‘Homoousios’

Posted by on Dic 23, 2016 in Miradas |

Copichuela prenavideña de amiguetes. La conversación va dando tumbos por el espacio y el tiempo sin más sentido que testimoniar que los contertulios aún están vivos. Uno de ellos está enfrascado en la lectura de autores latinos de los primeros siglos de la era cristiana –las manías y ocupaciones de los jubilados son de una variedad asombrosa y mareante- y la conversación merodea el concilio de Nicea. Pocas bromas con el siglo IV, que ha sido uno de los más fértiles, febriles y fascinantes de la historia  que habitamos. En aquella reunión de obispos en la ciudad turca que hoy se llama Iznik, celebrada bajo el manto protector del emperador Constantino, el cristianismo dejó de ser un paisaje en la niebla de mareas y confluencias para convertirse en una rutilante organización centralizada, piramidal e irrevocable. Un poder terrenal. Y qué poder, a la vista de lo que vino después. Las conexiones mnemotécnicas  de los vejetes son imprevisibles y uno de ellos menciona el próximo concilio de Vista Alegre II. En Nicea entonces, como en Vista Alegre dentro de unas semanas, los reunidos tenían que encontrar un fundamento doctrinal que diera legitimidad a la autoridad del jefe y cohesión a la organización, y, en la práctica, había que erradicar las herejías. La de la época era el arrianismo y tenía que ver con la relación entre el judío crucificado en Palestina, e inspirador del movimiento, con el dios monoteísta que gobernaba el mundo: ¿era el cristo un delegado divino?, ¿una divinidad subalterna?, ¿lo había creado dios para que lo representara?, ¿es su hijo y por lo tanto vino después del padre? Los obispos estaban lejos de tener una respuesta consensuada, como se dice ahora, y el debate doctrinal fue tan abstruso, por lo menos, como el que se traen ahora los podemitas: ¿es el líder de podemos hijo del movimiento del quince-eme?,  ¿un delegado de la gente?, ¿una emanación de los círculos o ecclesias locales?  En el siglo IV no había twitter y los mensajes de la polémica tenían un robusto carácter físico, donde casi cualquier argumento estaba permitido. Uno de los obispos a la greña se levantó los faldones de la túnica y orinó copiosamente sobre su adversario. Lo que se dirimía en Nicea, ya lo habrán advertido, era una cuestión de poder envuelta en un galimatías lingüístico y aquí los delegados de las iglesias orientales, más versados que los bárbaros occidentales en los tejemanejes de la filosofía y de la retórica por su origen griego, llevaban ventaja y fue un obispo oriental, Atanasio de Alejandría, el que dio con la palabra mágica: homoousios, consubstancial, el hijo es consubstancial al padre. Este hallazgo lingüístico que parece una chorrada, y...

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Compañeras

Posted by on Dic 22, 2016 in Miradas |

Asesinar a tu compañera antes de quitarte tú mismo la vida es un acto que tiene varias lecturas y todas llevan a la misma abyección. En primer lugar, quieres dejar dicho que ella era la culpable de tu infortunio; dos, que su vida vale aun menos que la tuya, puesto que la has despachado antes, y, al fin, que la última ratio de tu relación con ella era tu fuerza, tu resolución criminal y tu desprecio por la existencia de ambos. No puedo negar que me conmocionó el siniestro fin de Alfons Quintá en estas circunstancias. Aun sin conocerle de nada, su nombre formaba parte en mi memoria de la nómina de periodistas con cuyo trabajo diario me formé como ciudadano en la remota juventud. No esperas que alguien que te suministra cada día el nutriente intelectual que ha de servirte para entender el mundo sea un santo, pero tampoco esperas que llegue a ser un maldito psicópata. Un tipo de psicopatía, por lo demás, tan frecuente que ya nos hemos acostumbrado a que sea endémica y que produce más de una víctima a la semana, hasta el punto de inducir la certeza de que los hombres pertenecemos a un género especializado en el desprecio, el maltrato y el asesinato de las mujeres. El machismo es un mal antiguo de reciente e incompleto diagnóstico. En el suceso mencionado, recuerdo vivamente el nombre del victimario pero he que hacer un esfuerzo para decirme a mí mismo que, para ser justo, necesito conocer el de la víctima, y he de buscarlo en Google, Victoria Bertrán. Su mujer, su esposa, su pareja, su compañera, son términos genéricos que convierten a las víctimas de feminicidio en sombras despojadas de realidad. El machismo ínsito en el lenguaje las persigue hasta la tumba. Un modo perverso de entender lo que somos que, debidamente edulcorado, ha tenido gran predicamento desde quizás la literatura caballeresca medieval.  Stefan Zweig, Arthur Koestler, como en Romeo y Julieta, se suicidaron junto a sus compañeras, de las que nadie recuerda el nombre ni si recibieron voluntariamente la muerte. Sabemos o sospechamos las razones que llevaron a estos eximios personajes a quitarse la vida pero ¿eran también las razones de ellas? La vida y la muerte son intransferibles; vivimos  y morimos solos, junto a otros con los que establecemos lazos amorosos, de afecto y de cooperación, que tienen fecha de caducidad, pero solos a la postre, y es una aberración creer que se vive o se muere por y para otro, un error que se puede pagar muy caro. La creciente emancipación de las mujeres viene diluyendo esta carga de dependencia que sin duda arrastraban las compañeras de Zweig y de Koestler...

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Compactación

Posted by on Dic 21, 2016 in Miradas |

En la actual fase geológica, los partidos políticos están en proceso de compactación, quizás porque esperan un largo invierno y no desean que el hielo se filtre por las fisuras o quizás porque atisban nuevos movimientos tectónicos y quieren fortificarse alrededor del núcleo duro, lo que quiera que signifique eso. Unidad es el idealizado nombre que, en la jerga, recibe la compactación. En todo caso, el proceso se rige por una lógica mineral y cada partido se embarca en él a partir del magma originario del que está formado y de la consistencia de los sedimentos en los que se apoya. La renuncia voluntaria de Aznar, la gran mosca cojonera de la derecha, a la presidencia honorífica del pepé  es un síntoma relevante de esta compactación. Por fin, Rajoy podrá hacer lo que le dé la gana en su finca sin tener pegado a la oreja un estruendoso pepito grillo.  Pero lo que en el partido del gobierno es un proceso leve y podríamos decir que natural porque el carácter compacto de su estructura viene de fábrica y está garantizado mientras siga en el poder, en las demás formaciones está adquiriendo un cariz tortuoso y confuso, no exento de titubeos y mala conciencia porque la compactación es un signo político de resignación y pesimismo, un reconocimiento de la propia debilidad y, a la postre, un proceso de ensimismamiento que solidifica al partido y lo aísla de la sociedad, bullente y dispersa por naturaleza. Todo indica que en el pesoe se encaminan a la fabricación de un candidato único para salir de la crisis de liderazgo que ellos mismos se autoinfligieron con su versión trianera de los idus de marzo. Los ciudadanos, tan liberales que han despojado su etiqueta del marbete socialdemócrata que traía pegado de origen, han reforzado en la misma maniobra la autoridad del líder mediante la introducción de medidas disciplinarias contra las corrientes internas, que algún descuidado podría calificar de estalinistas, las medidas disciplinarias, no las corrientes de opinión. Y en podemos están en una inocultable batalla doméstica en la que, a pesar de los desbordados gestos de fraternidad, promiscuidad y buen rollito, ya ha brotado la ominosa noción de las purgas. Los partidos políticos nunca han sido organizaciones democráticas sino carismáticas y los intentos de introducir en su funcionamiento mecanismos electorales convencionales por medio de primarias y referendos vienen derivando en desastres. La desafección entre las bases y las cúpulas es tan pronunciada que, puestos ante una urna, los afiliados votan lo que les da la gana y así es imposible hacer carrera. La necesidad de un líder inmarcesible  y omnímodo es a la vez un indicador de debilidad y de eficiencia. El líder es la...

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El monumento

Posted by on Dic 20, 2016 in Miradas |

El mundo va p’allá y, entretanto, en mi pueblo estamos a nuestras cosas. Los asuntos de la aldea suelen ser irrelevantes, como en este caso, pero, si acercamos el foco, observaremos que la marcha del planeta no es sino el resultado de los innumerables tirones que las aldeas de toda la vida dan a la aldea global. El caso es que en un rutinario evento político-empresarial para dar quehacer a los fotógrafos de prensa, el presidente de la cámara de comercio local ha propuesto inaugurar el monumento a los fueros. La sugerencia ha sido acogida con aprecio, dice el cronista,  por la presidenta del gobierno regional porque, en estos tiempos de mohína inaugural en el que las obras públicas se reducen a echar una paletada de asfalto en un bache de la carretera, qué mejor que dar unos hisopazos y leer algunos discursos al pie del que acaso sea el más famoso monumento de la provincia, erigido en 1903 pero que, en efecto, nunca ha sido inaugurado oficialmente, aunque representa a lo único que nos une a todos los paisanos de aquí –la hacienda privativa, que los de fuera, envidiosillos, llaman privilegio fiscal-, como lo prueba el hecho de que su hipotética inauguración haya suscitado la repentina coincidencia de dos políticos que probablemente no tienen nada más en común. Si fuéramos académicos finos, llamaríamos a esta iniciativa populismo, pero, ay, en esta historia no aparecen los podemitas, así que no vale. El presidente de la cámara de comercio es un conspicuo representante de la derecha regional de toda la vida y la presidenta del gobierno está en el nacionalismo vasco, facciones enfrentadas, digamos, desde la guerra civil pero que comparten el afecto por los fueros porque ¿a quién le amarga un dulce? La primera ikurriña la diseñaron en este pueblo los fundadores del nacionalismo vasco a raíz del mismo acontecimiento que dio lugar a la erección del monumento que aún no ha sido inaugurado. Fue lo que por aquí se conoce como la gamazada, una manifestación multitudinaria de rechazo al intento del ministro de hacienda del gobierno liberal de Sagasta, Germán Gamazo, de suprimir el régimen fiscal privativo de la provincia, que fue el precio dizque pactado que pagó en 1841 la monarquía constitucional para que acabara la primera guerra carlista. El monumento –una columna frente al palacio del gobierno, asentada en una base pentagonal, sobrecargada de símbolos y leyendas, en cuya cúspide una  matrona blande el pergamino con los reales fueros- es la atalaya que marca el límite, y por último la impotencia también, de jacobinismo liberal del país. Más acá de este monumento se acaba España o empieza una España asimétrica, según quién lo diga, y de...

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Los tres reyes magos

Posted by on Dic 19, 2016 in Miradas |

Los suplementos culturales de la prensa se caen de las manos, rellenos con materiales que son una mezcla de bisutería, recuelos, barullo y una retórica que no expresa más que desorientación y un cierto narcisismo defensivo. El formato de estas publicaciones responde a un momento histórico, ya caducado, en el que la cultura era el oficio de un puñado de mandarines -creadores y críticos- más o menos compinchados, que vertían su saber sobre un público semiculto y ansioso de llenar los huecos de su ignorancia y de estar a la última en narrativa, pensamiento, arte, teatro, etcétera. Tres agentes concurrentes han reventado este tinglado; una tríada como los reyes magos, que en este caso hacen magia negra con la herencia de Gutenberg. El primero es la tecnología, la revolución digital que ha creado un escaparate simultáneo e inabarcable de ofertas culturales. La cestita que sirve de icono para la compra en línea de literatura, cine, música  y otros soportes está al alcance de cualquiera que tenga dos dedos capaces de accionar la consola del ordenador, y para muchos es incluso un trámite prescindible porque la oferta es tan a la mano que simplemente la saquean; luego, cada uno de estos piratas replica el botín obtenido por el mismo procedimiento y así hasta el infinito. El segundo agente aciago es de orden ideológico: el relativismo impuesto por la post modernidad, que ha acabado con los cánones en cualquier campo de la cultura y de paso con los críticos que constituían su clerecía. Si alguna vez la cultura fue un universo compacto que había que conocer antes de hacerlo nuestro, para lo que se necesitaba la mediación de un maestro o de un experto, ahora es un tejido lleno de agujeros que la iniciativa de cada cual rellena a su antojo. Hay más escritores que lectores, confesaba una veterana librera en medio de su esmerada y desierta librería. Un escritor que pasa el tiempo leyendo es como un cocinero que pasa el tiempo comiendo. La cita es de Karl Kraus, un grafómano descomunal que intentó, con éxito en su época, encarnar en sí mismo lo que hoy es la ambición de innumerables aspirantes a ser algo en la nebulosa de la cultura: un mundo donde la creación responda a su sentido prístino, auroral, sin precedentes ni modelos, emanada de las ocurrencias que nos habitan, a la espera de que la fortuna, que ha sustituido a la virtud, convierta el producto en una revelación que pete las ventas y nos haga ricos. Y aquí llega el tercer mago, que ha despojado a la cultura de coartadas idealizantes y de funciones didácticas que antaño le daban un aura sublime para descomponer sus soportes,...

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