Perfil

Posted by on Feb 22, 2017 in Miradas |

Una mañana cualquiera, soleada. Dos jubilados pasean por el bulevar hacia alguna parte. Es invierno: chamarra acolchada, pantalones de pana, zapatillas de senderista, gorra de visera, el atavío estándar de los de su edad y condición. Los dos componen un ballet torpón. Andar demorado y punteado de pausas por las exigencias de la osamenta y también porque a esa edad no hay prisa. Todos los caminos llevan al mismo indeseado fin de viaje, así que, a qué apresurarse. Los paseantes caminarían hacia atrás, si pudieran. Uno de ellos gesticula como si construyera el relato con las manos; el otro las tiene entrelazadas a la espalda y la cabeza gacha, absorto, aunque ni él mismo sabe en qué. La conversación es una esgrima de dos monólogos, un tejido  surcado de rotos y descosidos. Algunas palabras, nombres propios, términos específicos, se esfuman inopinadamente cuando van a ser pronunciados y dejan un agujero en la perorata que desconcierta al hablante. El relato va dando saltos hasta que el relator, perdido, mira al interlocutor en demanda de auxilio, ¿de qué estábamos hablando?, a lo que el interpelado responde encogiéndose de hombros. El perfil, antes llamado carácter, aleja a uno del otro. Es una experiencia de la que el sujeto se libera cuando está solo en casa, frente al ordenador, conectado a internet. Al otro lado de la pantalla están la memoria recobrada y el interlocutor aquiescente. Unos organismos invisibles y obsequiosos de los que ha oído decir que llaman algoritmos se apresuran a devolverle las palabras olvidadas, le conducen al encuentro de acontecimientos perdidos y se ofrecen a  representar las historias diluidas en la desmemoria, sin más esfuerzo que unas pocas pulsaciones indicativas en el teclado. Este diálogo lleva a la máquina a conocer mejor a su usuario después de cada sesión juntos y en algún nivel de su insondable inteligencia recrea el perfil de este, como esos mapas de puntos que unidos por una línea descubren la imagen del retratado. En más de un sentido, ordenador y usuario mantienen una típica relación de amo dominado por su criado, tantas veces recreada en la literatura, no en vano se llama servidor al remoto chisme que gestiona el proceso, en la que el poseído consiente y se complace en su entrega al poseedor. El usuario ofrece a la máquina la destartalada constelación de deseos, ocurrencias y sucesos que atestiguan su paso por este mundo y la máquina se apropia del legado con la naturalidad y el oficio de un ropavejero que acude al remate de las galas del difunto. El viejo ensimismado encuentra consuelo  en la creencia de que su perfil le sobrevivirá en la umbría de la red o de la nube o...

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¿Elogio del populismo?

Posted by on Feb 21, 2017 in Miradas |

El gobierno polaco, reaccionario, populista, autoritario, etcétera, aumenta su base social y su aceptación en la población por el procedimiento de otorgar subvenciones a las familias para la crianza de los hijos. Dame pan y llámame tonto. La subvención polaca por hijo, que alcanza a dos y medio millones de hogares, es de ciento quince euros al mes, una fortuna si se compara con los salarios vigentes en nuestro país después de la reforma laboral. Populismo es un término que quiere ser derogatorio pero que resulta idiota, inventado para justificar la pereza intelectual, o algo peor, de los beneficiarios y gestores del sistema que malamente disfrutamos. Todo viene de un equívoco puesto de moda a principios de los años noventa, tras el desplome del bloque socialista. Es la idea de que libertad de mercado y democracia representativa son términos de un binomio indisoluble. En realidad, a cierto punto de cocción al que se llega pronto, son términos contradictorios, cuando no enfrentados. ¿Para qué debemos votar a x o y cada cuatro años si día a día hay que aceptar sin negociación ni réplica posible la imposición de un  salario cada vez más bajo, las hipotecas más venenosas,  el recibo de la luz en progresión ascendente, las tasas por esto y por aquello o el coste de los medicamentos, sea x o y al que hayamos votado? Cuando esta pregunta saltó a la palestra política, la socialdemocracia renunció a responderla, seguramente porque le parecía ociosa. Los beneficios del nuevo sistema serían tan copiosos que caerían en cascada de la mesa de los ricos a las bancadas de los menos ricos, porque los pobres eran una especie en extinción en la aromática espuma de la clase media. Claro que, para que eso fuera aproximadamente así, era necesario un robusto y equitativo instrumento de redistribución de rentas a través del sistema fiscal. Pero nadie se ha hecho verdaderamente rico entregándose a la debilidad de compartir sus ingresos, ni en la más pequeña medida, de modo que los ricos contraatacaron contra este último argumento de justicia social por dos flancos concertados: un régimen fiscal crecientemente permisivo con los afortunados y la proliferación de paraísos fiscales. Bertolt Brecht es uno de los grandes poetas de la lengua alemana y durante décadas inspiró el teatro occidental, hoy sería tildado de populista. Vean si no: Hay muchas maneras de matar, / Pueden meterte un cuchillo en el vientre / Quitarte el pan. / No curarte de una enfermedad. / Meterte en una mala vivienda. / Empujarte hasta el suicidio. / Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo. / Llevarte a la guerra, etc…/ Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado. Casi da...

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Gramsci

Posted by on Feb 20, 2017 in Miradas |

La confusión reinante lleva al curioso a internarse en los túneles del debate público. En una de estas incursiones bajo tierra encuentra a Antonio Gramsci, un conocido de juventud, que parece haberse convertido en el perejil de todas las salsas. Gramsci emerge de las ruinas de un doble derrumbamiento. El primero ocurrió hace ya más de un cuarto de siglo y fue el desplome del bloque socialista; el otro está ocurriendo ahora mismo. Si los países promotores de la globalización neoliberal y patronos seculares del libre comercio deciden un repliegue hacía el nacionalismo, el cierre de las fronteras y un sistema que se parece a una autarquía económica, quiere decirse que la fórmula alternativa al socialismo también ha fracasado. El repliegue que protagonizan Trump y los gestores del Brexit es caótico e imprevisible, pero  lanza una señal sobre el fracaso del modelo neoliberal vigente. Y aquí radica la curiosidad del asunto. Gramsci es un referente de la izquierda y su imagen de sabio cabezón de cabellera crespa y gafitas redondas de montura metálica ha ocupado un lugar permanente en el retablo de la progresía, junto al Guernica de Picasso y al Che de Alberto Korda. Pero ahora también es objeto del interés de la derecha, a la que al parecer les ha fallado Hayek y compañía. Al saber que la lectura de Gramsci había sido recomendada por la difunta Rita Barberá (q.e.p.d.) no pude menos que pensar, vaya, no se conforman con nada, saquean las arcas públicas, arrebatan la vivienda a los desahuciados, jibarizan los salarios, y ahora también arramblan con las estampas del relicario. Más adelante, la revista de faes, el tinglado ideológico de Aznar, propone revisar sin prejuicios ideológicos a Gramsci después de afirmar que este político y pensador italiano murió “en proceso de abandonar el comunismo de raíz marxista/leninista para abrazar el socialismo de base liberal”. Es una manera de decirlo. Lo cierto es que Gramsci, fundador del partido comunista italiano, fue detenido en 1926 por orden de Mussolini, junto a otros dirigentes del partido, y condenado a veinte años de prisión por delitos de opinión política; en la cárcel escribió su obra más significativa y en la cárcel murió en  1937, antes de finalizar su condena. Que en este contexto estuviera a punto de abrazar un socialismo de base liberal, lo que quiera que sea eso, es como poco discutible. Hay dos ideas gramscianas que explican su actualidad, tanto para la izquierda, que es su heredera natural, como por la derecha aparecida ahora como causahabiente. La primera idea es la de hegemonía, condición indispensable para que una fuerza política alcance el poder y pueda transformar la realidad de acuerdo con sus objetivos, que es lo...

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Opinión pública

Posted by on Feb 19, 2017 in Miradas |

En el periodo de mi vida profesional en que estuve encargado de la redacción de los editoriales del periódico en el que trabajaba, me entregué a un ejercicio de ascesis que era mano de santo para aplacar cualquier atisbo de engreimiento. Salía a la calle después de la jornada laboral y observaba a la gente alrededor en busca del efecto que podría haber causado mi concienzudo discurso periodístico. Nada, ni un síntoma. Tipos acodados en la barra del bar, amas de casa con sus bolsas de la compra, chavales que correteaban por allí, nadie parecía afectado ni concernido por el editorial del día, trabajosamente urdido. Un editorial es un conjunto de argumentos referidos a algún hecho noticiable, ordenado de acuerdo con cierta línea política que, se supone, debe encajar en los marcos mentales de la audiencia del medio. Es un alimento compartido por políticos, asesores varios, académicos y otros periodistas que en conjunto constituyen la elite o el establishment, si se quiere, y que, cuando estudiaba periodismo, se llamaba opinión pública, un estado gaseoso al que es ajeno lo que se ha dado en llamar la gente, antes pueblo llano. Viene a cuento esta digresión porque, mientras los hacedores de opinión –otro término arcaico- están sesudamente enfoscados en el brexit, las amenazas a la continuidad de unión europea, el ascenso de los populismos, etcétera, la principal preocupación de un significativo número de ciudadanos británicos, aunque podrían ser de cualquier otro país, es tener que llamar a los bomberos y otros servicios de emergencia para que les liberen los genitales de argollas, ganchos y otros artilugios estimulantes de los que hacen uso a imitación de los personajes de Cincuenta sombras de Grey. Un jubilado podría decir que la opinión pública ya no es lo que era. En realidad, lo que ha ocurrido es que la vasta parte inerte que constituía la base de la opinión pública ha pasado al ataque y no solo porque haya decidido estimular su sexualidad con tenazas, sino porque parece resuelta a llevar la contraria a los presuntos hacedores de opinión, burlarse de sus análisis y previsiones, y, en resumen, hacer lo contrario de lo que se espera. El vetusto, en todos los sentidos, diario monárquico abc es un clásico formador de opinión entre su público. El formato arrevistado de la publicación permite utilizar la portada como un escaparate de ocurrencias con el que su antiguo director, Luis María Anson, se sumergió en ocasiones en insuperables abismos de chabacanería y de ese humor grasiento característico del pensamiento reaccionario. El actual director ha seguido la misma senda. Antes, la portada te miraba a la espera de captar tu aquiescencia, ahora sirve de inspiración a los internautas y...

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El vuelo de Ícaro

Posted by on Feb 18, 2017 in Miradas |

Podemos, como los demás partidos del espectro, nunca mejor dicho, se ha convertido en un parque temático. Tiene su propio público, interesado, curioso y a menudo perplejo, y sus cuitas internas son un manadero continuo de noticias hacia los contenedores de la industria del entretenimiento. La atracción principal de este parque es el vuelo de Ícaro. Como sabemos, este personaje mitológico escapó del laberinto de Minos con ayuda de unas alas adheridas a los hombros con cera. El objetivo era modesto y necesario, escapar de la prisión en la que el tirano les había recluido a él y a su padre, el ingenioso Dédalo, pero ya en el aire, Ícaro decidió asaltar el cielo y el sol derritió la cera de sus alas y derribó al héroe contra el duro suelo. Como Ícaro, Podemos ha descrito una aparatosa y eufórica elíptica sobre nuestras cabezas para terminar en el laberinto de un partido tradicional, y es sabido que los partidos tradicionales (¿pero hay otros?) tienen que dedicar buena parte de sus energías a lo suyo y, mientras están a eso, mantienen a toda pastilla los altavoces del parque para emitir consignas vacías que retengan la atención del público. No siempre es fácil discernir entre lo que un partido dice, cree y hace, pero ahora la distancia entre el deseo y la realidad se ha hecho tan ancha, tan evidente, que solo un bobo o un cínico puede decir que no la ve. Por ejemplo, cuando los partidos así llamados constitucionalistas se abalanzan a taponar la vía de descrédito abierta por la sentencia del caso Nóos proclamando al unísono que estamos bajo el imperio de la ley o que la justicia es igual para todos. Entre tanto, Ícaro, medio repuesto del atribulado aterrizaje  en el suelo de Vistalegre, está dedicado a poner tiritas en las heridas y organizar el reparto del poder interno de acuerdo con el mandato de la asamblea. Era obvio que el perdedor iba a ser despojado de sus cargos políticos; lo que no lo era tanto es que iba a ser compensado con la candidatura a la comunidad de Madrid. Esta canonjía le fue ofrecida por el vencedor para desactivarlo en la carrera por el poder antes de abrirse las urnas que le dieron la victoria y el perdedor se mostró indignado por la oferta, ¿por qué, si luego habría de aceptarla? Al tiempo, la portavocía del parlamento queda en manos de la compañera sentimental del líder, aunque debemos suponer que no por esa causa, pero, ¿cómo saberlo? ¿Cómo saber cuándo la señora Mato era un alto cargo del pepé y del gobierno y cuándo era meramente la cónyuge del señor Sepúlveda?, ¿cuándo doña Cristina de Borbón...

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