Nuestras sociedades alardean de estar gobernadas por el pensamiento científico y los expertos constituyen una clase altamente apreciada, al menos de boquilla. Pero lo cierto es que entre este grupo forzosamente aristocrático y el común y sus apetencias media un abismo que debe ser gestionado por la clase política.
Trabajos forzados
Don Casado ha tomado la pala para quitar la nieve de la entrada de cierto centro de salud madrileño y lo ha hecho para el cumplimiento de una condena de trabajo comunitario que se ha autoimpuesto precautoriamente: una expiación pública por el asalto trúmpico al Capitolio de Washington..
Las enseñanzas de Chateaubriand
No me pregunten cómo ni por qué pero la visita de Filomena, la de la nívea cabellera, me ha encontrado en mi celda enfrascado en la lectura de Memorias de ultratumba del vizconde de Chateaubriand. El escritor romántico hizo un viaje a América del Norte, a donde llevó una carta de presentación para George Washington y recorrió diversos territorios de frontera de un país aún naciente.
La revolución de los narcisos
Los golpes de estado, y este del Capitolio lo ha sido en fase de intentona, tienen raíces muy profundas, si lo sabremos aquí, y a veces tenemos que convivir con su amenaza latente durante decenios. Nos habían hecho creer que la democracia norteamericana era inmune a este virus pero se ve que no.
Salvad al corsario
Assange es un corsario que desde Wikileaks, su isla de la Tortuga particular, ha llevado a cabo una incursión contra los canales convencionales de la información, y un corsario es un pirata, no necesariamente simpático, pero también un precursor de nuevas vías del libre comercio. Ninguna pena de cárcel sellará la grieta que ha abierto en las nociones tradicionales de información, transparencia, secreto y libertad de conocimiento y expresión.