Una explosión lejana

Posted by on May 23, 2017 in Miradas |

Ante un atentado terrorista se tarda más en comprender su alcance, para no hablar de sus consecuencias, que en olvidarlo. Los que se dedican al abyecto oficio de matar gente desprevenida a distancia buscan no se sabe si venganza o ganar alguna posición en una guerra imaginaria. Cualquier propósito que se atribuya a los terroristas vale porque el odio los engloba todos. Los destinatarios de sus artefactos responden con el dolor de las heridas y, a la postre, con estoicismo cuando no indiferencia porque ¿qué se puede hacer ante una amenaza aleatoria e imprevisible? Claro es que el estado está obligado a no abandonar la vigilancia y a prevenir en lo posible los daños pero sabemos que nunca lo conseguirá del todo y cuando la plaga termine, la labor policial será solo una de las causas y acaso ni siquiera la más importante. El terrorismo empieza por la voluntad de un puñado de fanáticos virados en idealistas y termina por la desafección de los  mismos o de sus sucesores, cuando encuentran razones para creer que deben cesar en el negocio. Entretanto, durante un tiempo que puede ser muy largo, las acciones terroristas se expanden y se mantienen porque en cualquier sociedad hay reservas de odio e individuos dispuestos a ver su destino en la urgencia de la muerte, de los otros y en la propia. De la abundante literatura sobre el terrorismo, la única que tiene algún sentido es la que se ocupa en desentrañar los mecanismos materiales del crimen: cómo se reclutan, adiestran y se arman los autores de los atentados. Cualquier otro intento de explorar las razones de sus acciones para ahormarlas al pensamiento político convencional es, en el mejor de los casos, una pérdida de tiempo, y en el peor, una deriva tóxica. Por lo que nos dice la experiencia, el terrorismo medra en campos donde se registra una hinchazón de mitología política, ya sea religiosa, patriótica, social o de cualquier otro orden, pero ni siquiera eso es siempre cierto. En la Rusia decimonónica, donde puede decirse que nació el terrorismo moderno, llamaban nihilistas a los que lo practicaban, una manera de situarlos fuera de la comunidad y de la razón porque nada hay menos accesible a la razón que la nada. En un día como hoy, solo cabe tener un recuerdo compasivo hacia las víctimas, apretar los dientes y esperar que la policía pueda evitar la próxima...

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Nos miran desde la inmortalidad

Posted by on May 22, 2017 in Miradas | 2 comments

Qué duro es hacerse viejo. Dos son las tareas principales, casi exclusivas, que competen a quien ha rebasado los sesenta y cinco, por poner un límite administrativo de edad. Una, cuidar de su salud y dos, no caer en el ridículo. De la salud no nos ocuparemos aquí porque cada uno lidia con la suya pero el ridículo es una epidemia universal a la edad provecta, derivada del hecho de que la existencia, llegada a cierto punto, te ha convertido en un excedente de cupo. No solo tu cuerpo se desentiende de tus apetencias sino también la cabeza parece discurrir sin contar contigo. Todo lo que has acumulado en la vida –la memoria, la cultura, los valores, los hábitos mentales, las rutinas sociales, las querencias y manías intransferibles- pertenece al pasado, lo cual el viejo se niega a reconocer porque aún puede correr la media maratón, escribir un libro, cuidar las tomateras del jardín y recriminar a los jóvenes su inmoderada afición a los móviles. Estoy hecho un chaval, exclama el interpelado mientras persevera en la escarba de sí mismo. Este melancólico pensamiento me asalta no solo cuando brujuleo en esta bitácora sino también cuando me asomo a las últimas divagaciones de los autores de mi generación, singularmente de aquellos que desde que guardo memoria han oficiado de guía y modelo intelectual y cuya ejecutoria estaba fuera de toda objeción, si bien su verdadero valor lo juzgará la historia, no la claque. El novelista Javier Marías es una de estas luminarias. Al decir de la crítica, es arriesgado negar la excelencia de sus novelas y el peso de su carrera literaria pero, forzado a comparecer cada domingo en las páginas satinadas del periódico de referencia, gusta de presentarse a sí mismo como un gruñón desabrido, arbitrario y desdeñoso al que todo le incomoda. Acaso un rasgo de la inmortalidad sea denostar al tiempo en que vives.  Los títulos de las piezas que evacua cada semana nuestro escritor dan aviso del cariz de la realidad que contempla desde la ventana: A calles tétricas, festín pagano, Estupidez clasista, Generaciones de mastuerzos, Recomendación del desprecio, La peligrosa parodia, etcétera. Confieso que estos lemas a la cabecera del texto pocas veces estimulan mi curiosidad más allá del primer párrafo y a menudo ni siquiera más allá del título mismo. Pero este domingo pasado, sí he leído el artículo completo porque los editores del diario de referencia que acoge las quejas del escritor han tenido a bien extraer una frase de la pieza como reclamo en primera página de la campaña editorial que llevan a cabo. La frase es una jeremiada más pero he leído el contexto por si se ofrecía algún razonamiento que...

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El renacimiento

Posted by on May 21, 2017 in Miradas |

Ahí va, el pesoe ha irrumpido en la hipermodernidad del siglo de las redes digitales. Los síntomas son: abajo la aristocracia del partido, un líder brujuleante pero joven y atractivo y un programa político nebuloso que ya se verá. Es el sello Macron y ahora también el estilo Sánchez, aún más meritorio en este caso pues viene de la persecución y del exilio, un toque inevitable del país de las procesiones cuaresmales. Sánchez ha resucitado. Desde hace unas horas, el pesoe parece haberse sacudido de encima los ciento treinta y ocho años de historia, que acarreaba la perdedora Díaz como si fuera el relicario de la abuela, y se ha reinventado como un recién nacido. Tiempo sin fronteras, tiempo de emprendedores, tiempo para el romanticismo. Entre los socialistas hay un precedente no tan lejano: Felipe González disfrutó de una circunstancia parecida. Primero se desembarazó del pesoe histórico del exilio y luego amoldó el partido del interior a sus designios y le fue divinamente. Ahora, Felipe, Guerra, Rulbalcaba, Zapatero, la panoplia gloriosa del pasado se ha desvanecido al abrir puertas y ventanas de la casa familiar y ya hay unos chavales de las juventudes socialistas que bajan sus retratos áulicos al sótano. Todo el poder para el líder electo. El palmarés del vencedor es indiscutible, a unas décimas de la mayoría absoluta cuando se escriben estas líneas, pero también la resistencia que encontrará a su paso. La mitad del partido no le ha votado y entre los desafectos se incluyen baronías territoriales muy significativas. Claro que podrá descabezar a los boyardos. Ha cambiado la estructura del poder del secretario general, que ha dejado de ser consensual para ser plebiscitario. Sánchez fue lo primero y ahora es lo segundo, así que apreciará la diferencia. Un aura de expectación le rodea. Los primeros pasos, las primeras decisiones marcarán el sentido de sus designios y la resistencia de la realidad, que tiene una atroz cualidad mineral. Que se lo digan a Rajoy, el que mejor la maneja a fuerza de engañar a todo el mundo. La afición por las votaciones, los referendos y las consultas populares, que impregna a la sociedad, se explican por la búsqueda de una válvula de escape a tanto fraude, tanta manipulación y tanto engaño perpetrados por las clases dirigentes sobre el pueblo peatonal, el cual ya ha demostrado con creces en toda Europa que a la menor oportunidad vota lo contrario de lo que espera la elite dirigente, poco importa que funcione o no porque no puede ser peor de lo que tenemos...

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Extinción

Posted by on May 20, 2017 in Miradas |

Cada día se extinguen no sé cuántas especies vivas en la naturaleza que habitamos y todo indica que estamos asistiendo a la extinción de una de las más conspicuas del ecosistema europeo: la socialdemocracia.  Las causas de la extinción en cada especie son muy variadas y a menudo operan interrelacionadas. Se registran agentes externos que modifican gravemente el entorno ambiental, y dificultades internas para la reproducción, y mutaciones en los hábitos de los individuos de la especie, entre otras, y todas llevan a un estado de aflicción por el pasado perdido y a un estéril intento de recuperarlo cuando las condiciones actuales son irreconocibles para la mirada adiestrada en los patrones del pasado. Lo que suelen obviar los individuos supervivientes es que hace tiempo que dejaron sin saberlo de pertenecer a la especie de la que ahora se reivindican. Es el dinosaurio que aún no sabe o no acepta que se ha convertido en un ágil pájaro de plumas polícromas y desenvuelto vuelo o el caniche que se niega a verse de otro modo que no sea como un lobo estepario. Las elecciones primarias en el pesoe, que culminan mañana, no son más que la escenificación de un agónico proceso de incapacidad para reconocer el verdadero rostro de la realidad. Nadie sabe a qué sirven estas elecciones excepto para dirimir un enconado conflicto entre dos facciones que se odian ni siquiera cordialmente, con un tercero de comodín que ha convertido su presencia en la pelea en un seguro para continuar en el machito cualquiera que sea el ganador. En el pesoe, la frustración política y el sentimiento de declive se ha encarnado en dos caras idénticas excepto en los modos y en las redes clientelares que tienen detrás y a las que, gane quien gane, no podrán dar plena satisfacción por falta de botín para la recompensa. Si hemos de fiarnos de lo visto y oído en el debate del pasado lunes, ningún candidato tiene un programa político que merezca tal nombre y, en cuanto a lo que puedan hacer para remodelar el partido y convertirlo en una herramienta útil para la sociedad, el margen de maniobra que da una organización esclerotizada y  enfrentada es mínimo. El pesoe está emparedado entre fuerzas emergentes y los muros de una fortaleza, bien que agrietados pero aún fuertes, y lo que todo el mundo cree entender que se juega en estas elecciones internas es la política de alianzas, es decir, de quién debe ser socio el partido, y aquí los dos candidatos principales ocultan sus verdaderas intenciones, entre otras razones porque no tienen respuesta y esperan que el albur de las circunstancias los guíe en una u otra dirección. Estamos en un...

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La lista

Posted by on May 19, 2017 in Miradas |

El fisco de esta provincia desde la que escribo ha hecho pública una lista de grandes morosos que agrupa a 316 personas físicas y entidades que adeudan 238 millones. No son cifras menores a tenor del censo total de población y de que los figurantes en la lista adeudan cada uno cantidades superiores a los doscientos cincuenta mil euros. Pero, como siempre, lo más indicativo son los nombres propios porque nos ayudan a conocer la geografía moral de la sociedad mejor que las estadísticas. Dos nombres llaman la atención en este paisaje. El primero es el de una empresa bodeguera que debe al fisco cerca de setecientos mil euros, propiedad de la familia de la portavoz del pepé en la provincia, la  cual fue durante un tiempo gerente de la empresa, y en su actual quehacer político calificó de sanguinaria (nada de remilgos) una pequeña reforma fiscal del gobierno provincial. ¿Qué hace esta persona en la política que no sea proteger los intereses corporativos de su patrimonio familiar?, ¿cómo aplicarle la presunción de inocencia en su dedicación política y, a la luz de lo que sabemos de los Rato, Blesa, González y demás correligionarios, no sospechar de ella también como de una presunta delincuente? El segundo nombre que resalta en la lista de morosos forma parte de una dilatada pesadilla de nuestra generación. Fue en los años ochenta el primer presidente democrático de la provincia, socialista, y terminó en la cárcel por los mismos delitos de corrupción que ahora atarean a los jueces de la audiencia nacional. Este tipo, un curita ambicioso y engreído cuando saltó del hábito talar a la política, violó nuestra inocencia democrática (sí, hubo un tiempo en que éramos inocentes), arrasó para siempre a su partido en la región y resulta que aún nos debe medio millón de euros. No es posible saber si esta crisis económica interminable y la epidemia de corrupción que ha revelado terminarán por modificar la actitud de la gente ante el fisco, del que por ahora solo conseguimos apreciar su carácter extractivo y no la función distributiva que es su consecuencia en forma de gasto público. Jamás hemos sido una sociedad de individuos libres y la noción de ciudadanía, con su correlato de derechos y obligaciones, nunca ha arraigado en la conciencia común. La percepción del fisco responde a este esquema up and down. Hay un régimen impositivo ineludible para los de abajo, asalariados y pensionistas, que se relaja a medida que se ascienden peldaños en la escala social mediante excepciones, distingos, oportunidades de evasión, hasta el mero y descarnado fraude al que, como se está viendo todos los días, no le faltan ocasiones para quedar impune. La derecha, que...

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