El día de reyes puede resumirse en una exclamación infantil al deshacer el envoltorio, ¡es lo yo que quería!, pronunciada diez minutos antes de que el contenido del paquete forme parte del paisaje doméstico como un armatoste más. Todo esto ocurre en una atmósfera espesa, somnolienta, en la que se abre paso el deseo de volver a la realidad.
Buddy movie
Bien está lo que bien acaba. El dicho popular, como todos los del refranero, está tiznado del fatalismo de quienes saben que en este país de cabreros, que dijo el poeta, todo cuesta más de lo que debiera. Más dinero, más tiempo, más esfuerzo, más paciencia.
El partido de los viejos
La orquesta mediática está dedicada hoy, inevitablemente, a afinar la melodía que arrojaron ayer las urnas. Bagatelas. El escribidor, que cumplió setenta el día víspera de las elecciones y dedicó la jornada a reflexiones más melancólicas que las que prometían los comicios, tiene una hipótesis que quizá valiera la pena que se contrastase, a saber: las elecciones las han ganado los partidos de los viejos.
Rehenes
Repetimos elecciones, como si nos hubiéramos equivocado la vez anterior. Es un modo refinadísimo de negar la voluntad de la ciudadanía. Pero, si te has equivocado antes, ¿quién asegura que no te equivocarás ahora? Los más avisados ya sugieren la posibilidad de una nueva vuelta a las urnas.
Esperando a Godot
Godot es como la república independiente de Cataluña, no existe, gilipollas. Y ahora, haz del favor de no llevarte para tu lado todo el plástico, que yo también me estoy mojando.