Don Pedro Sánchez quiere ser don Felipe González de este primer tercio del siglo veintiuno. Les une el sentido del poder y les separa el tiempo histórico y sobre todo el talante de cada uno.
Debo cien pesetas a mi padre
Podemos entender la anhelante expectación de la afición inglesa ante el partido frente a Italia, y la decepción subsiguiente. Al escribidor le ha servido para recordar una deuda contraída con su padre, y nunca satisfecha.
La guerra que viene
El país más extenso del planeta necesita un poder fuerte y centralizado, incluso tiránico, para conservarse unido. Este régimen es, en el mejor de los casos, muy fastidioso, pero para sobrellevarlo está el alma rusa, ese tópico sin sentido en el que detiene cualquier intento occidental de entender el comportamiento de un país inabarcable, que tiene dos enemigos históricos: uno interno, las nacionalidades que lo habitan, y otro externo, los vecinos occidentales, de donde proceden las malas influencias cuando no directamente las invasiones militares.
El guiñol
En una novela, el autor haría que su personaje saltara de la cama, encendiera un cigarrillo y mirase a través de la ventana. ‘The Sun also rises’. Pero esto no es una novela, el viejo hace más de cuarto de siglo que dejó de fumar y ahora tiene que atender a una urgencia mingitoria.
La cuentas pendientes
Un puñado de políticos de segundo nivel y altos cargos de gobiernos ‘indepes’ son requeridos por el tribunal de cuentas para que aporten una millonada entre fianzas y multas, que, si bien no les llevará a la cárcel, dejará crujidas sus haciendas privada.