Hay un cierto tipo de individuos bastante frecuente en los segundos escalones de la política y de la administración que tienen a gala una lealtad perruna y operan fascinados por la figura del jefe que les ha otorgado la encomienda, como un conejo ante los faros de un automóvil.
Abrid los putos cuartos
La covid19 ha irrumpido en este paraíso y ha cuestionado el contrato social que, como dicen los cursis, nos habíamos dado. El virus ha desvelado que la sociedad sí existe, y que todos tenemos en común el virus como rasgo fraterno, al que solo podemos responder mediante disciplina social, sistema sanitario fuerte y ciencia, es decir, más estado.
Desinformación y otros síntomas
La veracidad de una noticia la otorgan los receptores, los cuales la aceptan porque se ajusta a su marco cognitivo y cultural y responde a su visión del mundo. El emisor solo tiene que ocuparse de que lo que cuenta tenga una cierta relación con los hechos relatados, ni siquiera comprobados.
Godzilla vive aquí
Vivimos en una pugna entre la uniformación planetaria del modelo productivo bajo la férula de la revolución tecnológica y la proliferación de identidades que fomentan la secesión y la fragmentación del cuerpo social. Las democracias liberales crujen estrujadas por este choque tectónico y la tentación autoritaria está presente. Por ahora, parece que entendemos que es mejor el sentido común que la ‘hybris’.
Toreros y faralaes
La tendencia al fraccionalismo es un mal congénito de la izquierda, tanto más agresivo cuanto más al extremo se sitúa la organización concernida. Sin duda, se debe a un desajuste originario entre la urgencia y ambición de los objetivos y la tortuosa y forzada parsimonia del método. Esto es bastante obvio en los podemitas.