En los dos lances electorales en los que ha medido sus fuerzas, el resultado del pesoe ha sido ambiguo. En las generales pareció captar un deseo generalizado de tranquilidad y buen gobierno después de la insufrible corrupción de la derecha y de la sacudida catalana, y lo consiguió en precario, pero en las autonómicas y municipales no ha podido dominar el avispero de ambiciones locales en que se ha convertido el multipartidismo.
El retorno de la ideología, 1
Ni derecha ni izquierda pueden olvidar de donde proceden porque este olvido, si pudiera realizarse, sería su fin como fuerzas políticas. El fin de la política, que no es otra cosa que una permanente revisión y readaptación de la historia, un incesante reacomodo del pasado a las circunstancias del presente y a las expectativas del porvenir.
Un gorila en la reunión
La pretensión de los exquisitos es que el gorila se abstenga exquisitamente a favor de su candidato y demuestre así que no es un gorila. Pedir la abstención a cambio de nada a un partido político que se ha presentado y ha sido votado justamente para participar y no abstenerse en la cosa pública es una ocurrencia solo imaginable en el anémico partido de los socialistas subpirenaicos.
Banderas sobre el polvo
Lo único seguro del pronóstico de los acusados en sus discursos y lo que sabemos todos es que el conflicto no ha terminado. Independientemente de la sentencia, que provocará otro pasajero seísmo, que ojalá sea breve y leve, el prusés entra en una fase de repliegue, en la que lo ocurrido se envolverá en la bruma de la leyenda
El cambio
La palabra cambio -acción o efecto de cambiar- tiene en el diccionario rae un significado completamente neutro y despojado de cualquier connotación o valor. Es una palabra deprimente, que refiere el oxímoron de una hiperactividad destinada a preservar la quietud; una agitación febril en busca del equilibrio absoluto. No en vano, a los cabildeos en el reparto del poder postelectoral le llaman ‘cambio de cromos’.