Pero ser duque, marqués o conde de tu propio apellido es una redundancia que indica racanería en quien otorga el título y servilismo en quien lo acepta.
Memoria y relato
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Leer másEl rescoldo
En los actos mayor relumbrón formal se saltan todas las prescripciones del laicismo constitucional y se produce una fusión cívico-religiosa.
Navegamos en un submarino amarillo
Nada ayuda a creer que la insomne tensión entre el ‘pesoe’ y ‘podemos’ vaya a ampliar el caladero de votos de ninguno de los dos partidos.