Si un día la actualidad está flojita, ahí tenemos al obispo de Solsona para remediarlo. Los rasgos de carácter que nos llegan del personaje le identifican como un fanático, si bien de causas muy variadas y a menudo contradictorias. Uno de esos tipos carismáticos (qué palabra más horrible) y veleidosos que no encuentran la verdad hasta que no la encarnan ellos mismos.
Pícaros
Una vieja decrépita en silla de ruedas clama que ha sido expulsada de su vivienda por una joven marroquí que la ha ocupado. Un joven gay denuncia que ocho encapuchados le han asaltado y grabado en la nalga con una navaja la palabra maricón. En ambos casos, casi simultáneos en el tiempo, los hechos denunciados son falsos.
Poderes independientes
La energía eléctrica y la justicia son independientes, vale decir, operan autónomamente en campos y con reglas propias. Para la primera, el marco de su independencia es ese tinglado de intereses que llamamos mercado, y para la segunda, la barahúnda de códigos, jurisprudencias, arbitrios y resoluciones en la que ningún lego puede internarse sin riesgo a salir trasquilado.
El comisionista
La fiscalía del supremo califica a don Juan Carlos I de comisionista internacional. Lo sabíamos todos pero el fiscal aportará además pruebas, que ya veremos dónde paran. Cada noticia del rey emérito agita el gallinero. Las tertulias hierven, las redes arden, los gobernantes tiemblan, la plebe se encoge de hombros.
El islam derrota, también, a Florentino
Verano aciago para la causa de los cruzados. No solo han sido expulsados de la plaza estratégica de Kabul (el Jerusalén del siglo veintiuno) sino que el emir de Qatar ha infligido un duro revés al orgullo de don Florentino Pérez, un eximio representante del juego limpio, que no ha podido rescatar de las garras del moro al esclavo de oro, el adorable Kylian Mbappé, para traerlo al ‘realmadrid’.