Don Sánchez trataba, con éxito en mi opinión, de que las aventuras del rey trashumante no opacaran los méritos acumulados por la acción de su gobierno –y de él mismo, ojo- en estos meses de pesadilla.
Reconstrucción
Al contrario que una guerra, la pandemia no destruye la base material de la sociedad ni altera las relaciones de poder. No hay vencedores y vencidos; solo víctimas, unos pocos, y supervivientes, los más. Cuando los confinados abren las ventanas de la cuarentena, el exterior sigue igual que antes del encierro. Las palabras que aspiran a definir un momento político no son literales. Así que ‘reconstrucción’ significa ahora cómo va a salir el gobierno de esta.
Juego de tronos
Para los que nos hemos criado en tierra de carlistas y clérigos, la figura de don Torra nos es familiar, además de inquietante y aciaga: un tipo de aspecto apacible y bovino, que te espera en su despacho/confesionario a que acudas a reconciliarte, no con él, que es un mero vicario en la tierra, sino con la verdad suprema de la que te has alejado o a la que has traicionado.
El estado en el bolsillo
Hoy, la expresión el estado en la cabeza está en desuso y bien podría considerarse una broma o incluso un insulto si se aplicara a alguno de los personajes de cabeza hueca, otra expresión en desuso, que engrosan nuestra clase política, los cuales, además, ni siquiera necesitan disimularlo.
La guerra en casa
En estos momentos, la principal incógnita que nos tiene en suspenso es en qué punto del planeta estallará la tercera guerra mundial. Desde una perspectiva convencional, diríamos que Oriente Medio presenta una buena candidatura pero en el mundo hispánico tenemos otro candidato prometedor: Venezuela. Aquí ya estamos calentando en el banquillo. Maduro o Guaidó, el principal problema de España.