El estado de ánimo de quien asiste a una asamblea cívica, sindical, política o de cualquier otra clase, es análogo al del que se dirige a una corrida de toros o a un partido de fútbol. Con toda seguridad, no será él quien apuntille a la res ni marque el gol pero es presa de un manojo de sentimientos que incluyen exultación, camaradería, confianza, fervor por el ídolo de casa, una cierta gana de pelea y sobre todo un infatigable deseo de que el resultado sea acorde con sus expectativas. Nadie va a esos eventos a perder. Por eso es importante la cocina previa, que los organizadores hayan amañado y/o apañado las condiciones del juego para orientar, y si es posible garantizar, un resultado y no otro. Bajo ciertas condiciones y en manos de ciertos expertos, nada hay más fácilmente manipulable, y previsible, que una corrida de toros, un evento deportivo o una asamblea política. Así que puede darse por descontado que la sesión del comitefederal socialista terminará con un acuerdo de abstención a favor de Rajoy. También es previsible que el desarrollo de la reunión sea menos bronco y más ordenado que lo fue el pasado uno de octubre, donde parecía que los concurrentes acababan de conocerse. En este periodo, las alternativas se han acotado a dos -Rajoy o nuevas elecciones- y quienes opten por nuevas elecciones corren el riesgo de que no puedan concurrir a ellas porque el comité de listas los vetará por desafectos. En toda pelea intrapartidaria anida una purga y los miembros del comitefederal son profesionales que lo saben bien. De modo que el pesoe no se juega hoy nada de particular excepto algún relevo en la junta directiva del club y la composición del equipo en futuros encuentros y, claro está, la honrilla ante los siempre impresionables aficionados y seguidores. ¡Pero qué vale eso si se mantienen las dietas! El partido de fútbol, la corrida de toros y la asamblea política tienen siempre un final y un resultado y luego, cada mochuelo a su olivo, unos cabizbajos, otros eufóricos, y hasta la próxima. Los que no somos particularmente aficionados a los toros, al fútbol y a las asambleas daremos hoy una vuelta por el campo para asistir a la caída de la hoja.