Los viejos aceptamos con mansedumbre, a ver, qué remedio, las etiquetas sociales que en estas fechas nos dicen que son días de asueto. Se encienden las luces en los árboles y se apagan en el cerebro. Las cosas que nos preocupan y nos ocupan seguirán igual de confusas e inciertas que lo están ahora cuando se consume el tránsito de un año a otro, así que esperaremos a ese momento, dentro de ocho o diez días, para reanudar la derrota de estas páginas. Gracias a los amigos y amigas que las seguís y los mejores deseos para todos.