El bigote de Dalí

Posted by on Jul 21, 2017 in Miradas |

Menos mal que algo permanece intacto en este país. ¡El bigote de Dalí! Así lo ha atestiguado su embalsamador –orgulloso con razón de su obra- al comprobarlo cuando los restos mortales del bufón genial han sido exhumados.

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Viaje a China

Posted by on Jul 20, 2017 in Miradas |

Nunca he estado en China y no creo que un corto y rígido viaje de turismo low cost pudiera darme el regocijado conocimiento de aquel país que he encontrado en Desde una bicicleta china de Dolores Payás.

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Vacaciones

Posted by on Jul 6, 2017 in Miradas |

En unas pocas horas estallarán –no hay otro modo de decirlo, en palabras del viejo y consabido Hem- las fiestas patronales de este mi pueblo. Un cohete lanzado al viento y televisado urbi e orbi es la señal que atraerá a miles de forasteros a las anodinas calles que paseamos todos los días y que se transforman en estas fechas, y hará que otros tantos miles de nativos abandonen a escape el recinto amurallado de la ciudad. Quien esto escribe estará en este último grupo. La rutinas que nutren esta bitácora quedarán abolidas y en consecuencia su perpetrador, de vacaciones. Así hasta el día 20 de julio, si dios quiere. Descansen también en buena hora los fieles lectores que tienen todo el agradecimiento del...

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Altruistas

Posted by on Jul 4, 2017 in Miradas |

La llamada gestación subrogada ha irrumpido en la agenda política y todo indica que viene para quedarse, a pesar de la oposición que encuentra hoy en la mayoría del parlamento.

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Autopistas de Stephen King

Posted by on Jul 3, 2017 in Miradas |

Don Montoro ha anunciado que no puede rebajar el impuesto de la renta porque hay que tapar el agujero financiero de las autopistas radiales de madrí. Una sola vez, hace unos años, quien esto escribe enfiló por una de estas autopistas por la que se vio circulando completamente solo. Ningún vehículo en su dirección ni el la contraria. El puesto de peaje, fantasmalmente vacío. El viajero no negará que le invadió un repelús análogo al que padecen los protagonistas de Stephen King en las primeras páginas de la novela. De modo que puede decirse que estas autopistas fueron diseñadas desde el mismo origen para hacer temblar a los conductores o a sus bolsillos. El automovilista mencionado más arriba ya había experimentado la circulación en solitario por una autopista cuando hace aún más años rodaba por la que lleva el nombre de la provincia desde la que escribe y que entonces terminaba en un idílico prado con vacas lecheras. Más tarde, esta autopista de pago se prolongó con una autovía gratuita hasta el mar, que era su destino natural, interrumpido durante dos décadas porque el negocio había precedido al bien común y a la racionalidad económica. Las obras del nuevo tramo fueron objeto de ataques con explosivos de la banda terrorista de turno y de paso se convirtieron en una mina de ingresos para propietarios de terrenos, políticos, empresas constructoras y guardianes del orden público, pero se construyó al fin y los de tierra adentro pudimos bañarnos en el mar. Entre nosotros las autopistas no son una señal de progreso sino de regreso. No anuncian el futuro sino que se despliegan sobre lo peor del pasado. Las radiales de madrí llevan en su contrato de concesión una cláusula que obliga al estado a subvenir las pérdidas de las empresas concesionarias en caso de que no se cumplan sus planes de negocio. En realidad, estos planes de negocio se cumplen porque, primero, el estado indemniza caudalosamente a los propietarios de los terrenos expropiados, segundo, paga sin pestañear los sobrecostes, justificados o no, de las obras a las constructoras, y por último, se hace cargo de las pérdidas de explotación que ya eran previsibles si el llamado plan de negocio no hubiera sido un fraude desde su misma maculada concepción. Los beneficiarios en las tres fases suelen ser los mismos individuos y las mismas familias. Que a la operación se le llame rescate de las autopistas ya indica que estamos tratando con corsarios. Y ahí está don Montoro, que no puede cumplir con el mandato liberal de bajar los impuestos que le exige don Rivera, y en el que tan férreamente creen ambos, desolados como un católico que no puede ir a...

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La guerra de las Galias

Posted by on Jul 2, 2017 in Miradas |

Las únicas noticias que el lector escruta con afán de hermeneuta son las que hablan de la corrupción, cuya lectura le recuerda el forcejeo con los textos latinos de la Guerra de las Galias en el bachillerato. El resultado es que consigue descifrar, con suerte, la literalidad del texto pero no su significado. La gramática de la corrupción, como la del latín, tiene un carácter ensimismado, del que solo se puede extraer el conocimiento de la propia gramática, sin que sean apreciables sus efectos ni sus consecuencias. Es un lenguaje que se repliega sobre sí mismo, solo pour les connaisseurs. Por eso es tan admirable el trabajo de la guardia civil que consigue trasladar el lenguaje de la corrupción a otro código, en este caso el código penal. El lector encuentra esta mañana el relato del último pufo del que dan noticia los medios, el de la empresa Zed. De inmediato, aparece en la trama un término recurrente en esta jerga: empresa pantalla. ¿Hay algo más contradictorio a la noción tradicional de empresa que una pantalla? Lo que en el lenguaje convencional es un organismo complejo, flexible, actuante con el entorno, se convierte en este contexto en una noción bidimensional, plana, reflectante y por definición opaca. La empresa pantalla es al lenguaje de la corrupción lo que el caso gramatical es al lenguaje en general: el marcador formal de un elemento de la oración que fija la función de este elemento en el relato. Si encontramos una empresa de la que nadie sabe para qué sirve es que estamos ante una historia de corrupción, del mismo modo que una partícula o un acento de la palabra nos indica la posición en el relato del elemento que designa . Sigamos leyendo, pues. La historia que se nos cuenta en el caso Zed es la de una prometedora empresa tecnológica española -puntera, como se dice ahora-, que en determinado momento de su próspera evolución se alía con unos socios rusos, los cuales desvían parte de los fondos de la empresa para satisfacer las mordidas que deben al hijo de un ministro de Putin, mientras los propietarios españoles obtienen subvenciones fraudulentas del gobierno y ponen a buen recaudo el capital en un paraíso fiscal; los socios españoles y rusos pelean entre sí y por último la empresa se hunde y sus propietarios terminan en la cárcel. Repasemos los marcadores del relato: empresa tecnológica, capital internacional, subvenciones fraudulentas, comisiones ilegales, piratas informáticos, saqueo de fondos y evasión fiscal; en resumen, innovación tecnológica y mercado global -los fetiches de nuestro tiempo- al servicio del crimen organizado desde la misma cúpula del estado, sea español o ruso. El lector asiste a estas noticias con el...

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