La constitución es una mina de sorpresas, o un campo minado, si se prefiere. Artículos constitucionales que parecieron ornamentales en los buenos viejos tiempos han resultado componentes del muro de carga y una lluvia de cascotes empieza a caer sobre las cabezas de los inquilinos de nuestra democracia. La chapuza no es solución, como ya se ha visto.
A cuerpo de rey
Se acabó, pues, el problema de los dos cuerpos del rey, que traía de cabeza a los teólogos medievales, según el cual el monarca tenía un cuerpo físico, como el de cualquier mortal, y otro místico, que encarnaba al reino. Hoy la parte mística se ha evaporado y un rey en bañador en una playa caribeña solo puede representar a una agencia de viajes.
El badajo
El principio federalizante implícito en el estado de las autonomías no corrigió el supremacismo madrileño. Los constituyentes se negaron a imaginar un país en el que Madrid se viera despojado de su poder económico y cultural, además de administrativo, en igualdad con otras capitales y regiones.
La siesta
¿Dónde está don Sánchez? Algún asesor ha debido informarle de que en agosto el mundo da vueltas sin necesidad de que él lo impulse y ha buscado la sombra de un árbol para echar la siesta y se ha ido a Doñana, el Buen Retiro de los presidentes socialistas, que excita a los cotillas de la derecha para demostrar que la izquierda tiene gustos principescos. Ni el atronador gemido de los náufragos del Mediterráneo ha conseguido alterar la augusta siesta del presidente.
La guerra de África
Europa está en guerra con África desde el principio de la edad moderna, hace cuatrocientos años, cuando a este lado del Mediterráneo se inventaron los estados nacionales, el libre comercio, las armas de fuego y los grandes galeones de transporte de personas y mercancías. La novedad de la actual fase de la guerra de África es que Europa está a la defensiva.