Voces blancas

Posted by on Jul 21, 2015 in Miradas |

Ayer, el Parlamento de esta provincia subpirenaica desde la que escribo eligió a la que será la presidenta de la región los próximos cuatro años. El trámite de debate del programa de gobierno y la votación subsiguiente discurrieron en un registro versallesco. Ni una estridencia, ni una salida de tono y todos los discursos jalonados de flotantes expresiones de deseo, como farolillos de una verbena estival: pluralismo, paz, esperanza, apertura, o, para resumirlo con una frase de la propia presidenta, “un nuevo modo de hacer política”. Ni los sentimientos más extremos y grasos que anidaban en las bancadas –la amargura de la derecha perdedora, el júbilo casi despepitante de la variopinta coalición vencedora- alcanzaron a quebrar la armónica orquestación de la jornada. Era evidente que había un acuerdo inconfesado en la clase política para presentarse como un coro de voces blancas a fin de no encabronar al pueblo soberano más de lo que ya está. Fue una jornada tan musical que no tuvo letra. El programa de gobierno se presentó con hilvanes y sin factura, y la oposición no juzgó que el momento fuera oportuno para enredarse en los detalles. Los portavoces agotaron sus turnos con generalidades previsibles y retórica de fiesta de principio de curso, en la esperanza de que el subtexto de sus intervenciones fuera inteligible pour conaisseurs. Hay al menos un par de buenas razones para que las cosas discurrieran de este modo. La primera, que el cambio de sentido en el mandato de los electores ha sido tan evidente que tiene algo de fatídico, y es sabido que nadie puede oponerse con éxito al fátum. Todos han convenido en que la coalición de gobierno resultante era la única posible aunque aritméticamente había otras alternativas, políticamente tan improbables como la que ha salido. La segunda razón es que los partidos concurrentes, del gobierno y de la oposición, están desguazados: sin ideología, ni proyecto, ni programa, ni apenas cuadros (el gobierno naciente está formado por técnicos), no son más que un puñado de afines alrededor de unas siglas, asediados por la mezcla de impaciencia y desconfianza que conforma el sentimiento dominante de la sociedad respecto a los políticos. Eso sin contar con que las arcas están vacías, el fraude fiscal intacto, el desempleo terne y la salida del agujero en la nube. En este clima, hubiera resultado suicida exhibir el matonismo habitual de los partidos tradicionales, así que todos se han presentado como Adán en el paraíso, y este carácter auroral ha coloreado la primera sesión de la legislatura. Ya habrá tiempo de hacer...

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El engrudo

Posted by on Jul 20, 2015 in Miradas |

La ideología precede a la realidad, la suplanta e invade territorios de la mente que son refractarios a esta. En tiempos de guerra como los que vivimos, la ideología es el engrudo que acude a taponar los agujeros dejados por las bombas y las minas de la realidad. La ideología es democrática, igualitaria y complaciente, mientras que la realidad es hosca, huidiza y a menudo intratable. Para justificar nuestra impotencia frente a la realidad, alegamos que no está probada o que los datos aportados para probarla son falsos o insuficientes. Es lo que ha hecho un antiguo y notorio capitoste socialista al porfiar que el aumento de la pobreza en España es una falsedad manipulada por las oenegés para que sus voluntarios no se queden sin empleo. El capitoste es un académico profesionalmente experto en estadística y demografía y su lógica parece irrefutable: si ha aumentado el índice de crecimiento del país en los dos últimos años mal puede creerse que haya aumentado correlativamente el número de pobres. Es un argumento curioso en un socialista, por más orondo que se muestre (el socialista, no el argumento) porque también es sabido que ha aumentado la desigualdad, de modo que es perfectamente plausible que la riqueza creada haya ido a manos de los más ricos y detraída de los más pobres. La inesperada lucha de clases que ha acarreado la crisis ha sorprendido a los socialistas o socialdemócratas, como más finamente se llaman, en la trinchera equivocada. Al capitoste aludido, esta desubicación ha dejado de importarle porque está retirado de la política y, como cualquier jubilado, dice lo que le da gana, tanto más si así alimenta un resentimiento típicamente senil hacia la desagradecida realidad que ha dejado de reconocerle los servicios prestados. Pero, para los socialistas en activo, herederos del País de Jauja que construyó el capitoste y sus pares, y que aún esperan cobrar sus pensiones algún día, la reconstrucción de una ideología adaptada a la realidad se ha convertido en un doloroso quebradero de cabeza. Para decirlo claro: hay demasiados agujeros y poco...

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En la casa de mi rey

Posted by on Jul 19, 2015 in Miradas |

El haraganeo vacacional me ha llevado días atrás a Foix, un ciudad a unas cuantas leguas al este del país de los vascos y de los bearneses que fue sede del linaje del último rey de mi Reyno, conde de Foix-Albret. La casa solariega es un castillo mastodóntico, opresivo, si bien hueco, que se erige sobre el caserío de una ciudad de provincias típicamente francesa. En chanclas y con camiseta y bermudas, como un siervo de la gleba, recorrí bajo un sol de castigo las desdentadas almenas y escruté el sombrío interior de los torreones en busca de una emoción que me permitiera comprender el entusiasmo de mis paisanos al celebrar cada 30 junio la batalla de Noáin (1521) en la que el de Foix perdió la última ocasión de recuperar el  Reyno de las manos de los conquistadores castellanos. Es propio de los nacionalismos irredentos celebrar melancólicamente las derrotas del pasado pero a los propios derrotados el asunto no parece importarles gran cosa. En una sombría estancia del castillo, los servicios turísticos de la ciudad han compuesto unos paneles que relatan los avatares de la casa de Foix. En vano busco alguna referencia del Viejo Reyno del que soy súbdito, de su floreciente pasado, de sus libertades perdidas, de sus risueños concejos de hombres libres, de sus encantadoras brujas, de sus sagrados fueros… Nada. La historia de los paneles se dirige, ya lo habrán adivinado, a la gloria ¡de Francia! Unas pocas líneas recuerdan que Enrique de Borbón (ojo, pariente del que todos sabemos),  último conde de Foix, heredó de su madre Juana de Albret el título de rey de Navarra -un reino situado en los Pirineos con capital en Pamplona, anota vagamente el panel-, antes de convertirse en Enrique IV el Grande, rey de Francia. Por un momento me sentí oprimido, por los españoles que nos derrotaron en Noáin y por los franceses que nos abandonaron a nuestra suerte para instalarse en Versalles. El hecho de que en ese momento calzara chanclas y vistiera camiseta debió de agudizar el sentimiento de orfandad y expolio histórico. Luego, ya con un vaso de cerveza y a la sombra, me di a mí mismo una típica explicación de turista frente a los arcanos que le son dados a contemplar. Claro, me dije, los reinos de entonces eran como las empresas de ahora, formaban cárteles, se fusionaban o se absorbían unos a otros y las menos rentables eran liquidadas. Los campos de batalla eran los mercados de entonces, igual que los mercados son los campos de batalla de ahora. Y, ya lanzado, pensé, es lo que pasa en Cataluña, que van a independizarse para salvar los negocios de su patrón. La...

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Sospechosos habituales

Posted by on Jul 18, 2015 in Miradas |

El gobierno central y la orquesta mediática han dado la alerta sobre los sospechosos habituales infiltrados en el futuro e inmediato gobierno de esta provincia subpirenaica desde la que escribo. El foco está dirigido contra la abogada que llevará la cartera de la policía regional, nombrada a propuesta del partido réprobo al que en el pasado su afición a las actividades terroristas le llevaron a dar numerosos tumbos hasta alcanzar estatus legal. La rutinaria alarma ha durado unas horas, como esas chicharras que se disparan automáticamente en la calle y obligan a la gente a mirar a alrededor para descubrir la causa a la espera de que el encargado la desactive. Qué trabajoso es vivir en este Viejo Reyno, que hasta en el nombre lleva una errata -una especie de anomalía de origen-, tan pequeño, tan doméstico, tan convencional en sus usos sociales y sin embargo, tan aparatoso, tan sobrecargado de referencias políticas, tan tenso en la plaza pública. Ignoro los lazos de la abogada con el partido que la ha propuesto (el tercero en representación parlamentaria) pero lo cierto es Mª José Beamont es una reconocida profesional del Derecho que durante muchos años llevó ante los tribunales los argumentos e intereses de los opositores al actual embalse de Itoiz, en cuyo proceso ganó algunas batallas legales. La oposición a este embalse no se distinguió de otros iniciativas similares registradas en la España de los ochenta y noventa en las que el vecindario, mayoritariamente, mostró su rechazo a un cambio tan radical del paisaje y de sus usos que implicaba la inmersión de un pueblo bajo las aguas, en este caso precisamente el que da nombre al embalse. El conflicto de Itoiz fue muy largo y tortuoso pero no se registraron actos de terrorismo, al contrario que en otras obras públicas de la época. El gobierno regional y la confederación hidrográfica tuvieron que emplearse a fondo, mediante fuertes inversiones complementarias de obras y servicios en los municipios afectados, para reducir hasta su casi extinción el rechazo popular. El hombre que desde finales de los noventa gestionó sobre el terreno esta acción del gobierno fue precisamente el que en las pasadas elecciones encabezó la lista de la derecha que ha sido desalojada del poder por los sospechosos habituales. El alboroto mediático ha obviado esta perspectiva doméstica y algo aún más significativo referido a la formación del nuevo gobierno regional. Su presidenta se ha apresurado a atajar las críticas afirmando sin contemplaciones la consejera señalada lo es de su gobierno y no de un partido. Este gesto de autoridad retrata a Uxue Barkos y da noticia de la proeza política protagonizada por esta brillante parlamentaria. Al frente de una plataforma de...

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En perfecto alemán

Posted by on Jul 17, 2015 in Miradas |

Lo que faltaba, ahora una niña palestina rompe a llorar ante la canciller Merkel porque el gobierno alemán ha ordenado la deportación de su padre, y en consecuencia de toda la familia, con destino a un campo de refugiados de Líbano. La niña le había explicado a frau Merkel que ella solo quiere ser alemana, como sus compañeros de clase, a lo que la primera dama de la austeridad ha respondido que hay mucha gente por ahí que quiere ser alemana pero que eso es imposible. Los cronistas de este penoso suceso destacan que la niña se expresó “en perfecto alemán”, y así debió ser porque su alta interlocutora le reconoció que había hecho un buen trabajo, se entiende que de expresión lingüística. Ya sé que el uso de metáforas y comparaciones del nazismo cuando se habla de asuntos actuales, y más si se refieren a las autoridades alemanas, es un síntoma de pésimo gusto y de flojera argumental, pero no he podido evitar sentirme asaltado por el recuerdo de una anécdota autobiográfica de Jorge Semprún. Este escritor y político pertenecía a la alta burguesía y durante su infancia tuvo una institutriz alemana. Al término de la Guerra Civil, la familia, que era republicana, hubo de exiliarse a Francia donde Semprún militó en la Resistencia hasta que fue apresado y conducido al campo de concentración de Buchenwald. Fue en este lugar donde recuerda el momento en el que un oficial nazi que se dirigió a él quedó perplejo ante el impecable alemán de su respuesta, tanto que por un momento el oficial pareció dudar de que hubiera razones para que Semprún no fuera uno de ellos. Claro que la disonancia cognitiva del jefecillo nazi duró un instante y de inmediato cada uno volvió a su lado de la alambrada. La comunidad lingüística es el primero y más fuerte lazo de la fraternidad humana, genera una empatía instantánea y es el umbral del reconocimiento mutuo. Sin duda, los alemanes aprecian que se les hable en su lengua, si bien no hasta el punto de que su interlocutor pueda creerse que es alemán si no lo es. Llegados a este punto, aparece el imperativo categórico: “obra de forma que el principio que guía tu acción se convierta en una ley universal”, y nada de sensiblerías, componendas y flaquezas, hasta que a la niña palestina le asaltaron las...

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