El nuevo juicio de don Otegi va a ser como El Quijote de ‘Pierre Menard’. Mismas acusaciones, mismas pruebas, mismos argumentos y misma sentencia, todo procesado, visto y resuelto, eso sí, con exquisita e inobjetable imparcialidad. Para que se enteren en las judicaturas europeas de los cojones que aquí también sabemos juzgar como dios manda.
Monarquía bananera
Cuando hace cuarenta años creímos que nos habíamos librado por fin de nuestro pasado, ni en las peores pesadillas pudimos imaginar que ‘el sistema democrático que nos hemos dado’, como reza el tópico, inauguraba una ‘monarquía bananera’. La amnistía/amnesia que presidió el proceso transicional nos llevó a olvidar la historia y la semántica.
Ocurrencias tras el embozo
Nadie hubiera imaginado que lo que nos separa del limbo es una mascarilla. Los impactos sociales, económicos y sanitarios de la pandemia son más o menos previsibles y a descifrarlos hay dedicada una buena porción de sabios y sabihondos pero ¿qué hay del impacto en nuestra conciencia?
Cacofonías antes de la restauración
En castellano hay una frase hecha para describir esta situación, alborotar el gallinero, que tal vez inspiró a Cortázar y sirve ahora para explicar la cacofonía en que está sumida nuestra clase política, como las gallinas de la fábula, bajo el impacto del último movimiento del rey emérito y su reconocimiento de que es un (presunto) delincuente fiscal.
Mensaje navideño
Y recuerda, querido hijo, que los españoles no son monárquicos. La monarquía, como ya sabes porque estás muy preparado, se sostiene por la debilidad anémica de la república, que en este caso se traduce en la imposibilidad de los españoles para reconocerse en un demos y constituir un proyecto histórico en común. Este rasgo genético de la raza hace que no puedan vivir sin un poder paternalista, de relumbrón, impuesto sobre sus cabezas, aunque luego no paren de denostarlo.