El descaro de la extrema derecha consiste en despojar al lenguaje de su orden discursivo y en consecuencia de sus bridas y cautelas para hacerlo constructivo y de este modo arrastrar el debate público a las profundidades que alojan el magma volcánico. Esto no puede hacerse mediante una retórica convencional sometida a escrutinio y crítica.
Estado policial
El cuerpo funcionarial del orden público es el mejor tratado por el gobierno en los últimos años en que han registrado espectaculares aumentos salariales y mayor dotación de plantillas. La manifestación no iba de eso; iba de reclamar un estado policial, adobada la demanda con jeremiadas como que la reforma de la ley pone en peligro a los policías ¡y sus familias!
La santa misa
Maldición, me acabo de meter en un charco, fue lo primero que le vino a mientes. Y ahora, ¿qué hago? Si me levanto y me voy, desairo a la ‘fundaciónfranco’, a la que subvencionamos para que hagan cosas como está. Para no mencionar que la espantá daría no sé cuántos millones de mis votos a vox. Y no olvidemos que compito en el partido con la tal Ayuso que ha declarado que si te llaman fascista es porque estás en el lado bueno.
El dinero que crece en la arena
La interpol, a su vez, es para el ciudadano medio una entidad de perfiles y funciones difusas que es noticia estos días porque para su presidencia ha sido elegido otro policía que resuelve los casos como Roberto Alcázar: un emiratí de nombre Ahmed al Raisi, acusado de torturas.
La orquesta y los caníbales
En la muy madrileña cúpula del pepé se ha desatado un debate sobre preceptiva musical. La cosa en el partido de la derecha va de si una orquesta debe tener o no solista. El director de la orquesta, don Casado, dice que no; la solista, doña Ayuso, dice que sí, y el concertino, don Almeida, que, bueno, solistas sí pero sin desafinar.