Si un guionista de cine acudiera al productor con su historia de espías en la que al villano le ha llamado Soluciones de gestión, el que pone la pasta para hacer la peli le preguntaría con incredulidad si eso es lo mejor que se le ha ocurrido y de inmediato le recordaría una ristra de nombres que el público sí reconoce como malos, malos de verdad: Octopus, Enigma, Dr. No, Spectre, y ya en plan creativo, pero creativo de verdad, Hermes te hace un ranking. Y, caramba, si quieres hacer un guiño a las espectadoras: Bellatrix, Elle Driver, Karla incluso. Esmérate un poco…

– Son nombres del pasado, no dan miedo ni a los niños, gruñe el guionista.

– Ah, y Soluciones de gestión ¿sí da miedo?

La cara del guionista se ilumina con una sonrisa criminal, como la de Joker.  Pregúntaselo al grandullón ese, al tal Koldo, y ya puestos, a  Ábalos y Santos Cerdán y ya de paso a don Sánchez y a todo el pesoe. Soluciones de gestión es la empresa con la que operaba el así llamado empresario don Aldama y tiene en danza a todo el país. No es la única, dos empresas de nombre delirante y sin actividad conocida –Análisis Relevante e Inteligencia Prospectiva– tienen acogotado a don Zapatero (y a don Sánchez y al pesoe) por unos pagos que habrá de justificar ante el juez, parte de los cuales han sido recibidos por la empresa de las hermanas Rodríguez Espinosa que ostenta el esotérico nombre de Whathefav de eufonía colindante con la expresión What the fuck, que mierda es ésta, lo que no ha escapado a la perspicacia de articulistas y politólogos, algunos de izquierda, que no saben si reír o llorar.

Algunas de estas empresas maléficas denotan en su nombre una actitud soñadora, de quien quiere conquistar lo imposible: Alaska Ilimitada, que tampoco sabe nadie a qué fin mercantil ha servido. El sujeto del sintagma evoca un territorio lejano, ignoto y promisorio, y el predicado lo despoja de límites; es como decir, el mundo será nuestro, hasta el horizonte y más allá. Poesía pura.

Ojo, el escribidor debería moderar su ironía sobre la inspiración de estas compañías imperceptibles porque la que está detrás de la plataforma digital en la que escribe y publica estas ocurrencias se llama Piensa Solutions y aparte de cobrar la tarifa de usufructo del dominio de internet no da señal de pensamiento alguno ni soluciona problemas del usuario. Este recibe en su cuenta de correo electrónico mensajes frecuentes en los que se le dice que ha fallado la actualización y las menos, la actualización se ha realizado, sin que el escribidor sepa de qué actualización se habla, quién la ha realizado ni por qué ha fallado o no porque a la postre el chisme sigue operando igual y presta el mismo servicio al escribidor y a sus lectores. He aquí una metáfora interesante. El viejo chapotea como un crío de ánimo analógico en la piscina de las palabras cuya realidad está sostenida por una trama empresarial que no utiliza bien la gramática ni en su tarjeta de presentación.

Esta deberá ser la tarea del juez Calama: dar sentido al discurso analógico de los informes policiales, esmaltados en prosa judicial, descubriendo las pruebas digitales que lo sostienen y de las que por ahora solo tiene hipotéticas líneas de puntos. Y no lo tiene fácil, a menos que tenga un plan preconcebido, como su colega don Peinado. La realidad se expande y se diluye, y la gramática se descuajaringa.