La montaña mágica

Posted by on Feb 15, 2017 in Historias |

Introducción a la novela de Thomas Mann. Ponencia expuesta en el ciclo “Los ochomiles de la literatura” del club de lectura de la Biblioteca General de Navarra.

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Yo, robot

Posted by on Feb 15, 2017 in Miradas |

Escribo estas líneas bajo el aplastante síndrome de una conversación con un robot de movistar de amable voz femenina que me ha tenido interminables minutos pegado al teléfono a propósito de cierta pejiguera de la conexión del ordenador. Pulse uno, pulse tres, diga cual es su reclamación, no le entendemos, repita, si es tal pulse uno, si es cual pulse dos, la operación está en marcha, no se retire, la operación sigue en marcha, no se retire. Al final, el robot ha dado paso a una voz emitida por lo que parecía un fonador de carne y hueso que se ha presentado como Pascual, lo que ha devuelto sosiego a mi ánimo y eficacia en la interlocución para resolver el problema, que, en gran parte, se ha conseguido porque Pascual al otro lado del teléfono ha usurpado mi identidad como usuario. Imagino que durante esos segundos que ha durado la manipulación del sistema, he dejado de existir para el robot técnico pero no para su gemelo contable, que tiene registrada mi cuenta bancaria y habrá tomado nota del coste de la operación con el cargo consiguiente. Por último, el insaciable robot de relaciones públicas aún me ha pedido mi opinión sobre la calidad del servicio que siempre califico de buena o muy buena porque un robot carece de valores morales pero no de memoria y ¿qué ganaría yo mostrándome descontento? Es una pregunta típica de un personaje de Kafka. Quienes hemos nacido y nos hemos criado en una dictadura militar, en un colegio de curas, en una ciudad pequeña y en una sociedad cerrada, instituciones superpuestas una sobre otra que gravitaban sobre nuestros frágiles hombros, tenemos en muy baja estima ciertos valores que encampanan a nuestros liberales –identidad, individualidad, privacidad-, los cuales siempre hemos compartido de grado o por la fuerza como parte del botín común con parientes, maestros y policías. Así que no impresionan demasiado las peroratas de moda sobre la exponencial capacidad de vigilancia a la que estamos expuestos; peroratas que, por cierto, nos llegan por los mismos canales tecnológicos que la vigilancia que denuncian. Uno de estos profetas digitales que me llega por guasá compara la capacidad de vigilancia de la stasi alemana, paradigma histórico del estado policial, con la que actualmente tiene la agencia norteamericana de seguridad nacional y otros megaorganismos análogos. La comparación suena a chiste, claro. La vigilancia de la stasi podía privar al vigilado de su empleo, de la vivienda, del permiso de residencia y eventualmente llevarlo a la cárcel. Nada de esto está ahora en riesgo. Los post modernos robots no nos privan de nada, al contrario, sino que nos sustituyen.  Hemos dejado de ser una plusvalía, que era el mundillo...

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San Valentín

Posted by on Feb 14, 2017 in Miradas |

La voz del amigo a través del teléfono delata el júbilo por el resultado de la pequeña intervención clínica que ha sufrido para recomponer cierta avería del esqueleto. Este me vino a recoger con muletas, pero yo le dije, qué muletas ni nada. Es media mañana. Ahora mismo iba a hacer las camas, aclara mientras hablamos de salud y libros. El intercambio de comentarios tópicos lo interrumpe con una afirmación que pone orden en el universo: Hoy es sanvalentín y le he comprado una orquídea al gato. ¿Y sabes por qué me acuerdo? El catorce de febrero de hace cuarenta y ocho años estaba detenido en la comisaría de Bilbao en manos de Amedo, que me decía, canta de una vez, chaval, que hoy es sanvalentín y tengo que ir a misa con mi novia. A ver, ¿dónde estabas los días tal y tal y tal que no fuiste a la facultad? El joven detenido que estorbaba los planes erótico-religiosos del poli esgrimió una coartada que desbarató la acusación. No se sabe si el amedo llegó a la misa con su amada, pero el detenido salió vivo del trance. Sanvalentín celebra el futuro, un futuro dulzón que oculta la hipoteca y otras pejigueras románticas, y ni en la más delirante tormenta de ideas de los expertos en mercadotecnia de elcorteinglés hubiera salido la ocurrencia de que este día se pueda celebrar la ocasión en que un prisionero escapó de las garras del poli franquista que sería años más tarde el famoso jefe de una banda dedicada al terrorismo de estado. De la sima del pasado brota un recuerdo nítido, percutiente, la insobornable compañía de la propia existencia, más sólida que el amor eterno. Un buen día para obsequiar una orquídea al gato, símbolo sobrevenido de la continuidad de la vida, que asiste a la conversación telefónica sedente sobre el alféizar de la...

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Centenario

Posted by on Feb 13, 2017 in Miradas |

Bueno, ya está. Unos han ganado y otros han perdido, and the Sun also rises. Va a ser difícil que los podemitas escapen al poderoso influjo analógico que irradia el centenario de aquello. En Vista Alegre ha habido bolcheviques, mencheviques y socialrevolucionarios, como entonces, y han ganado los mismos de entonces. No hay duda de la gran movilización del partido y del carácter democrático de la elección. De lo demás se sabe poco o nada porque los documentos aprobados no son más que dilatadas reflexiones generalistas. Dos dudas, sin embargo, más retóricas que otra cosa, asaltaban después de la asamblea a comentaristas y politólogos: ¿cómo se aplicará el mantra de unidad y humildad con el que el ganador selló el encuentro? y ¿qué va a ser del perdedor? El sistema electoral a todo o nada que reguló la elección da pistas para la respuesta. La unidad debe entenderse alrededor del líder electo y la humildad es la virtud que debe adoptar el perdedor para aceptar su condición y las consecuencias. En cuanto al futuro personal de este se puede aventurar una hipótesis casi segura: perderá el cargo de secretario político, que será amortizado a favor del secretario general, y será apartado de la portavocía del parlamento a favor de una voz femenina afecta al líder electo, es decir, será recluido en el anonimato de su minoría en el consejo dirigente, que siempre es una forma de ostracismo más confortable que otros destinos similares en el pasado. En la mesa de billar de la política, el resultado de Vista Alegre ya ha producido un par de carambolas previsibles. Susana está más cerca que hace setenta y dos horas de hacerse con el mando del pesoe y devolver a pedros y patxis a la nada donde chapotean, y a Rajoy le ha sido dado un oponente al que ya tiene tomada la medida.  A podemos le espera una larga marcha (otra analogía de cuando entonces) para superar la fractura interna, construir una organización que aplique los mandatos de la asamblea, que, por cierto, no se sabe cuales son, romper la barrera de desconfianza que las últimas elecciones demostraron que existe entre el electorado virtualmente más próximo y encarar un montón de problemas nuevos de política general de los que el partido ha estado ausente mientras permanecía ensimismado en su cocción interna. Uno de los rasgos característicos de ciertos regímenes del pasado siglo era la permanencia del líder cualquiera que fuera la tesitura, adversa o favorable, en que se encontrara el partido y el propio régimen. El reelegido líder viene de dos patinazos notorios ocurridos el año pasado: la negativa a favorecer el desplazamiento de la derecha del gobierno mediante un  gobierno...

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Nombres propios

Posted by on Feb 12, 2017 in Miradas | 2 comments

Adquiero en una librería de lance el escueto volumen de las leyendas nórdicas de Snorri Sturluson (Ed. Alianza, 1984), traducido y prologado por Jorge Luis Borges y María Kodama. Recuerdo haber leído que Borges aprendió en su vejez el sajón antiguo para acceder a estos textos en la lengua original. Pero no es esta proeza intelectual, que me maravilló cuando tuve noticia de ella, la razón de que adquiriera ahora el librito. Tampoco me interesa la lírica arcaica islandesa, como no me interesó la vez o las dos veces anteriores en que he comprado el mismo libro del que aún debe dormir un ejemplar en algún remoto anaquel de la biblioteca de casa. Una vez más, pues, no leeré esta leyenda nórdica y quizás tampoco el prólogo de Borges y Kodama. Lo que hace irresistible la atracción de este libro es el nombre del autor: Snorri Sturluson, cuya musicalidad parece emancipada del sujeto histórico al que nombra para evocar un estado de naturaleza: mares de color plomo, altos prados verdes sobre acantilados sumidos en la niebla, bahías recónditas, susurro de remos en el agua… Hay un cierto número de nombres propios que la memoria roba a sus legítimos propietarios para utilizarlos como clave de acceso a mundos ignotos y de los que, por lo demás, nada en especial queremos saber. El roce dulzón de fricativas y oclusivas en Abdelaziz Buteflika; la seca trepidación de Uro Kekkonen, como pisadas en la nieve del absorto bosque boreal; el viento que peina la hierba en las consonantes nasales de Manès Sperber, son incitaciones sonoras a desconocer al personaje al que nombran, que jamás será tan grande y tan evocador como el breve encuentro feliz de consonantes y vocales que forma su nombre. La fonación articulada fue una dura conquista evolutiva de la humanidad, y el esfuerzo de la especie aún se advierte en la gran cantidad de sonidos abruptos, cacofónicos, que anidan en el lenguaje. La mayoría de los nombres propios son meramente funcionales, un trámite de registro civil, pero unos pocos son sin duda fruto de un enamoramiento fonético, una melodía que surge de la sima del habla. Debe ser muy duro convivir con un nombre tan eufónico, llevar la poesía en el carné de identidad, estar acompañado de un epitafio memorable desde el momento mismo en que llegas al mundo. El cristianismo, que en su colonización de la realidad se apoderó también de la onomástica, dio a los nombres un valor vicario, una suerte de salvoconducto nominativo para encarrilar al neófito hacia la salvación de su alma, así que los nombres en nuestro entorno cultural son repetidos, monótonos, despojados de resonancias poéticas. Tampoco el descreimiento de las sociedades postindustriales y...

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