Uno de los rasgos, sin duda el más relevante, del discurso de la neo derecha es su carácter disruptivo. No pretende tener razón ni menos tejer un discurso sobre la lógica y los hechos comprobados, simplemente aspira a escandalizar al oyente, desconcertar al adversario y, si se puede, dinamitar la base consensual en que se apoya la convivencia democrática.
De sexo y género
El proyecto de ley del gobierno acepta que sea la mera voluntad del interesado la que decida el apunte de su sexo en el registro civil. El nombre que recibe este acto volitivo e irrestricto se llama autodeterminación de género. Esta fórmula contiene en tres palabras dos equívocos.
Un botarate
El que tiene algo que perder en esta deriva es don Casado, que en razón de su cargo debería tener tasada la cantidad de sandeces que puede decir por minuto. Los hechos y la lógica que los guía no pueden ser conjurados con botaratadas. Don Casado se comporta como si no lo supiera y a lo peor es que no lo sabe.
La muerte indigna
Los obispos rechazan que en sus (obsérvese el posesivo) hospitales y residencias geriátricas se pueda aplicar la ley de eutanasia. Quiere decirse que los allí ingresados sufrirán el dolor que les corresponda hasta que se les pare el corazón o, como se dice en jerga, se los lleve dios a dios sabe dónde porque bien podría ocurrir que el doliente terminara en el infierno maldiciendo la religión que le impide una muerte rápida, piadosa y digna.
Patriotismo constitucional
Los jueces del tribunal supremo sufren un ataque de melancolía constitucional, que es también patriótica, porque creen que los indultos de los líderes independentistas decretados por el gobierno son una enmienda a la totalidad de su sentencia.