En el campo de batalla contra el colesterol y demás asechanzas de la edad tardía encuentro a guerreros veteranos como yo que se hacen acompañar por un perrito a menudo no más voluminoso que una lombriz peluda y agitada. Avanzan a su vera con seriedad y empaque, como si montaran un caballo árabe o pilotaran un deportivo, pero atentos a sus zigzagueantes caprichos y prestos a recoger sus deposiciones. Pertenezco a una generación y a una clase social criada en un barrio de extramuros, en la linde entre la ciudad y el campo, donde reinaba la convicción de que los animales domésticos tenían una función precisa al servicio de las necesidades prácticas de su dueño. De este orden armónico brotaba un sincero afecto por ellos, que excluía la voluptuosidad y el sentimentalismo. Las gallinas eran para poner huevos o para la cazuela (no sabría decir para qué son ahora porque hace tiempo que no veo ninguna con plumas y cresta, como antes), los gatos para cazar ratones y los perros para la caza, el pastoreo o la guarda de la casa. Incluso los canes de mera compañía, entre las clases pudientes, guardaban cierta congruencia simbólica con el humano al que acompañaban. El notario no podía pasearse con un caniche, digamos. Ahora, sin embargo, es frecuente ver a jubilados que no pueden ocultar su reciente pasado de opulentos abogados, generales de división, agresivos promotores inmobiliarios y correosos obreros metalúrgicos, que han tenido que cortar más de una cabeza y torcido algunos brazos para llegar al punto donde los encuentro, flanqueados por una mascota mínima, esponjada y colérica que les marca el paso. En cada encuentro con una de estas parejas mixtas sufro un episodio de disonancia cognitiva y debo reprimir una expresión de asombro. Vale que un pastor alemán o un galgo afgano pueden ser una compañía abusiva y engorrosa pero ¿tan urgente es la necesidad de consuelo a nuestra soledad para dejarlo al cuidado de un bichón frisé? ¡Si ni siquiera pueden competir en fotogenia y desenvoltura con los gatos en los tiernos y proliferantes vídeos que cuelgan de Facebook!