Venezuela es un candidato perfecto como detonante de un próximo conflicto mundial. El pretexto es lo de menos. Tiene petróleo y riquezas minerales, está en un lugar estratégico y la gobierna un régimen político cimarrón e influyente en su entorno. Desde hace años está en el punto de mira de los poderes mundiales y tanto sirve para un roto como para un descosido.
Una historia de vino y rosas
Una época histórica, un modelo económico, una forma de cohesión social, vigentes durante un siglo, se esfumaron ante nuestros ojos y en los bolsillos de los desmemoriados comparecientes en el parlamento.
La nieve esponjosa y plácida
Davos es un bucle diabólico. Sus políticas ultraliberales despiertan los anticuerpos iliberales, como se dice finamente ahora, que devoran el edificio.
Incontinencia verbal
La incontinencia verbal y el irritante hábito de los políticos de pedir disculpas por lo que han dicho, demuestra la falta de respeto que tienen hacia sus propias opiniones y hacia la inteligencia del público al que van dirigidas.
El baile de los vampiros
Lo característico de estos encuentros es su ensimismamiento: el entusiasmo ritual que muestran por el hecho de sentirse juntos y celebrarse a sí mismos. Estos rasgos y el hecho de que también pertenecen a una elite extractiva emparenta el baile de los vampiros con las convenciones partidarias.
La ciudad de la fiesta y la subversión
En los esperanzados albores de la transición, un equipo de entonces famosos sociólogos y urbanistas calificaron el casco viejo de esta ciudad subpirenaica como el espacio de la fiesta y la subversión.