Santería

Posted by on Mar 17, 2017 in Miradas |

El gran obstáculo de la política es el género humano, que no tiene remedio. Los políticos trabajan por nuestra felicidad pero el núcleo borde, irreductible, de la condición humana arruina todos sus esfuerzos. Que se lo digan a nuestro bienamado ex ministro del interior, al que el mismísimo diablo puso micrófonos en su despacho para dar al traste con sus desvelos por emplumar a los independentistas catalanes. En ese estado lindante con la desesperación por la inutilidad de su obra se entiende que los políticos recurran a la santería. Tal parece el hábito del difunto y aún presente caudillo venezolano, Chávez, y ahora de su sucesor, Maduro, lo que permitió a Fidel Castro exportar a ese país recursos humanos en los que Cuba es fértil y acreditada: médicos y santeros, y ya se sabe, si tienes en tus manos la salud física y espiritual de los habitantes del país, el país es tuyo. Esta es la conclusión de cierto periodista que ha estudiado el asunto. La afición a la santería es una de las innumerables lacras del régimen venezolano que, desgraciadamente, no puede ser esgrimida por la derecha española, siempre atenta al sufrimiento de Venezuela, para atacar al pérfido régimen bolivariano, so pena de mentar la cuerda en casa del ahorcado. ¿Qué diferencia hay entre un ministro español que encuentra a dios en un viaje a Las Vegas, la ciudad del pecado, o un caudillo venezolano al que se le aparece su predecesor y maestro en el vuelo de un pajarillo mientras descansa en un claro del bosque? Se supone que las bofetadas a Maduro las recibe la mejilla de podemos. pero, llegados a este punto, no es operativo emprenderla a cristazos con este partido, aunque quién sabe si persiste en su intención de quitar de la programación de la dos, la cadena más amodorrada e inofensiva de la parrilla, la misa dominical. Por ahora no es el caso. Estamos en fase de acumulación de fuerzas ante la batalla inminente bajo la protección de doscientas vírgenes, cristos y otros muñecos del santoral que ostentan cargos públicos, desde capitán general del ejército hasta alcalde perpetuo o comisario de policía. ¿Se imaginan la cantidad de actos de prevaricación, cohecho y demás mandangas al uso que pueden hacer estos personajes de gesto beatífico y quietud eterna? ¿Y de qué serviría imputarlos? Pones a la virgen de la fuencisla ante un juez y, como una infanta de españa cualquiera, se acoge al derecho de no declarar, asesorada por el señor Trillo, que es un reputado jurista y constitucionalista con mano y experiencia en estos negocios, y propenso a la santería también. Lo que distingue a una virgen de una infanta es que la...

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La estiba

Posted by on Mar 16, 2017 in Miradas |

A estas alturas de la historia ignorábamos que quedara todavía algún sector de la economía sin liberalizar, es decir, que funcionase con una estructura cohesionada, salarios decentes y sindicatos representativos, desde que la liberalización empezara hace casi cuarenta años cuando la señora Thatcher aplastó la resistencia de los mineros de Arthur Scargill. Pero ahí estaba la estiba portuaria, el último mohicano del viejo régimen ¿cómo llamarlo?, ¿socialdemócrata? Los estibadores constituyen un gremio de tradición combativa, como los mineros, pero desde que tenemos memoria no eran noticia por conflictos laborales, lo que quiere decir que el negocio iba razonablemente bien para ellos y para su patronal. De hecho, esta actividad no ha cesado de dar beneficios a la empresa española  puertos del estado, que el año pasado ganó 217 millones de euros, casi un 8% más que el ejercicio anterior. Pero la unión europea, nuestra querida institutriz, atenta a las necesidades del hogar común, ha decretado la liberalización del sector y en esas estamos. En estas cuatro décadas algo hemos aprendido de lo que significa liberalización: oligarquías financieras, despidos masivos, bajos salarios, desindustrialización y búscate la vida como puedas. Entre otros efectos, la liberalización ha ocasionado que el país que la puso en marcha haya decidido largarse del club europeo. Aquí, la liberalización la inició el pesoe en los años ochenta en la siderurgia, los astilleros, los horarios comeciales, etcétera, cuando parecía una buena idea y no sospechábamos que era parte de una estrategia global de división del trabajo productivo destinada a especializar al país en los únicos recursos nacionales tangibles, el sol y el terreno, vale decir, el turismo y el ladrillo, con los resultados sabidos. El parlamento español ha tenido un reflejo de decencia al negarse a convalidar el real decreto gubernamental de liberalización del régimen de la estiba, lo que permitirá que sigan las negociaciones con los trabajadores del sector. Es una señal de resistencia política a la deriva europea, empeñada en alimentar con sus acciones su propio declive. El mismo día en que la mayoría parlamentaria española cuestionaba el mandato de Bruselas, Europa exhalaba un suspiro de alivio porque los holandeses han frenado de momento, ya veremos hasta qué punto, el fascismo rampante en aquel país. Ahora, a contener la respiración a la espera del turno de Francia en esta montaña rusa en que se ha convertido la política europea. El trance no se ha pasado sin daños: el partido socialdemócrata holandés ha quedado destruido en las urnas, en una situación de penuria y desconcierto parecida a la que muestra su homólogo español, que inició la liberalización de la economía apenas unos años después de que la señora Thatcher marcara el...

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La soledad del mestizo

Posted by on Mar 15, 2017 in Miradas |

En la sociedad que celebra el mestizaje y la multiculturalidad, el término mestizo, aplicado a un individuo, está proscrito, es políticamente incorrecto. El líder xenófobo holandés, que podría ser determinante en las elecciones de hoy, es mestizo, un tipo de rasgos orientales bajo un atildado cabello rubio platino, hijo de padre holandés y madre indonesia, el país con mayor población musulmana del mundo. Diríase que este personaje es el afortunado fruto de todo lo bueno que tiene la cultura europea, incluido en este caso el colonialismo, que ha permitido al hijo de una colonizada aspirar al gobierno de la metrópoli. Sin embargo, padece, y encarna, un malestar típico de las sociedades desarrolladas, que le lleva a odiar todo lo que le ha permitido llegar a la privilegiada situación en la que se encuentra. Quizás, oscuramente, siente que podría ser linchado si no se pone al frente de los linchadores. El fascismo es siempre un movimiento a la contra, ya sea de la naturaleza, de la evidencia de las cosas o de la voluntad de la mayoría. El anhelo de pureza que anida en los fascistas –y no otra cosa son los que llamamos pudorosamente populistas de extrema derecha– se encarna en personajes impuros, por decirlo en su propia jerga, extravagantes y raros. La excelencia racial que predicaba el nazismo estaba gestionada por una pandilla formada entre otros por un cojitranco (Goebbels), un obeso mórbido y drogadicto (Goering), un retrasado mental (Hess), un tipo de mentón escurrido y ojillos de miope (Himmler) y un granuja grasiento (Hitler, según su compatriota Sebastian Haffner). Todos ellos vivían encapsulados en el nido del águila, envueltos en sus fantasías y ajenos a la realidad que padecía el resto de los mortales. El líder holandés también vive aislado y ni siquiera tiene detrás un partido político que merezca ese nombre, la formación que dirige no es más que una marca y los diputados que le secundan son individuos designados por él mismo, rehúye las comparecencias públicas y dirige la campaña electoral por internet. Vive apartado incluso de su propia familia y de su esposa, de origen húngaro, a la que visita de pascuas a ramos, Los holandeses están llamados a votar a un fantasma creado por sus propios miedos. Un personaje que ha introyectado en sí mismo todas las flaquezas, manías y fobias de la sociedad en la que se ha criado. Podría ser un espécimen de laboratorio pero ponerlo al frente del gobierno es poner al bacilo de Koch al frente de la lucha contra la tuberculosis. Es el ectoplasma de las sociedades europeas, que, en tiempos de crisis, se escoran hacia los mitos y las ciencias ocultas y los charlatanes que las pregonan,...

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El velo

Posted by on Mar 14, 2017 in Miradas |

Lo que distingue a una musulmana típica de una cristiana laicizada es que la primera es creyente y la segunda, escéptica. La primera necesita confesar su fe y la segunda carece de este apremio. Utilizo el término confesar en el sentido original de quien declara su creencia religiosa en público y hace de esta confesión una seña prioritaria de su identidad, de su condición y de sus actos. En los países europeos occidentales, ni siquiera el personal consagrado, clérigos y monjas, siente la necesidad de pregonar su fe y, en consecuencia, han decaído sotanas y hábitos, el último signo indumentario de la religión cristiana. No siempre fue así, el imaginario cristiano, es decir, la cultura vigente en esta parte del planeta hasta hoy mismo, está fundado por una legión de creyentes que fueron confesores y mártires, y en nombre de los cuales el cristianismo pudo conquistar un poder omnímodo en su área de implantación.  La confesión y el martirio, términos que por aquí hemos relegado al desván de la memoria, son de plena vigencia en el mundo islámico. El tribunal europeo ha dado la razón a una empresa que prohíbe a una empleada el uso del velo en horario laboral y lo ha hecho en nombre de la neutralidad religiosa en el espacio público, que es un principio básico de nuestras sociedades (si bien el campanero de San Miguel al otro lado de la calle no parece haberse enterado). La sentencia del tribunal  parece impecable en sus propios términos pero hay algo inquietante en ella porque de lo contrario no hubiera sido noticia de alcance en todos los medios esta tarde. Los romanos del imperio tardío eran bastante parecidos a nosotros: cosmopolitas, eclécticos, pragmáticos, hedonistas, y tenían sobre sus cabezas la gigantesca sombrilla de un pasado autocomplaciente de dominación y hegemonía, hasta que se vieron confrontadas a la pujanza de una religión mesiánica, con el resultado sabido. En su última obra, Ernest Gellner sostiene que el islam se presenta como la única alternativa a los nacionalismos que constituyen la organización política dominante, y la razón de esta posición en el tablero sería que esta religión se resiste  a mundanizarse, es decir, a someterse a la norma de los mercados y de los estados constituidos. Este rasgo caracteriza a la comunidad de creyentes por un ensimismamiento que explicaría por qué los países árabes no han ido al paso del desarrollo social de la época a pesar de las riquezas minerales que poseen y de las que depende el resto del mundo; por qué no han construido sociedades cohesionadas, con clases medias fuertes, y por qué, contra toda expectativa, fracasaron las primaveras árabes. Según esta lógica, solo una chica musulmana acudiría a...

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El palco de los clérigos

Posted by on Mar 13, 2017 in Miradas |

Apuntes romanos ‘low cost’, y III No se ven curas por la calle, observa una voz. Ni en las iglesias tampoco, corrobora otra. Acaban de entrar en Santa María della Vittoria, a espaldas de la Piazza della Repubblica, y están en una exquisita bombonera barroca de la que Stendhal juzga que está decorada como un ‘boudoir’. No se le puede negar perspicacia al clásico porque la golosina más apreciada de este recinto apoya su opinión. El Éxtasis de Santa Teresa, de Gian Lorenzo Bernini ocupa la primera capilla a la izquierda junto al crucero. Éxtasis es un piadoso sinónimo del impronunciable (y olvidable) título eclesiástico del conjunto escultórico, que es la transverberación de santa teresa, palabro que en castellano solo se utiliza para designar a esta escultura y que a su vez es sinónimo, según el diccionario rae, y ya llegamos al quid nominal del asunto, de transfixión o acto de herir atravesando al otro de parte a parte. El vulgo, tiznado de machismo, ha destilado un término más acorde con la plasticidad de la obra de Bernini: el orgasmo de santa teresa. Pues bien, ahí está ante nuestros ojos mortales, la monja española recostada en un aéreo revuelo de ropajes y la expresión del rostro entre entregada y feliz a los pies de un ángel que exhibe la sonrisa inocente y satisfecha de un ragazzo di vita  que acaba de hacerse con una presa de campanillas y se dispone a atravesarla con su flecha. El grupo escultórico está enmarcado en una gloria o haz de rayos dorados, y elevado sobre la mirada del visitante, lo que hace imposible una observación en detalle de la obra, circunstancia que irrita al curioso hasta que este advierte cuál es la perspectiva correcta para la que ha sido diseñada la capilla. Es un teatro en el que santa teresa y su deliquio ocupan el escenario. En el barroco, el teatro era la metáfora omnisciente de la realidad y del mundo. Detrás de la sobrecargada apariencia de las cosas no había más que un vacío que revestía dos formas: el cielo o el infierno, y más frecuentemente este segundo. Pero el teatro necesita espectadores y los constructores de la capilla armaron en los muros que la flanquean sendos altorrelieves que reproducen palcos ocupados por clérigos y frailes que asisten al éxtasis de la monja y lo comentan complacidos y animados. De repente, el descubrimiento de los curas mirones resulta infinitamente más interesante que la escultura principal. Ahí están esos tipos, eternamente congelados en el acto de violar la intimidad de una mujer (¿hay algo más íntimo que el encuentro con un ángel?), satisfechos en su papel de vigilantes, no tanto de la moral...

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