Sangre fría

Posted by on Jul 30, 2015 in Miradas |

La escena acontece en un turbio paraje pantanoso de la Amazonía, ante la amortiguada atención de un jubilado que sestea frente a la pantalla del televisor. Un jaguar devora una presa, un caimán en cuya cola afana sus mandíbulas. El caimán, que aún vive, asiste inmóvil a su sacrificio, sumido en un extraño y enervante estupor. La razón, se oye decir al comentarista del documental, es que la presa es de sangre fría y su sistema nervioso no traslada al cerebro los estímulos dolorosos que nacen en la cola triturada por los colmillos de su depredador. Retrapado en el sofá, el jubilado se siente aludido por la pasividad suicida del saurio y pulsa vigorosamente el mando a distancia. Las coordenadas del mundo cambian y en pantalla aparece el aguerrido portavoz del partido en el gobierno, que en un tono neutro y elusivo dice estar abochornado, etcétera por el enésimo caso de corrupción en el que aparece enfangado un puñadito de sus correligionarios, otro más. Este joven –cuya arrogancia linda con la estupidez y a cuyo delirante currículum ha incorporado la hazaña de haber parado a los tanques en la plaza de Tiananmen en 1989- ha sido elevado al cargo de portavoz por su jefe de filas para que la opinión pública le devore por los pies mientras la corrupción devora al partido por todas partes. En esta circunstancia, el portavoz y su partido exhiben la misma actitud estólida del caimán amazónico. La sangre fría es un término connotado positivamente en el habla común para referirnos a quien se muestra templado, valiente y resuelto ante una situación amenazadora o peligrosa, pero en la naturaleza también puede significar un déficit constitutivo en el sistema nervioso que, en la misma situación, impide reaccionar con rapidez y acierto. Seguramente, el aventajado portavoz está encantado con su fingida aflicción ante la corrupción rampante que debería servir para promover la empatía de sus votantes y, con suerte, de sus adversarios políticos, de igual modo que el caimán puede creer que su inmovilidad y el mero sacrificio de la cola disuadirán al jaguar de sus últimas intenciones. Lo que distingue al caimán del portavoz es que el primero no ha elegido su sistema nervioso pero el segundo sí a su...

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El candidato xenófobo

Posted by on Jul 29, 2015 in Miradas |

Muy escaso de banquillo tiene que estar el PP en Cataluña, obligado a escarbar en la bodega  donde se crían los ejemplares más genuinos y las esencias más prístinas para encontrar en un xenófobo confeso a la figura que los represente. Sin complejos, para decirlo en una frase muy frecuentada por la derecha. Claro que también puede ser una decisión no debida a la necesidad sino al cálculo. Los nacionalismos oscilan entre dos estados de ánimo. Cuando son minoritarios se muestran aquejados de melancolía y sentimiento de pérdida, pero, en cuanto adquieren peso y fuerza, cargan contra la minoría con la que conviven y a la que consideran ajena y culpable de sus males. Es evidente que el nacionalismo español es minoritario en Cataluña, donde no podría en ningún caso plantar una bandera rojigualda del abusivo tamaño de la que erigió en la plaza de Colón de Madrid, así que ese camino tiene poco recorrido. Pero, ¿y si buscamos una vía alternativa? Vamos a ver, la culpa de los males que aquejan a Cataluña no la tienen ni Rajoy ni el gobierno español, ni mucho menos los Pujol, Mas, etcétera, sino los inmigrantes: rumanos, magrebíes, pakistaníes y todos los raritos que usted quiera añadir a la lista. Bueno, hay que reconocer que en esa propuesta hay una base para un acuerdo amplio. La biografía política del nuevo líder anota el hecho de que sus desplantes xenófobos han convivido con una gestión municipal atenta a las necesidades de los vecinos y de respetuoso acatamiento a la legalidad catalana, incluida la inmersión lingüística, contra la que nunca se ha manifestado a pesar de ser uno de los banderines de enganche del españolismo en esa comunidad. Dos rasgos podrían explicar la coherencia de la elección de este candidato. De una parte, es un medio xarnego integrado que con toda seguridad no quiere ser un pied noir en su propia tierra, sea esta Cataluña o España, un sentimiento muy abundante en la población que votará en las elecciones plebiscitarias de septiembre. Y segundo, este ex alcalde de Badalona ha sido beneficiario del desplome de la izquierda, que había gobernado tradicionalmente esta ciudad de población obrera e inmigrante. La Cataluña de los últimos cuarenta años es fruto de un acuerdo entre la burguesía catalanista y las fuerzas autonomistas de izquierda. El resultado de este acuerdo es el actual Estatut. Pero si las clases medias catalanistas han roto la baraja y la izquierda está fragmentada y sin rumbo, ¿por qué no habría de ser posible un nuevo acuerdo de las derechas catalana y española al precio de un poco de demagogia xenófoba? Con el concurso de Ciutadans, por...

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Lecciones de italiano

Posted by on Jul 29, 2015 in Miradas |

Lo que llamamos hoy Unión Europea no parece ser más que un agregado de estados nacionales, articulado con mayor o menor fortuna, y enseñoreado cada uno por su elite política doméstica, a la que hemos dado en llamar casta. Es un fenómeno común pero cada país lo colorea con su propio carácter. Hay disponibles valiosas indagaciones que describen el funcionamiento de estas elites en Inglaterra e Italia, por ejemplo, incluso en regiones como esta en la que vivo. Curiosamente, el color local no empaña los vigorosos rasgos comunes que se detectan en todos los casos. La casta es una clase política partitocrática, caracterizada por su reproducción endogámica (cooptación interna, listas cerradas y bloqueadas o sistemas mayoritarios puros) y blindada ante la ley por inmunidad o aforamiento de sus miembros, que coloniza las instituciones del Estado (tribunales superiores, consejos reguladores, organismos de control) a través de nombramientos de afines y extiende sus tentáculos a la economía (empresas públicas, privatizaciones, licencias, normas de competencia). La resultante es una tela de araña que se torna insoportable en tiempo de crisis en el que los beneficios menguantes del sistema despojan a la población de sus conquistas sociales y dejan a la intemperie el funcionamiento del tinglado. El libro de Gian A. Stella y Sergio Rizzo describe el funcionamiento de la vecina clase política italiana con la agilidad y malicia de una película de Alberto Sordi. Las marrullerías, embustes y trapisondas de los políticos italianos no constituyen solo un modus operandi sino un modus vivendi, una estrategia de supervivencia al exclusivo beneficio de sí mismos y los suyos, que, por lo demás son tantos y tan variados que bien pueden considerarse representativos de la sociedad entera. La República italiana se constituyó al término de la II Guerra Mundial con el propósito de crear un régimen parlamentario tentacular contra el peligro de gobiernos dictatoriales como el que acababan de padecer. Este objetivo se cumplió al precio de liberar al genio de la lámpara. Los rasgos característicos de los incipientes partidos (caciquismo, clientelismo, nepotismo, estructura oligárquica, comunidad de intereses, omertà), que en los albores del régimen parecían un mal menor necesario, han engordado y proliferado a la vez que el incremento de los presupuestos públicos, la extensión de las administraciones, el número y complejidad de las normas y la población dedicada a la política. Lo que en origen fue austeridad, ahora es opulencia y despilfarro. Un acuerdo tácito (de Estado, diríamos) obliga a los partidos a no llevar la confrontación entre ellos más allá de cierto punto que ponga en riesgo el sistema. En España, a esta fórmula de complicidad entre iguales la llamamos sin ironía consenso constitucional.  Así, las iniciativas parlamentarias y reformas legislativas para...

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Café Comercial

Posted by on Jul 28, 2015 in Miradas |

A mi amigo Julio García, paseante de Madrid. Nuestra relación con la ciudad es ambigua. Nos inquieta la certeza de que nos sobrevivirá porque su inmortalidad nos convierte en fantasmas de sus calles y plazas, inquilinos transitorios de sus edificios, usuarios fugaces de establecimientos y servicios. Pero, a la vez, nos espanta cada mutación que registra el laberinto urbano porque se lleva consigo fragmentos irrepetibles de nuestra memoria y nos acerca a nuestra propia muerte. El declive senil también lo marcan las excavadoras. Hace diez meses cerró la librería El Parnasillo de mi ciudad, que cuya creación fui testigo cuatro y pico décadas atrás, y todavía no puedo pasar por la acera que ocupaba sin sentir algo parecido a una amputación para la que ningún otro establecimiento alternativo del ramo servirá de prótesis. Ayer cerró abruptamente el café Comercial de Madrid, que fue innumerables veces dársena de nuestro vagabundeo. Eran años juveniles de agitación, penuria y desconcierto, y de expectativas desmentidas cada mañana por la realidad, así que la memoria no guarda ningún recuerdo relevante de aquellas horas. Citas premiosas, charlas dispersas, proyectos desvanecidos. Una vez cambié una sonrisa accidental con la actriz Julieta Serrano, que ocupaba la mesa de al lado y que en aquellos días venía de interpretar Las criadas de Genet con Nuria Espert. Otra tarde, en los albores de la Transición, me asombró a la puerta del café Lola Gaos, cuya enjuta arquitectura cubría un aparatoso y caro abrigo de pieles salpicado de pegatinas de la hoz y el martillo, rodeada de revolucionarios. Otras veces tocaba escuchar las peroratas azogadas e interminables de nuestro amigo Juan Gómez Saavedra, un talento malbaratado, como Max Estrella, al que tanto admirábamos entonces. El Comercial daba cobijo y sentido a aquellas naderías que, sin embargo, eran nuestro único patrimonio existencial. Parte de lo que fuimos entonces lo fuimos acodados en sus mesas ante una caña de cerveza. Más tarde no volví a frecuentar el café y aquella época quedó encerrada en un frágil alvéolo de la memoria delimitado por los amplios ventanales que dan a la glorieta de Bilbao. Hoy, los ventanales están tapiados y la impalpable atmósfera que guarda estos recuerdos será pronto invadida por piquetas y taladros que condenarán al olvido aquello que esperanzadamente...

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Un lord en cueros

Posted by on Jul 27, 2015 in Miradas |

Todo lo que le ha ocurrido a lord Sewel tiene ese tufillo  que hace tan característica y adorable a la clase alta británica y tan hipócrita el sistema de valores de nuestra sociedad mediática. El viejito estaba haciendo realidad los sueños de su remota juventud, de los que le habían separado largos años de servicios a la Corona. Un lord ataviado con lencería femenina y aderezos de esclavo sadomasoquista es casi un tópico del folclore británico. Que además esnifara cocaína es un signo de los tiempos. ¿De qué creen ustedes que vive el Chapo Guzmán y demás socios titulares de la industria más pujante del mundo? Y, con el subidón, se estaba dando el gustazo de poner a parir a todos sus colegas de la clase política ante un público cautivo y entusiasta. Bueno, a los sesenta y nueve tacos es imposible imaginar juerga mayor, riesgo de infarto incluido. Al final, el lord ha sido víctima de otro agente inesperado de este tiempo: la transparencia, que tiene la cualidad de abolir las distancias espaciales y temporales que establecemos entre nuestras diversas vidas. Un lord vive de la industria del espectáculo. Sin duda, el barón Sewel esperaba terminar su carrera cómodamente encasillado en el teatro ceremonial, en su tedioso papel de siempre, y de repente se ha visto de protagonista en una comedia loca. Pero, ¿no era una representación privada? En fin, los cargos en la Cámara de los Lores son vitalicios ¿y qué cosas no pasan a lo largo de una vida? Lo escandaloso es que esa existencia tan amena y variada la subsidie el erario público o, como se dice ahora, el dinero de todos. Lo derecho sería abolir la Casa de los Lores, ya vistan picardías o se cubran con una peluca de crin, y de paso a nuestro Senado, el patio de recreo del aforado Monago y quién sabe de qué otros. En cuanto a lord Sewel puede consolarse pensando que también en bragas ha prestado un último servicio al pueblo, aliviando durante un ratito el aburrimiento de moralistas, rijosos, semióticos y, en general, clientes de...

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El ogro

Posted by on Jul 27, 2015 in Miradas |

Los ricos han entrado en una fase orgiástica -no en términos materiales porque en ese terreno han estado instalados desde siempre (que se lo pregunten a nuestro Blesa) sino, por decirlo así, filosóficos- y celebran a los ojos de todos un estrepitoso potlach en el que hacen alarde de sus riquezas, de sus ocurrencias y de su brutalidad, todo en dimensiones ilimitadas. Se abren la gabardina, para decirlo en términos que no aprobaría nuestra abuela, para que veamos lo grande que la tienen y hasta dónde nos la pueden meter. El 99% de la población, educada desde la cuna en el austericidio (que no es un invento de la señora Merkel, aunque se haya convertido en su fervoroso apóstol) recibe los ecos de la orgía con dolorosa incredulidad. No son los cantos de sirena que escuchó Ulises, que más quisiéramos, sino los chirridos de heavy metal que atormentan al prisionero de Guantánamo. El capitalismo como pesadilla. Es lo que encarna con jubilosa ferocidad el último ogro que ha surgido en escena: Donald Trump, quizás el próximo presidente de Estados Unidos. “No tiene ninguna posibilidad de ser designado candidato”, dicen sus críticos, pero encabeza las encuestas de su partido, el Republicano. “No tiene ninguna estrategia, se levanta cada mañana y piensa a quién puede insultar”, dicen, pero a los demás candidatos no les queda más opción que bailarle el agua. Este obsceno ricacho de modales tabernarios ya ha conquistado con sus atronadoras bestialidades el espacio del debate público y está más cerca que sus contrincantes de conquistar también la voluntad de la nación. No hay mayor error que tomar a broma a los demagogos en tiempos de crisis. El desorden social y económico que crea la desigualdad produce también un vacío insoportable para quienes se sienten excluidos, que, llegado el momento, votan a los ricos para ser ellos mismos ricos por delegación. ¿No fue este el comportamiento del electorado español cuando votó a Rajoy y compañía con el argumento de que la derecha entiende más de economía y crea más...

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