Si Marruecos consiguió adueñarse de un territorio de 266.000 kilómetros cuadrados, que es más de la mitad del territorio nacional marroquí, enviando a una peregrinación de civiles desarrapados y puso en fuga al ejército español de la época, estos días ha amagado con comerse la ciudad de Ceuta por el mismo procedimiento.
Libertad, ¿para qué?
La dialéctica entre orden y barbarie. En la calle, jóvenes apelotonados y eufóricos, exudando vida por todos los poros, y en las tribunas de opinión, tipos maduros entre titubeantes y enfurruñados, a los que el sistema de videoconferencia les da un aire macilento y fantasmal, aconsejando prudencia y recordando el protocolo.
La indignación cumple diez años
Los indignados fueron una señal indicativa, más que un agente activo, del desgaste de materiales de lo que ellos llamaron el régimen del 78: la monarquía, el bipartidismo, la estructura económica del país, la redistribución de las rentas, el acuerdo territorial, etcétera, están en crisis, o si se prefiere, en revisión.
La gran trola
La derecha no produce doctrina, como se esfuerza en hacer la izquierda, porque no la necesita, solo gestiona trolas, o, como dicen finamente, relatos alternativos. Las lanza al espacio como un satélite de apariencia inocua y si funcionan para sus propósitos las conserva y las alimenta como una fuente de energía hasta que, con suerte, producen una reversión en el imaginario dominante.
Gaza, manual de uso
En la conciencia occidental encontramos dos formas de antisemitismo que se neutralizan entre sí y que nos permiten asistir impasibles a un conflicto iniciado hace setenta y cinco años y que tiene lugar a un tiro de piedra (con perdón) de la puerta de nuestra casa.