Es el mantra de moda. El último argumento ante la peste que nos envuelve. La descarga de todas las miserias del sistema político sobre los tribunales ha terminado por cuartear a la justicia misma. Jueces y fiscales aparecen fracturados en leales y desafectos. Unos, aclamados; otros, hostigados. El mismo día, un fiscal a punto de ser destituido por su jefe orgánico denuncia los intentos de intimidación sufridos, que incluye el allanamiento de domicilio, y un tribunal resuelve que un convicto de corrupción eluda la prisión sin medida cautelar alguna. La resolución judicial que libra al cuñado del rey de ingresar en prisión no puede calificarse más que propia del antiguo régimen, cuando un selecto grupo de congéneres era distinguido por su sangre azul. El convicto, no solo queda exento del pago de una fianza precautoria sino que puede abandonar el territorio nacional sin más cautela que presentarse una vez al mes ante el órgano judicial del país de residencia, en Ginebra, Suiza. ¿Tienen los tribunales españoles autoridad sobre lo que han de hacer los órganos judiciales suizos?, ¿hay tratado de extradición con Suiza en caso de que el condenado quiera eludir la sentencia definitiva? La extradición se concede, por regla general [punto quinto del procedimiento de la ley suiza], si por lo menos una de las infracciones imputadas está sancionada tanto en Suiza como en el extranjero y da lugar a extradición en las dos legislaciones. Pero, si ante las autoridades suizas es un delito altamente improbable la evasión fiscal en terceros países que tiene como destino su territorio, ¿no es contradictorio que considere delincuente a quien ha practicado tan lucrativo negocio para sus bancos? Y si el cuñado del rey de España no se considera delincuente según la ley suiza, ¿por qué habría de estar obligado a presentarse una vez al mes ante un órgano judicial suizo como si lo fuera?  ¿O estamos ante un nuevo paso en la cooperación internacional por el cual Suiza no solo custodia los capitales defraudados a la hacienda española sino que también custodia a los defraudadores? Ítem más, ¿por qué no seguir el mismo procedimiento de custodia con otros acreditados clientes de la banca suiza como Bárcenas, por ejemplo? Es obvio que este caballero se sentiría más fuerte, como le exhortó su jefe, si pudiera residir en aquel país, e incluso es posible que el hecho de serle prohibido lo sienta como una injusticia. Siempre puede elevar un recurso y retrasar su causa otro montón de meses. La presunción de inocencia acompaña al cuñado del rey más allá de la sentencia condenatoria. Es inocente a pesar de ser culpable. Parece teología pero solo es picaresca marcaespaña. A estas alturas, el fiscal Horrach y el juez Castro se deben estar preguntando qué demonios les llevó a romper una excelente relación personal y profesional mantenida durante años y quebrada por sus desavenencias en el curso de la instrucción del caso Nóos, justamente por el tratamiento procesal que debía tener la responsabilidad de la corrupción en la cúpula intangible del estado.  Juez y fiscal han recibido la respuesta del tribunal superior: ninguna o casi ninguna. Y aún hay que esperar la posible absolución de la instancia que corresponda y, en último extremo, el indulto del gobierno.El caso Urdangarín promete convertirse en otra gatera de impunidad como lo fue el caso Botín. Es responsabilidad de las elites del país dar ejemplo a la ciudadanía, y a fe que lo están haciendo.