no le conocieron, lo tengan como su presidente preferido? Aventuro una hipótesis: la sociedad esta sedienta de inocencia y de esperanza. Quiere creer que no somos la mugre que acarrea todos los días el telediario. Necesita que le...

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Aniversario

Posted by on Abr 8, 2017 in Miradas |

Desde que, a principios de los noventa, se decretó el fin de la historia y en consecuencia se abolió el futuro, vivimos de recuerdos, aniversarios, celebraciones y mementos. Cubileteamos los dados/datos del pasado y los escrutamos luego, como la vidente mira en el fondo de la taza los posos del café recién consumido a la espera de un mensaje sobre el porvenir. Hoy, el castillo de fuegos artificiales mediático ha dejado estampado en el cielo la noticia de que mañana se cumplen cuatro décadas de la legalización del pecé. La primera impresión de este recordatorio ha sido estrictamente personal: rediós, qué viejo soy. En aquella época vivía rodeado de comunistas, en mi lugar de trabajo, en el vecindario, en las librerías progres de la época, y esta presencia creaba un entorno burbujeante, esperanzado, envuelto en un aroma de aventura colectiva, que ciertamente se desinflaba un poco cuando percibías el despiste político del responsable de turno en alguna de las reuniones apenas clandestinas a las que te invitaban. Algo no era como lo contaban. El asesinato de los abogados de Atocha nos devolvió a la realidad. La manifestación silenciosa que acompañó a los féretros fue sin duda la más impresionante de la época, cargada de energía cívica y de resolución democrática, e inolvidable para quien participó en ella, tanto que convenció al gobierno de tardofranquistas virados en neodemócratas de la necesidad de legalizar al partido, haciéndonos olvidar que aquella manifestación fue, a la postre, un funeral. La salida a la luz fue letal para un partido forjado en la clandestinidad. Todas las cualidades de tenacidad, resistencia y cohesión orgánica que habían sido su signo distintivo se fundieron al contacto con la realidad de las calles. Un aparato político férreo, conservador y anquilosado, diseñado para ser la vanguardia del cambio histórico en circunstancias durísimas, se encontró en una nave cuyos mandos pilotaban otros y en un mar social inerte en el que el setenta por ciento de la población carecía de interés por la política, según una encuesta de la época. Así era el escenario de la transición. El pecé no pudo superar su decepcionante estreno electoral y no supo después reinventarse en izquierda unida. El partido constituido para abrir el camino a la historia, se encontró con que la historia le daba la espalda. En la práctica, el pecé fue leal a la democracia a la que tanto esfuerzo había dedicado desde que apostó por una política de reconciliación nacional en fecha tan remota como mil novecientos cincuenta y seis, hasta el punto de ser la única voz reconocible y fiable bajo la losa franquista, pero, llegado el momento de los frutos, sus seguidores hubieron de elegir entre cambiar de...

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Siria

Posted by on Abr 7, 2017 in Miradas |

Firmo una petición para que sea archivado el expediente disciplinario abierto al bombero que se negó a la vigilancia de un cargamento portuario que transportaba armas con destino a Arabia Saudí. El expediente, que puede concluir con una suspensión de dos años de empleo y sueldo, lo que tendrá severas consecuencias para el bienestar de su familia y de los dos hijos pequeños del bombero, es señal de que la guerra de Oriente Medio empieza a causar daños colaterales en la vieja Europa, como dicen los cursis. Arabia Saudí es una dictadura teocrática empeñada en una guerra punitiva en Yemen que ha provocado numerosas víctimas civiles. Este es el argumento del funcionario sancionado para actuar como lo hizo, con el que es fácil simpatizar a priori, si no fuera porque esa guerra a la que iban dirigidas las armas solo es una parte, y quizás no la más importante en cuanto a sus consecuencias, del enroscado y enrocado conflicto que es oriente medio, donde todos los demonios parecen haber despertado hasta el mismo tiempo. Una mezcla de confusión y horror empaña nuestra mirada sobre este punto del planeta hasta el punto de que el detestado Trump ha conseguido su primera victoria en política internacional lanzando un racimo de misiles sobre una base militar del dictador sirio como represalia a los recientes bombardeos con armas químicas sobre la población civil. Las acciones del bombero y de Trump son igualmente estériles para frenar el conflicto pero avanzan en direcciones opuestas y no hay que ser necesariamente pesimista para comprender que será el camino emprendido por Trump el que tendrá más recorrido. No tenemos más recurso para explicarnos lo que ocurre en el presente que nuestro conocimiento del pasado y Siria se parece, al menos en nuestra imaginación histórica, a la España de la guerra civil: un conflicto geográficamente circunscrito pero en el gravitan intereses internacionales; una cancha de pruebas para medir la resolución y la fuerza militar del adversario; un contexto de crisis económica y de eclosión de fuerzas sociales marginadas e inéditas hasta ese momento, y, por último, un dilema político que parece resumido en dictadura o caos. La pregunta es en qué momento y en qué medida la implicación europea será inevitable. Por ahora, nos ha tocado gestionar la crisis de los refugiados, que carecen de armas y a los que se puede negar impunemente el asilo y la esperanza. También por esa experiencia pasaron los españoles. En aquel tiempo hubo que aprender qué cosa eran fascistas y comunistas. Ahora toca enterarse de qué son suníes y chiíes. Nada será igual para nadie después de esta guerra, ni para los sirios, ni para los árabes, ni para nosotros, los...

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La revelación de Heredia

Posted by on Abr 5, 2017 in Miradas |

Un clásico de este tiempo de zozobra. Un político o un preboste cualquiera larga a calzón quitado en una circunstancia que considera su zona de confort, digamos, en una reunión de correligionarios, un encuentro de compiyoguis del gimnasio alrededor de una cerveza, o, como en este caso, en una sesión de teórica ante las juventudes del partido, los cachorros que han de aprender pronto la instrucción básica para sobrevivir en la jungla y con los que parece apropiado utulizar un lenguaje de sargento chusquero, mientras un artilugio electrónico invisible, inaudible, graba sus palabras, que semanas más tarde serán expuestas como ropa sucia en el tendedero de la plaza pública. Así le ha ocurrido al tipo que funge de vicejefe del grupo parlamentario socialista en el parlamento cuando exponía un rudimentario pensamiento político con la fiereza de quién arenga para la guerra a los jóvenes reclutas y que ha regado la prensa de titulares: estos son nuestros enemigos, este es su jefe y es al que hay que atacar, el otro es solo el adversario, así ejecutamos al traidor que ocupaba la secretaría general, a los catalanes hay que borrarlos del mapa, la zorra esa no es de los nuestros y el jefe de filas y yo, que soy el subjefe, a veces nos preguntamos qué estamos haciendo en esta mierda. El desahogo de Heredia es un gemido de desesperación y de impotencia. Se habla mucho de la desafección del pueblo hacia las instituciones pero no se habla tanto del desarreglo entre las instituciones y quienes las encarnan. Tampoco se habla de la crisis de la razón dialéctica como arma para el discurso político. Palabras contundentes, opiniones furiosas, argumentos rudimentarios y acciones resueltas, tal parece el bagaje del político actual con el que, además,  se imparte doctrina a las juventudes del partido. La excepción es Rajoy, que ni habla, ni argumenta, ni parece actuar siquiera. En un tiempo en que resulta imposible cohonestar los hechos y las palabras que los nombran sin contar una historia horripilante, nuestro bienamado presidente ha conseguido que hechos y palabras vayan por su camino, independientes entre sí, y ahí radica, al parecer, la clave de su éxito. En términos estrictos, la perorata del diputado socialista –o calentón, como la han calificado piadosamente algunos benefactores de la humanidad- no aporta información significativa. Todos sabemos que el enemigo del pesoe es podemos, que Sánchez fue liquidado porque se salió del guión, que los fichajes femeninos que hizo éste son un maldito engorro y que los catalanes constituyen un lío inmanejable, así que lo que nos ofrece la revelación de Heredia es un mapa del paisaje lunar y sus innumerables cráteres que constituye el suelo del pesoe. Una...

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Viaje espacial

Posted by on Abr 4, 2017 in Miradas | 1 comment

Horas ojiplático ante la pantalla y aún no sé si el señor ese calvo ha dimitido o no, ni de qué, ni qué significar dimitir en ese punto de la galaxia al que nos dirigimos. El canal está saturado de ruido y me parece entender al tipo calvo que se ha echado a un lado, unos centímetros nada más, porque permanece al frente del grupo y quien le sustituye en el puesto que ocupaba es un clon suyo pero con tupé y barba y aspecto de pelota que de inmediato anuncia su lealtad al dimitido/apartado. Tiii. Zsss. La señal es débil, la perdemos. Ya vuelve. Otro espécimen de pelo engominado y cara de cuñado afirma enfáticamente a un auditorio que no vemos, que es una injusticia, lo repite varias veces, una injusticia que produce rabia, y la rabia debe convertirse en energía positiva para ganar las elecciones. Zssss. Aló, base, ¿qué es un tripartito? No encontramos el término en el compendio léxico del ordenador de la nave. Aló, aquí base, no sabemos qué quiere decir, algo en tres partes, debe ser jerga del planeta ese, ¿es importante? No sé, el calvo dice que se retira para evitar que un tripartito gobierne, ¿un tripartito es materia orgánica?  Ni idea, cíñanse a lo esencial. Aló, base, aquí puede haber algo importante, el calvo dice que lo que ha hecho es por salvar a los murcianos y a las murcianas, que es lo único que le importa. Aló, aquí base, repita, por favor, ¿marcianos y marcianas? Parece que sí, el auditorio que no vemos parece formado por marcianos que aplauden al calvo, es evidente que le quieren mucho. Aló, aquí base, confirme, ¿murcianos o marcianos?, es importante. Aquí nave, parece lo mismo, el lingüística de a bordo dice que la confusión se debe al acento del habla de la región. Aló, nave, si es así, corrijan el rumbo, ustedes no van a marte. Aló, base, tampoco querríamos ir a murcia y aquí estamos, atraídos por la fuerza de la gravedad, a punto de estrellarnos en un paisaje poblado de seres bidimensionales al que ellos mismos no cesan de llamar  en clave pepé. Aló, aquí base, ¿hay atmósfera respirable en pepé? Aquí nave, ya lo creo, a juzgar por la cantidad de oxígeno que consumen dando discursos, aplaudiendo, abrazándose y palmeándose la espalda, la atmósfera debe ser riquísima en nutrientes sólidos, líquidos y gaseosos. Aló, nave, recibimos un informe de nuestra inteligencia galáctica en el que se dice que el jefecillo calvo es un presunto delincuente. Ja, ja, permítame que me ría, base, eso es imposible, no hay ningún indicio de que haya publicado tuits. Allá vamos. Murcia a...

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