La pantomima encubría la rendición de Madrid en una versión hortera de la ‘Rendición de Breda’. Las picas en alto, los modales muy finos, pero rendición al fin. Doña Ayuso reconoce que no puede con la misión que tiene encomendada y entrega a don Sánchez las llaves del marrón que le ha caído encima.
Payasa en apuros
Había señales en el cielo que avisaban a doña Ayuso que nunca podría ocupar el lugar que en la historia ocupa su predecesora. Es más joven, más cortica, más tosca y más alocada que doña Aguirre y le tocaba administrar su maltrecha herencia cuando ya no hay pasta en las arcas públicas para repartir entre los amigos.
Toreo de salón
Don Sánchez trataba, con éxito en mi opinión, de que las aventuras del rey trashumante no opacaran los méritos acumulados por la acción de su gobierno –y de él mismo, ojo- en estos meses de pesadilla.
Reconstrucción
Al contrario que una guerra, la pandemia no destruye la base material de la sociedad ni altera las relaciones de poder. No hay vencedores y vencidos; solo víctimas, unos pocos, y supervivientes, los más. Cuando los confinados abren las ventanas de la cuarentena, el exterior sigue igual que antes del encierro. Las palabras que aspiran a definir un momento político no son literales. Así que ‘reconstrucción’ significa ahora cómo va a salir el gobierno de esta.
Juego de tronos
Para los que nos hemos criado en tierra de carlistas y clérigos, la figura de don Torra nos es familiar, además de inquietante y aciaga: un tipo de aspecto apacible y bovino, que te espera en su despacho/confesionario a que acudas a reconciliarte, no con él, que es un mero vicario en la tierra, sino con la verdad suprema de la que te has alejado o a la que has traicionado.