Los troyanos sabían que el caballo dejado en la playa por los atacantes griegos era un macguffin, un chisme en sí mismo insignificante pero necesario para que avance la historia. Los más listos sabían que el armatoste tenía mal fario, como advertía ella, pero prefirieron esperar al fin de la película. El buen público no soporta que le destripen el desenlace. En cuanto a la tercera guerra mundial aún estamos en los créditos.
La guerra de las galaxias contada a un cuñado
Hay, o había, un tipo de chiste que decía así: se abre el telón y en escenario está tal o cual personaje o cosa, se cierra el telón, ¿qué es? Este tipo de calambur es conocido como el chiste de Alaska. Se levanta el telón y aparecen en el escenario Trump y Putin, baja el telón, ¿qué es? Nada.
Ensayos para la próxima cruzada
Resuelta la pejiguera de la memoria, el viejo vuelve a la actualidad y consulta los diarios digitales y, carajo, ahí está la próxima cruzada que bien podríamos llamar cruzada de los pringaos y que, como todo el mundo sabe, se inició días atrás en la localidad de Jumilla.
Inadaptados al mando
Vale la pena detenerse en la debilidad conceptual de los argumentos abascalescos, que no son tanto para llevar a la razón cuando para excitar la sinrazón, un estado mental que favorece la acción criminal.
No saldremos mejores de esta
Al contrario de lo que predica la doctrina imperante, las catástrofes no cambian la condición humana y mucho menos la hacen mejor. El sacrificio no redime ni otorga la gracia, simplemente jode a quien lo padece.