Ningún oficio a este lado del código penal es más despreciable que el de portavoz de un partido político. Cuando abren la boca no se refieren a hechos empíricamente probados, ni sirven a la lógica, ni pretenden ser persuasivos, ni siquiera formulan inmutables dogmas de fe porque sus deposiciones cambian de sentido en cada ocasión. No dan razón, ni luz, ni consuelo, ni a fieles ni a escépticos. No son maestros, ni curas, ni poetas, ni filósofos, y sin embargo, ahí están, amorrados al micrófono, que es la cátedra y el púlpito de nuestro tiempo. Hablan como escupen y, en efecto, el público recibe sus palabras como salivazos. Unas veces es una espumilla que sus escasas dotes de malos actores les impide retener entre los labios y otras, un gargajo que necesitan expeler para marcar el territorio. El ministro de justicia, en funciones de portavoz, ha calificado de injusta muerte civil el destino del trapisondista al que la opinión pública ha logrado apear de un puesto representativo en una institución internacional, al que había sido elevado sin ningún mérito especial y con algún demérito notorio por las maniobras de su banda. El salivazo del ministro ha sido formulado como un enfático arabesco porque no hay ninguna muerte, ni civil ni de ninguna otra clase, en este hecho, a menos que corresponda también la condición de muertos civiles a los innumerables trabajadores despedidos de sus empleos, a los funcionarios preteridos en el escalafón, a los dependientes privados de recursos y, en general, a todos a los que se les impide alcanzar el máximo de las potencialidades de su carrera sin haber jamás defraudado al fisco, operado en paraísos fiscales o mentido en público. Porque si así fuera, el ministro de justicia y su gente gobernarían sobre un cementerio. ¿En qué momento de este estado de corrupción permanente el lenguaje del foro devino en germanía?
Entradas recientes
Comentarios recientes
- Casandro en Crónica de la España hueca
- M. en El sol no sale siempre
- Rodergas en El desfile de los necios
- ManuelBear en Yo también seguí a Hernán Cortes
- Conget en Yo también seguí a Hernán Cortes
Archivos
Etiquetas
Alberto Nuñez Feijóo
Albert Rivera
Brexit
Carles Puigdemont
Cataluña
Cayetana Álvarez de Toledo
Ciudadanos
conflicto palestino-israelí
coronavirus
corrupción
Cristina Cifuentes
Donald Trump
elecciones en Madrid
elecciones generales 2019
elecciones generales 2023
Felipe González
Felipe VI de Borbón
feminismo
Gobierno de Pedro Sánchez
guerra en Gaza
independencia de Cataluña
inmigración
Inmigración en el Mediterráneo.
Inés Arrimadas
Irene Montero
Isabel Díaz Ayuso
Israel
Joe Biden
José María Aznar
juan Carlos I de Borbón
Mariano Rajoy
Pablo Casado
Pablo Iglesias
Partido Popular
Pedro Sánchez
poder judicial
Quim Torra
referéndum independentista en Cataluña
Santiago Abascal
Ucrania
Unidas Podemos
Unión Europea
Vladimir Putin
Vox
Yolanda Díaz