Cierre de fábricas, paralización del transporte, inactividad en los puertos, colapso turístico, desplome de las bolsas, etcétera. Es cosa de poco tiempo que algún funcionario del ministerio del ramo dé una rueda de prensa diaria para explicar la marcha de la oferta y la demanda al unísono con el funcionario de sanidad que con encomiable probidad nos da noticia de los vaivenes epidémicos.
La ciudad de las mujeres
El viejo se echa a la calle ocupada por la militancia de las mujeres. Lo hace por sentido cívico, por la convicción de que el feminismo es la primera y más importante revolución de este siglo ¿y a quién no le gusta ser testigo de una revolución? y porque sus nietas están ahí manifestando su derecho al futuro con una pancarta en la mano.
No me lo cuentes
La serie Cuéntame y la monarquía son el cuento de nunca acabar y es inevitable que estén impregnados de corrupción hasta las cachas para que resulten verosímiles en este país en que la corrupción de las elites es la única constante reconocible desde que hace siglo y medio decidimos ser demócratas. Así que no me lo cuentes, ya sé el final.
Feministas a pie y a caballo
Los socios del gobierno de progreso han tenido la amabilidad de ofrecer en abierto al público un muestrario de sus diferencias a propósito de la gestación de la ley de igualdad. Los y las litigantes se han empeñado en que nos llegara con absoluta claridad el intercambio de improperios y opiniones enfrentadas sobre quién estaba más alto en el podio del feminismo.
El mapa de Salvini
Salvini, como Puigdemont y otros don figuras de esta época, milita en la rebelión de los ricos contra la globalización aprovechando como palanca la orfandad que esta ha provocado en los pobres. Empezó su carrera política en el movimiento separatista del rico norte de Italia al que llamaron Padania, con el declarado propósito de desprenderse del sur menesteroso, en la versión italiana del ‘Espanya ens roba’.