Este año tocaba premiar una novela negra escrita por una mujer y a los editores les pareció de perillas que la beneficiaria fuera una tal Carmen Mola, autora de una trilogía del género que ha registrado un espectacular éxito de ventas. La sorpresa –alguien debía estar al tanto, supongo- surgió cuando a la recepción del premio se presentó un trío de caballeros que usan ese pseudónimo para sus afortunadas obras en comandita.
La tradición de los muertos
Hace una década que cesaron los atentados de la banda terrorista eta y que esta se disolvió. Nadie cree que aquella violencia vaya a reproducirse en un plazo previsible pero ha bastado la mera evocación del aniversario para que se reactive un nuevo episodio de la interminable dialéctica y la bronca llegue al parlamento.
Momentos eternos
El ‘pesoe’ ha conseguido en su congreso una unidad sincrónica y diacrónica, que diría un lingüista saussureano. No solo ha soldado a todas facciones del partido operativas en este momento sino que se ha reconciliado con sus ancestros y la sombra que proyectan sobre el presente hasta donde alcanza la memoria viva.
Celebración de la supervivencia
Los viejos tienen, tenemos, una imperiosa necesidad de estos gestos vindicativos porque nos acompaña la creencia, no siempre infundada, de que nadie se acuerda de nosotros.
La cabra está perpleja
La hispanidad se ha convertido en un motivo que tiene soliviantadas a millones de personas en toda el área del planeta donde se habla castellano: monumentos vandalizados, partidos y gobiernos que exigen reparaciones y en general un clima político e intelectual agriamente revisionista y no muy partidario de la cabra y de lo que significa: el vestigio de un imperio extinto como el asirio, el azteca o el inglés.