Hala, todos a la guerra

Posted by on Nov 25, 2015 in Miradas |

Y el último, nenaza. Ya se ve que las estratagemas de Rajoy para escaquearse de la movilización por pies planos no van a servir de nada. Hollande ha desempolvado del desván de la historia el bigote de lord Kitchener y la chistera del Tío Sam y nos señala con el imperativo dedo índice: La France needs you. Remoloneando –preferiría no hacerlo, como el escribiente de Melville-, todos empezamos a dar pasos hacia la caja de reclutas. Ayer, una voz con tanto predicamento en el sector socialdemócrata como la de Iñaki Gabilondo ya se mostraba partidaria de atacar las “bases militares” de los autores de los atentados de París. Claro está, todo es más complejo pero lo que indica la opinión de Gabilondo es que los socialistas se preparan para ir al frente en cuanto Rajoy dé la orden y su quinta sea movilizada. Rivera y sus ciudadanos ya se han presentado voluntarios. Solo quedan Iglesias y los podemitas, que le tienen demasiado aprecio a su coleta para someterla al peluquero del regimiento, pero no es seguro que el buen rollo de Wyoming y amiguetes vaya a exorcizar la marea bélica. La prédica de Gabilondo ayer revelaba un sutil cambio en el lenguaje hacia, digamos, la racionalidad militar, si eso significa algo. Dos días atrás una periodista de extrema derecha había calificado las bases militares de nidos de terroristas. Sean bases o nidos, lo relevante es que nadie parece saber a ciencia cierta donde están. El cielo de esa parte del mundo está surcado de aviones de bombardeo cargados de misiles contra los nidos o las bases como un jubilado obcecado sigue con un pulverizador del tamaño de su brazo al moscardón veraniego que se ha colado en la cocina. En este ajetreo, aviones turcos derriban un avión ruso, como en un videojuego. Putin califica a Turquía de aliada de los terroristas. Turquía es miembro de la OTAN y en consecuencia aliada de Francia y España, ergo la intervención militar francesa (y eventualmente española) es a favor de los terroristas en la lógica de Moscú, que es una de las lógicas que se entrelazan en este negocio. ¿Cuál es la nuestra? Apenas el año pasado, recordábamos el centenario del inicio de la I Guerra Mundial. Entre la bibliografía publicada en esta efeméride, alcanzó fama el estudio del historiador Chrstopher Clark sobre los acontecimientos que llevaron al conflicto, significativamente titulado Sonámbulos. La tesis del autor es que los gobiernos de la época avanzaron hacia la escabechina de las trincheras y los gases letales por pequeños pasos cargados de lógica propia cada uno de ellos pero de los que fueron incapaces de prever las consecuencias de su encadenamiento. Ah, y una última...

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Tal para cual

Posted by on Nov 24, 2015 in Miradas |

Don Mariano Rajoy Brey, registrador de la propiedad de Santa Pola (Alicante), no acudirá a un debate preelectoral porque los señores como dios manda, serios, formales y previsibles, no acuden a esos sitios del mismo modo que no frecuentan los realities ni conciertos con guitarras eléctricas. Don Mariano va de la oficina a casa y, los domingos, al fútbol. Para cualquier otra convocatoria, como bailar zumba en un plató de televisión o aventurar sandeces sobre la lucha antiterrorista, envía a subalternos más motivados. Bastantes concesiones ha hecho a la moda quitándose la protectora corbata para proclamar obviedades en los mítines de aldea a los que se ve obligado a asistir contra su voluntad los fines de semana. Pues bien, este personaje, que ya era ridículo en las viñetas de La Codorniz hace más de medio siglo, será de nuevo, con bastante probabilidad, el próximo presidente del gobierno español. Rajoy tiene su reflejo especular en Angela Merkel, una dama que parece rescatada de un anuncio de electrodomésticos de los años cincuenta, de cuando el milagro alemán, a despecho de que Volkswagen practique un fraude masivo a consumidores y gobiernos. No es raro que entre Rajoy y Merkel discurra una evidente empatía porque dan la medida de la profundidad del conservadurismo europeo. Ambos coinciden en la defensa contumaz de una política económica que ha abierto de manera inimaginable el foso entre ricos y pobres. Las clases acomodadas, o las que se creen tales, han decidido cerrar los ojos al mundo del mismo modo que los vecinos lo hacemos para eludir la visión de los mendigos que nos asedian cuando caminamos por la acera. El euro que se da o no a la mano tendida del mendigo es la frontera que separa a las famosas clases medias de los olvidados de la tierra y ha sido precisamente un momento de debilidad de Merkel a favor de los refugiados que se agolpan en las fronteras de la Unión Europea lo que ha mellado, quizás de manera irreparable, su rocosa popularidad. La canciller parpadea un instante ante el deslumbramiento de los hechos y los suyos la lapidan. El parsimonioso Rajoy no ha caído en esa trampa y, como siempre, la historia le ha dado la razón. Gracias a los atentados de París, los refugiados no solo han desaparecido de la agenda pública sino del telediario y por ende de la realidad misma. ¿Dónde están? Cualquiera sabe, esta gente va y viene mientras que nosotros permanecemos. Lo importante es que no se metan en casa. Así que ¿para qué ir a un debate a airear todos estos trapos sucios? Que vayan los jóvenes, que creen que todo el monte es...

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La jubilación es peligrosa

Posted by on Nov 23, 2015 in Miradas |

La jubilación empieza a ser un estigma. Los jubilados son fácilmente identificables en las calles: caminan con determinación en ropa deportiva en su silencioso y tenaz combate contra el colesterol, la artrosis y demás desafecciones del propio cuerpo o visten como un pincel cuando se dirigen a alguna gestión, generalmente comprar el pan, visitar al médico para comprobar que sus constantes vitales siguen constantes o ir al banco para cerciorarse de que su pensión está a buen recaudo. En los intersticios de estas actividades, que no les dejan un minuto libre, se encuentran con vecinos más jóvenes que les preguntan con amabilidad, ¿qué tal estás? Entonces, el jubilado exhibe una sonrisa de oreja a oreja y una mirada chispeante que quiere ser de complicidad con su interlocutor para responder, “estupendamente, estoy jubilado desde…» (y aquí da en detalle los años, meses y días de despreocupada felicidad que viene disfrutando). En ese momento empieza el mal rollo. El jubilado advierte en la expresión de la cara de su interlocutor que la respuesta no ha tenido ni pizca de gracia. Si el interlocutor es prudente, devuelve una media sonrisa autocompasiva y, si es de carácter más desenvuelto, lo que oye el jubilado es un ligeramente desabrido, “pues a disfrutarlo porque a nosotros no sé si nos llegará”. La animadversión puede amortiguarse si el jubilado se hace acompañar de una nietica intrigada por las palomas del paseo pero desgraciadamente las nietas no siempre están disponibles para parar las tiradillas de las que es objeto su abuelo. Tampoco este el completamente inocente. No hay duda de que en su respuesta hay una traviesa voluntad de tocar las narices a su interlocutor laborante o, lo que es peor, desempleado. Por eso debe entenderse como una medida a favor de la paz social, la decisión del Gobierno de Rajoy de ocultar a los mayores de cincuenta años la previsión de la pensión que les espera. Además de yihadistas e independentistas catalanes, ya no faltaba más que tener en pie de guerra a los futuros pensionistas. Los dos primeros son riesgos manejables con un poco de verborrea y cierta habilidad en la gestión de los tiempos, en lo que, como es sabido, nuestro presidente es un maestro consumado porque actúa como si viviera en la eternidad. Pero, ¿cómo informar a un trabajador que lleva cotizando treinta años y aún tiene que cumplir media docena más de vida laboral, si la tiene, que al final le espera la miseria? ¿Hasta cuánto debe llegar la famosa mejora de la economía con la que Rajoy espera ganar las elecciones para que la transparencia sobre las pensiones no sea un problema de seguridad...

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Guerreros vergonzantes

Posted by on Nov 22, 2015 in Miradas |

Menos de veinticuatro horas ha durado la machada del gobierno español de sustituir a los franceses en África central para que estos pudieran dedicar sus recursos militares en Siria. A nuestros estrategas, Mali les debió parecer un frente de segundo o tercer orden, con tanta arena de por medio, bueno para sacar pecho sin asomar mucho la cabeza, pero bastó el ataque terrorista en Bamako para que se arrugasen y donde dije digo digo diego, en uno de esos curiosos galimatías políticos,  entre la mentira y las medias verdades, en los que se enfanga de vez en cuando nuestro ejecutivo, pero no su presidente porque este no dice nada. La derecha española piensa siempre con el morrión de los tercios de Flandes calado hasta las cejas. Luego, cuando disparan de verdad, se esfuman y no solo corrigen el presente y el futuro sino que incluso lo intentan con el incorregible pasado. En estos mismos días, una representante del partido del gobierno se desgañitaba en una tertulia televisiva para convencer a la audiencia de que España no participó [sic] en la guerra de Irak. El firme y extendido rechazo de la sociedad española a las intervenciones militares forma parte del consenso constitucional del 78, que tanto se jalea estos días y uno de cuyos componentes pudo resumirse así en su momento: nosotros votamos disciplinadamente a lo que nos digan y ustedes no bombardean más Gernika, Barcelona o Madrid (y por extensión, Kabul, Bagdad, etcétera, porque ya sabemos cómo terminó la guerra de Marruecos). El pacto resultó satisfactorio, a pesar del tropezón del 23-F, y, como dicen los constitucionalistas, se desactivó la cuestión militar. Los españoles sabíamos entonces y sabemos ahora que la única guerra que ha ganado el ejército en los dos últimos siglos fue la que libró contra su propio pueblo (1936-1939) bajo el mando de un puñado de generales africanistas. África es el lugar de los sueños de la derecha española, aunque la última derrota en ese continente (Sahara Occidental, 1975) fue una vez más vergonzante. Menos mal que Aznar, el jefe del tercio más heroico de los últimos cuarenta años, lavó la afrenta reconquistando un peñasco cercano a la costa de Marruecos del que hasta el nombre era apropiado a la nimiedad de la operación: Perejil. Las misiones humanitarias son un bálsamo para nuestras ambiciones militares frustradas porque nos permiten vestir el uniforme pero son irrelevantes en términos bélicos. El precedente fue la División Azul (entonces la misión no se llamaba humanitaria sino civilizatoria) y también se formó para fingir que participábamos en la guerra mundial a despecho de que Hitler no quiso conceder a Franco las posesiones francesas en el norte de África (siempre África en...

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Lo que queda de aquello

Posted by on Nov 21, 2015 in Miradas |

¿Dónde estaba yo cuando murió Franco? Ya que ningún encuestador callejero me ha hecho la pregunta, me la haré yo mismo. Aquel 20 de noviembre fue jueves y llegué a las ocho de la mañana -medio dormido, como siempre después de una tupitina de una hora en autobús desde mi domicilio- a mi trabajo en el sótano de la librería Lecto de Madrid, especializada en economía, donde mis compañeros, de los que he olvidado su nombre pero de los que recuerdo con afecto sus caras y sus voces, ya celebraban la noticia con risas y comentarios, aunque no con champán. La mayoría de ellos eran afiliados del abigarrado partido comunista de la época y algunos, represaliados políticos y laborales, tenían buenas razones para el júbilo, al que me sumé por simpatía, aunque sin mayor conciencia de lo que había pasado y de lo que iba a pasar en adelante. Ni siquiera recuerdo haber visto aquel día el más tarde celebérrimo y moqueante anuncio de Arias Navarro, aunque quizás en algún momento he contado otra cosa. La experiencia y la conciencia discurren en tiempos distintos y la memoria se aprovecha de esta falta de sintonía para embellecer sus frutos. Hoy, la memoria del viejo se presenta deslavada y escéptica, así que puedo decir que yo no estaba allí y, si estaba, puedo decir que era otro. En cuarenta años, las metamorfosis y reencarnaciones que registra uno son poco menos que infinitas. Pero como zoon politikon, soy un hijo de la Transición, qué le vamos a hacer. Hoy, ese periodo constitucional está en fase terminal, aunque solo sea por razones biológicas. Tres de los líderes que protagonizarán las elecciones generales del próximo diciembre (Iglesias, Rivera y Garzón) no habían nacido en aquella fecha, y el cuarto (Sánchez) tenía tres añitos. Los cuatro representan el desconcierto y los anhelos de la nueva generación, con gran escándalo de los viejos del lugar, y solo del quinto en liza, precisamente el líder del partido que alberga en su seno el franquismo residual, puede decirse que estuvo donde había que estar hace cuarenta años. Otro que estuvo ahí, Rodolfo Martín Villa (81 años) y del que ya en los setenta se decía que desde que tenía veinte años no se había apeado del coche oficial, fue entrevistado ayer en un programa de televisión. Desde la muerte de Franco ha pertenecido el elogiado cogollo de políticos que trajeron la democracia. El entrevistador, un joven típico de la nueva generación, le recordó su condición de ministro del Interior del primer gobierno democrático y la impunidad de los torturadores bajo su mandato. El héroe de la Transición se vino abajo. Nunca me habían tratado así, vino a decir,...

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