El alcalde sabe lo que ha dicho y también lo piensa su entorno político y con toda probabilidad los votantes que lo han puesto a la cabeza del consistorio, así que si alguien se ha sentido ofendido es un tiquismiquis.
Ladridos
De una proveedora de ideología más o menos de baratillo no se espera que argumente como Karl Marx o Isaiah Berlin pero, vamos, un tono sosegado y cierta sutileza en el razonamiento sería de agradecer en la audiencia porque a nadie le gusta imaginar que, en caso de que la ideóloga y los suyos lleguen al poder, vamos a ser gobernados por una jauría. Esperanza fallida.
Juego de abalorios
La certeza del pasado como mapa del incierto futuro. Pero a lo que más se parece este gesto es al de dos vejetes contemplando el álbum de fotos de la familia compartida y ya deshecha, irreconocible.
El fuego purificador
Bajo las cenizas yacen cantidades masivas de incompetencia técnica e irresponsabilidad política. Este mosaico de taifas arde con el mero estímulo de una colilla mal apagada.
Casandra cavila ante un gin-tonic al atardecer
Los troyanos sabían que el caballo dejado en la playa por los atacantes griegos era un macguffin, un chisme en sí mismo insignificante pero necesario para que avance la historia. Los más listos sabían que el armatoste tenía mal fario, como advertía ella, pero prefirieron esperar al fin de la película. El buen público no soporta que le destripen el desenlace. En cuanto a la tercera guerra mundial aún estamos en los créditos.