Bocazas

Posted by on Ago 24, 2015 in Miradas |

La portavocía de un partido político es un empleo de alto riesgo, y, si es del partido actualmente en el gobierno, linda con el suicidio. La principal función de este personaje es evitar, o desviar si no se puede otra cosa, la lluvia de cascotes que trae la realidad y para ello debe improvisar una cubierta tallada en el lenguaje de madera del partido, hecho de omisiones, medias verdades, mentiras enteras y consignas autoritarias contenidas en el orden día, llamado ahora argumentario. De modo que los que ocupan este puesto suelen ser gente intrépida y un tanto inconsciente, de los que no se sabe si se sienten tan jóvenes como para arrostrar cualquier riesgo o tan viejos como para que les importe un comino las consecuencias. La imagen que queda de la anterior nómina de portavoces populares –los Pons, Pujalte, Floriano, etcétera- es la unos tipos con la piel abrasada por la sobreexposición a la evidencia de los hechos. A veces me pregunto cómo se presentarán ante sus nietos en las fiestas familiares. La nueva hornada de portavoces para sustituir a los quemados está encabezada por un joven que opositó al puesto con una humorada grotesca proferida ante todo el partido reunido en asamblea, en la que se atribuyó gaseosamente haber detenido a los tanques en la plaza de Tianamen y haber tirado con sus manos el muro de Berlín. Con ese currículo y la osadía de proclamarlo, lo menos que podía hacer su partido es nombrarle portavoz. He vuelto a pensar en este selecto cuerpo de héroes –como los bomberos de Nueva York, digamos- al leer las declaraciones del portavoz popular en el consistorio de Madrid (del que obviaré su nombre por pereza y para facilitar la tarea al olvido) sobre las vacaciones de la alcaldesa. El arriscado edil ha adoptado un tono de profeta bíblico: «La alcaldesa puede gastarse su dinero como quiera, pero en una situación de crisis en la que muchos madrileños no han podido irse de vacaciones, un cargo público tiene que ser ejemplar en su conducta». Vamos a ver, si los datos alegados sobre el gasto en las dichosas vacaciones por quienes los han gastado son ciertos -4.000 euros de alojamiento para 8 personas durante 10 días-, quiere decir que la alcaldesa ha pagado 50 euros por noche, menos de la tarifa de un hotel medianito. Si a este precio ha conseguido unas “vacaciones de lujo”, como dice el profeta municipal, quiere decir que la alcaldesa es una chica muy lista y tiene ojo para detectar las oportunidades en los buscadores de Internet. ¿Creen ustedes que este sencillo cálculo enmendará la tendencia a las bobadas del Isaías madrileño? Ni lo piensen, esta clase...

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Héroes

Posted by on Ago 23, 2015 in Miradas |

Cuánto nos gustan las historias en las que la princesa se salva de las fauces del dragón por la intervención in extremis del caballero armado. Es una leyenda de los tiempos del Rey Arturo, cuando el Imperio Romano estaba en el desguace y había que dar sentido a los innumerables soldados de las legiones desperdigadas que andaban por los caminos en busca de empleo. Llega la caballería, dicen en los telefilmes los inocentes colonos, viejos, mujeres y niños, cercados por los indios, cuando oyen a lo lejos el trémolo del cornetín de órdenes.  La última versión de esta historia heroica se reencarnó hace un par de días en el tren Ámsterdam-París, cuando dos marines, rangers, rambos o lo que fueran en el ejército norteamericano saltaron de la pantalla del televisor para salvar a los pasajeros del vagón de una muerte segura a manos de un fanático que empuñaba un fusil ametrallador. Ojo, ninguna broma cuando alguien salva la vida, aunque sea de una manera tan inopinadamente novelesca. Leo estos días los diarios de Victor Kemplerer, el lingüista alemán y judío, que también se hurtó a la cámara de gas por una inesperada y contundente intervención de los buenos. El día en que esperaba una inmediata citación del cuartel de la Gestapo en Dresde para su segura liquidación, 13 de febrero de 1945, los aliados arrasaron la ciudad desde el aire. Él y su esposa sobrevivieron entre los escombros pero el cuartel de la Gestapo no. Desde que lo sé, estoy dispuesto a creer que el bombardeo de Dresde, una ciudad bellísima, fue un acto de justicia. En el tren francés, el trámite se ha zanjado con menos ruido, pero los soldados salvadores pertenecen a la misma orden de caballería que los pilotos que salvaron la vida a Kemplerer. Desde aquella fecha, no podemos vivir tranquilos sin ellos a nuestro lado. En esa ensoñadora historia, el único personaje difícil de imaginar es el dragón. La dama y el caballero exhiben rasgos nítidos y claros, si bien también estereotipados, pero el dragón es oscuro, de perfiles borrosos y formas mutantes, y sin embargo es el más real de todos. En esta ocasión el dragón era una lagartija solitaria y rabiosa, criada en un humus de pobreza, desarraigo y fanatismo religioso que no desaparecerá cuando los demás personajes se hayan ido a sus hogares a celebrar su increíble suerte y nosotros los hayamos...

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La Tsipríada

Posted by on Ago 22, 2015 in Miradas |

La quebradura del partido de Alexis Tsipras, la dimisión de este al frente del gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones son la vajilla rota en el enfrentamiento de la izquierda griega con la troika, el eurogrupo o como se llame esa quimera que planea sobre nuestras cabezas y vela por nuestro bienestar. Los griegos tienen una larga tradición folclórica de enfrentamientos de héroes con entidades fabulosas, y quizás creyeron que podían repetir con éxito la jugada de Teseo o de Jasón. Se equivocaron porque, en el nuevo Olimpo, el único excedente de cupo son los héroes. Así que Grecia ha puesto en marcha el mecanismo democrático -que, como su nombre indica, es una cosa propia de plebeyos y menestrales- de renovación del gobierno para adecuar a la nación a las exigencias de la quimera. Hace algún tiempo, aunque los griegos parecen haberlo descubierto ahora, que la democracia no es expresión de la soberanía nacional, y mucho menos la plataforma para asaltar los cielos, como dicen los nuestros, sino la fórmula de alcanzar un consenso dirigido a satisfacer las exigencias de los dioses mayores, que, como es lógico, están ahí y no han sido elegidos por ningún mortal porque de lo contrario no serían dioses. Como los precedentes aqueos ante las murallas de Troya, los griegos contemporáneos discuten la estrategia a seguir. Ahora viene un periodo de marrullerías, pactos y puñaladas en sede parlamentaria que ya no se corresponden al periodo clásico sino que proceden de la tradición bizantina. En un destilado exquisito de esta tradición, la derrotada izquierda se fragmenta para constituir la unidad, a la que, según costumbre, ungen con la púrpura del calificativo popular. Lagarto, lagarto. No hay ninguna formación que haya ganado las elecciones con el logo de Unidad Popular, o que no haya sido derrotada a la primera oportunidad e incluso expulsada por la fuerza después de un pequeño periodo de euforia. La única circunstancia en que lo popular gana las elecciones es cuando representa a una impopular elite de afectos a la quimera. Los románticos griegos debieran fijarse en la vecina España, donde han desaparecido los héroes y el gobierno está dirigido por un popular hombre corriente, paradigma del sentido común y que hace en cada momento lo que hay que hacer y, como Edipo, sin saber muy bien lo que...

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El hombre del perrito

Posted by on Ago 21, 2015 in Miradas |

En el campo de batalla contra el colesterol y demás asechanzas de la edad tardía encuentro a guerreros veteranos como yo que se hacen acompañar por un perrito a menudo no más voluminoso que una lombriz peluda y agitada. Avanzan a su vera con seriedad y empaque, como si montaran un caballo árabe o pilotaran un deportivo, pero atentos a sus zigzagueantes caprichos y prestos a recoger sus deposiciones. Pertenezco a una generación y a una clase social criada en un barrio de extramuros, en la linde entre la ciudad y el campo, donde reinaba la convicción de que los animales domésticos tenían una función precisa al servicio de las necesidades prácticas de su dueño. De este orden armónico brotaba un sincero afecto por ellos, que excluía la voluptuosidad y el sentimentalismo. Las gallinas eran para poner huevos o para la cazuela (no sabría decir para qué son ahora porque hace tiempo que no veo ninguna con plumas y cresta, como antes), los gatos para cazar ratones y los perros para la caza, el pastoreo o la guarda de la casa. Incluso los canes de mera compañía, entre las clases pudientes, guardaban cierta congruencia simbólica con el humano al que acompañaban. El notario no podía pasearse con un caniche, digamos. Ahora, sin embargo, es frecuente ver a jubilados que no pueden ocultar su reciente pasado de opulentos abogados, generales de división, agresivos promotores inmobiliarios y correosos obreros metalúrgicos, que han tenido que cortar más de una cabeza y torcido algunos brazos para llegar al punto donde los encuentro, flanqueados por una mascota mínima, esponjada y colérica que les marca el paso. En cada encuentro con una de estas parejas mixtas sufro un episodio de disonancia cognitiva y debo reprimir una expresión de asombro. Vale que un pastor alemán o un galgo afgano pueden ser una compañía abusiva y engorrosa pero ¿tan urgente es la necesidad de consuelo a nuestra soledad para dejarlo al cuidado de un bichón frisé? ¡Si ni siquiera pueden competir en fotogenia y desenvoltura con los gatos en los tiernos y proliferantes vídeos que cuelgan de...

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Antisemitismo

Posted by on Ago 20, 2015 in Miradas |

El azar ha querido que, por razones que no vienen al caso, estuviera leyendo el Diario de Ana Frank cuando se ha producido el rechazo de la organización del festival Rototom en Benicàssim (Castellón) a la participación del intérprete norteamericano Matisyahu después de que este se negara a hacer una declaración pública sobre el conflicto palestino-israelí y sobre el derecho de los palestinos a tener un estado propio. La declaración fue instada por el grupo BDS que promueve el boicot a los productos israelíes. Los responsables del festival han perpetrado un abuso al condicionar la participación de un artista invitado a que hiciera una declaración política favorable a sus expectativas, lo cual es una iniciativa inquisitorial que entra directamente en la discriminación por razón de credo. ¿Se imaginan los autores que podría hacerse el mismo requerimiento a todos los participantes en conciertos, festivales y encuentros de coros y danzas sobre la situación de Ucrania, la política de Chávez en Venezuela, el régimen de Arabia Saudí o las prédicas del Vaticano? Y ya lanzados, ¿van a continuar los promotores del boicot su ofensiva contra exhibidores de cine y canales de televisión cuyas programaciones están nutridas casi por completo de contenidos de Hollywood producidos y realizados por judíos norteamericanos en gran medida partidarios de la política de Israel? Ana Frank y Matisyahu no debieran tener ninguna conexión si no fuera porque de inmediato han saltado voces que han calificado de antisemitismo del boicot del músico. ¿Quiere decirse que lo ocurrido en Benicàssim responde al mismo clima de opinión y a la misma intencionalidad política que selló el destino de Ana Frank? Antisemitismo es, a estas alturas, una tilde multiusos que sirve para bloquear los argumentos a cualquier crítica al estado de Israel y a su política en los territorios ocupados obviando toda la historia que separa a Ana Frank de Matisyahu. Para decirlo con una reflexión del fallecido historiador Tony Judt, también judío, que cito de memoria: ¿hasta cuándo va a sentirse justificado un joven soldado israelí que participa en la expulsión de una familia palestina de su casa en Cisjordania por el hecho de que su abuela fuera asesinada en Treblinka? Dicho esto, los judíos tienen muy buenas razones históricas para alarmarse ante iniciativas discriminatorias como las que ha sufrido el intérprete norteamericano. Y también tendríamos que preguntarnos por las razones de fondo que nos hacen tan específicamente críticos con Israel y su política, que, después de todo, es un producto cien por cien europeo. Fueron los estados y las sociedades europeas los que hicieron imposible la vida de los judíos en su territorio, desde los Reyes Católicos hasta Auschwitz, y fueron los europeos judíos los que adoptaron los métodos...

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