Las herramientas fundamentales

Posted by on Oct 8, 2015 in Miradas |

Zafarrancho en mi pueblo. Se acerca el momento de renegociar el convenio económico con el Estado, es decir, el cupo o aportación económica que la provincia donde pago mis impuestos debe hacer al común de la nación -a la hacienda de Madrid, decimos aquí más gráficamente- y el bisturí se aproxima peligrosamente a las “herramientas fundamentales”, como las ha calificado nuestra presidenta del gobierno regional para llamar a la unidad de los todos los partidos en su defensa. Y pobre de aquel que no acuda al llamamiento. UPyD, antes, y Ciudadanos, ahora, se apartaron explícitamente de esta unanimidad y las urnas les cerraron las puertas de la provincia. El régimen foral es la patria en la que nos reconocemos y que puede cuantificarse, digamos, en un cincuenta a setenta por ciento de disponibilidad de gasto público para servicios e inversiones por encima de la media “del común”. Es decir, por cada euro que recibe un ciudadano español medio en sanidad, educación, redes viarias, etcétera, aquí disponemos de entre 1,5 y 1,7 euros. Es el fruto perenne que dejaron las carlistadas decimonónicas y la más conspicua prueba de la impotencia de los constitucionalistas liberales para alcanzar su objetivo de unidad e igualdad. En esas estamos todavía. Es un clásico que, a la menor agitación política, y la que hay ahora no es menor, se alcen voces en el régimen común pidiendo la abolición de estos privilegios. Ya lo intentó el ministro Gamazo a finales del XIX y provocó una memorable movilización popular que ha quedado inmortalizada en el aparatoso monumento votivo que se alza frente la sede del gobierno regional para que sus ocupantes no olviden nunca a qué se deben. Por otra parte, este régimen fiscal privativo ha comprado durante un siglo la lealtad de la provincia al Estado y, por extensión es un poderoso anticuerpo para el separatismo. El nacionalismo vasco arrastra dos debilidades para alcanzar sus objetivos máximos: la primera es su carácter étnico y la segunda es precisamente el régimen foral que otorga a su población una ventaja socioeconómica indudable pero cuyo titular no es el país o la nación vasca sino las diputaciones provinciales. En el fondo de la agitación independentista que sacude Cataluña discurre la demanda de un régimen fiscal privativo. El patriotismo es la economía,...

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Rehenes

Posted by on Oct 7, 2015 in Miradas |

Leo que la corporación municipal madrileña que preside Manuela la Roja ha obligado a cierta cafetería céntrica y postinera de Madrid a reducir drásticamente las dimensiones de la terraza del local para adaptarla a las ordenanzas municipales, que regulan que el espacio público no es para uso privado. La consecuencia inmediata es que la empresa hostelera ha anunciado un recorte de la plantilla y esta, naturalmente, se ha manifestado en defensa de su empleo, con el apoyo incondicional de los concejales del Partido Popular, clientes del mencionado establecimiento, que defienden los puestos de trabajo con la misma vehemencia que su derecho a tomar el aperitivo donde les dé la gana, lo quiera o no la ley, que, en otro orden, es igual para todos. Vivimos en una fase del capitalismo en el que los trabajadores se han convertido en rehenes del delito de sus empleadores. Es lo que ha ocurrido a lo grande en Das Auto. A la empresa le ha faltado tiempo para anunciar que no será un proceso sin dolor la reparación del descomunal fraude medioambiental urdido por la dirección. Ya se entiende que el dolor será para los trabajadores porque el responsable material del fraude se ha ido a casa con una jubilación de Aga Khan, por supuesto, pactada por contrato, y ya sabemos que la seguridad jurídica es un valor inviolable de nuestra sociedad. Que se lo digan a los desahuciados de nuestro país. La repuesta de los curtidos trabajadores metalúrgicos alemanes ha sido la misma que la de los camareros de la cafetería madrileña: 20.000 empleados se han manifestado en defensa de su empresa delincuente embutidos en unas camisetas que ha distribuido su sindicato con el lema, Un equipo, Una familia. Somos Volkswagen. No sabemos hasta dónde llega la solidaridad familiar y si los trabajadores están dispuestos a ir también a la cárcel o si aspiran a retirarse con la indemnización de su ingeniero jefe. El fraude perpetrado por Volkswagen en los medidores de emisiones contaminantes de sus vehículos es una operación de largo alcance, no solo para ahorrar costes y conservar posiciones en un mercado crecientemente competitivo, sino para echar un pulso a las autoridades europeas y a la opinión pública ocultando el hecho de que fabrican, como toda la industria automovilística, un producto esencialmente tóxico, contaminante del medio ambiente, disfuncional para el transporte, opresivo para las ciudades y oneroso para la economía. En Madrid, precisamente, padecieron hace un par de días un episodio de esta toxicidad en un atasco monumental para el que Esperanza Aguirre -una automovilista conspicua y aventajada, que también usa los carriles de tránsito público con fines privados-. encontró de inmediato al culpable: la alcaldesa Manuela la...

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Parque jurásico

Posted by on Oct 6, 2015 in Miradas |

La crisis económica que ha sacudido hasta los cimientos del país tuvo su epicentro a extramuros, pero la arquitectura ahora semi derruida era de fabricación casera. Las instituciones del estado, los modos de gobernanza, el modelo productivo, incluso el relato de lo ocurrido, son castizos al ciento por ciento, y vienen de lejos. Esta es la razón de que el maremoto arroje a la playa restos de los galeones de antaño: Felipe González y José María Aznar. Ambos con las velas henchidas de autosatisfacción, como si estuvieran disponibles para una nueva singladura. El primero, orondo, bronceado, paternal, anda en entuertos al otro lado de la mar océano mientras dispensa aquí y allá consejas a sus herederos. El segundo, hirsuto, engallado, resentido, se postula para protagonizar un golpe en su propio partido. Es sabido que fueron los efectos de la radiación nuclear sobre Hiroshima los que despertaron a Godzilla de su sueño mineral. Así que podemos hacernos una idea del cataclismo que ha zarandeado a la sociedad española cuando asistimos al retorno de los líderes del Jurásico. Las listas electorales cerradas y bloqueadas, la redes clientelares, las financiaciones ilegales de los partidos, la politización de la justicia, la colonización partidaria de los organismos públicos, el saqueo de las cajas de ahorro, el capitalismo de amiguetes, la sumisión a las oligarquías financieras, es decir, las paredes maestras del régimen constitucional de 1978, que ahora se han desplomado sobre nuestras cabezas, son obra suya. Cuando despertó, el dinosaurio aún estaba allí, y nunca mejor dicho en este caso. En los países democráticos que fingimos admirar, los dirigentes lo son durante el periodo para el que han sido elegidos. Después, no importa lo exitoso o frustrante que haya sido su mandato, se retiran a la vida privada y dejan la labor en manos de los que les suceden, y el juicio sobre su ejecutoria, a los historiadores. Pero aquí, republicanos abortados y monárquicos vergonzantes, nadie está nunca lo bastante colmado de honores ni se ha cansado jamás de oír su propia voz. Para los jefes de los grandes partidos, como los patriarcas bíblicos o los caciques decimonónicos, la política es un patrimonio y, si las urnas les invitan al retiro, dejan tras de sí validos y segundones al cuidado del negocio y una tupida red de intereses y expectativas que creen que pueden activar a su servicio en cuanto se lo propongan mientras se imaginan presidiendo su propio funeral de...

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El sexo de los ángeles

Posted by on Oct 5, 2015 in Miradas |

Hasta el más incompetente y descuidado departamento de servicios de sociales del más desatendido de los estados modernos habría calificado de disfuncional a la familia del chico nazareno, lo que llamábamos en nuestra infancia la sagrada familia: un trío en el que la madre ha sido fecundada por un espíritu, un padre putativo que no aparece en ninguno registro familiar y un hijo fantasioso, acompañado de un puñado de descontentos, que han dejado a sus propias familias para dedicarse al vagabundeo y eventualmente a la pequeña delincuencia, hasta que se toparon con la autoridad competente. Si no fuera por las aflictivas circunstancias en que conocimos esta leyenda, podría ser un pasable guión de cómic. En estos tiempos, el chico habría sido apartado de su familia en cuanto se presentó ante los doctores del templo y alojado en una institución de acogida de menores, que siempre es un mal trago pero sin comparación con morir crucificado después de que te hayan tundido a latigazos, como hacen nuestros socios de Arabia Saudí. Sin embargo, los seguidores de este infeliz muchacho han levantado sobre la memoria de su disfuncionalidad el mayor tinglado de poder que han conocido los siglos. Ellos mismos son disfuncionales. La biografía promedio de estos personajes adornados con ostentosos y arcaicos atavíos se puede resumir así: nacidos generalmente en el seno de las clases bajas, fueron arrancados de sus familias naturales a edad temprana para ser internados en instituciones cuartelarias habitadas por una indiferenciada masa de individuos de su misma condición y sexo, al que se vieron compelidos a renunciar para dedicarse al estudio de los mecanismos del control de la mente de los que serán sus fieles, conocidos en su jerga como ovejas. La renuncia al sexo, el celibato, significa ocluir la fuente misma de la vida, que es por definición proteica, y el origen de las familias, que no son otra cosa que las estructuras de parentesco que adopta cada sociedad para organizar la vida de acuerdo con pautas de supervivencia y fortalecimiento del grupo y de bienestar de sus individuos. Pues bien, ahí tienen a los ancianos disfuncionales reunidos para hablar de la familia que abandonaron para salvarse a sí mismos. Y aun dicen que están enfrentados, entre el dicharachero porteño y los que hablan un resentido y hermético latín. Quizás crean que están hablando de las familias cuando hablan del sexo de los...

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La guerra confusa

Posted by on Oct 4, 2015 in Miradas |

La guerra fría desplazó los conflictos calientes a la periferia del sistema, fuera del radio de acción de los amenazadores misiles balísticos que “podían destruir el mundo”, y la periferia estaba, y está, en el hemisferio sur. Guerras localizadas, de kalashnikov, agentes de la CIA, masacres de campesinos y desapariciones de estudiantes y obreros. Las potencias de la época, que son las mismas que ahora, jugaban en un doble tablero de ajedrez. Europa era objeto de una rivalidad a cara de perro, entre amenazas de aumento del arsenal nuclear y acuerdos para contenerlo, que dejaban el conflicto congelado y permitía a las grandes potencias extender sus áreas de influencia por los países del sur, inevitablemente dotados todos ellos de dictadores tenebrosos que eran, en cada campo, «nuestros hijos de puta”, en palabras del secretario de estado de Estados Unidos, Foster Dulles, para calificar al siniestro Anastasio Somoza, que dirigía por delegación los destinos de Nicaragua. Este país es un buen ejemplo de la cantidad de sangre que le ha costado adoptar un sistema aproximadamente democrático en el ajedrez de las dos superpotencias nucleares. Siria es, por ahora, el último conflicto de los buenos viejos tiempos de la guerra fría, que, como todo el mundo sabe, terminó con el desplome de la Unión Soviética. Esta agrupación de repúblicas formalmente extinta tenía un régimen y una tradición imperial que se remontaba al gran ducado de Moscú y lo que falló fue el régimen, no la tradición. Entretanto, los antaño llamados movimientos de liberación nacional se han convertido en ejércitos yihadistas y los territorios liberados por la guerrilla en estados islámicos. En este contexto, el presidente ruso no está dispuesto a conceder la cabeza de su hijo de puta local en Siria, mientras que los bando opuesto no quieren que ese país se convierta en un exportador neto de refugiados y terroristas, que, en algunos cálculos, por ejemplo, en los del gobierno español, son casi la misma cosa. Y hay más, la guerra ha pasado de fría a humanitaria y en el campo de batalla andan mezclados, además de los sospechosos habituales -combatientes armados de ininteligibles ejércitos y población civil desarmada-, organizaciones no gubernamentales exportadas por los mismos países que bombardean los objetivos desde un ordenador a miles de kilómetros de distancia. Si se estableciera un tribunal por crímenes de guerra, la pena impuesta sería desmontar el disco duro porque los que lo manejan están aforados, como los políticos españoles. Lo de Siria se ha convertido en un maldito lío, que, si se suma a los de Afganistán e Irak, amenaza convertirse en monumental. Menos mal que aquí ya estamos bastante ocupados con la independencia de Cataluña y la tontucia de...

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La fiesta

Posted by on Oct 3, 2015 in Miradas |

Barullo en mi barrio. Orquestinas y desafinados grupos musicales en cada bocacalle y establecimientos comerciales, no todos, abiertos pasadas la diez de la noche y poblados de un público que, notoriamente, no está ahí para hacer compras sino por la atracción de la fiesta. Peatones curiosos y desconcertados, y podemos imaginar que vecinos en sus casas maldiciendo el ruido que no les deja dormir u oír la tele (aunque, en materia de polución acústica, ya deben estar acostumbrados por las inclementes campanas de la iglesia parroquial). Para entender la anomalía de este festejo inesperado hay que saber que mi barrio es durante el día el patio de recreo de un geriátrico y por la noche un geriátrico propiamente dicho, silencioso y fugaz como la vida de un viejo. Ayer se celebraba, según entendí, una fiesta promocional del comercio, y los organizadores quisieron convertir la zona en un zoco, para lo que nuestro estirado vecindario tiene poco estilo, qué le vamos a hacer. Una ocurrencia de mercadotecnia que prefiere ignorar que la suerte del comercio depende de las disponibilidades del bolsillo, que son las que son con la que está cayendo. Si un sociólogo quiere observar sobre el terreno el efecto de la crisis en la clase media tradicional, tiene que venir a mi barrio, un ensanche de la postguerra de arquitectura entre mediocre y nacional-católica, habitado desde entonces por una pequeña burguesía ascendente, que tenía de su lado a los vencedores y que ahora muestra un vecindario envejecido al que el cambio climático le impide exhibir el abrigo de visón. La alcaldesa precedente, conspicuamente votada en estas calles, hizo creer que la arteria principal sería la Milla de Oro de la ciudad, para lo que adoptaron todas las medidas de cemento previsibles –aparcamientos subterráneos, calles peatonalizadas, bancos y jardineras en los cruces, etcétera- a la espera de que los inversores, (¿se acuerdan de esa figura tan simpática?) quedaran deslumbrados por la oportunidades de negocio que se abrían en la zona. Pues bien, el resultado ha sido un espacio atrozmente promiscuo en el que se entrecruzan nerviosamente peatones, camionetas de reparto, vehículos particulares que circulan en primera, ciclistas silenciosos y emprendedores, cochecitos de niño y sillas de inválidos que no siempre encuentran expedito el acceso, en un damero de pasos de cebra, espacios de juego infantil y terrazas de cafetería, escoltado por un comercio volátil, en el que desaparecen los establecimientos tradicionales que dieron carácter al barrio para dar lugar a otros anodinos y asombrosamente transitorios. Esto es lo que celebrábamos ayer, al...

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