Prédica

Posted by on Sep 3, 2015 in Miradas |

El papa de Roma ha decretado una amnistía de un año para las mujeres que han abortado como el ministro de Hacienda decreta una amnistía para los evasores fiscales. Después de ese plazo, las y los que no hayan confesado su culpa y hayan pagado una benigna penitencia para amigos, irán respectivamente al infierno o a la inspección fiscal. El Vaticano y el Gobierno manejan sus potestades normativas de manera muy similar, con liberalidad para los suyos y cicatería para los demás. En ambos casos, las clases menestrales estamos inermes, o pagamos o al potro. Este es un dilema escolástico muy frecuente, ¿qué es mejor, ir al infierno o pasar por la inspección fiscal? La respuesta más común es la primera opción. Para los ricos, porque tienen más que perder con Hacienda que con el cura de su parroquia, y, para los pobres porque no tienen alternativa y el infierno es ligeramente más improbable que el fisco. Entretanto, las mujeres que hayan abortado están excomulgadas. Es lo que papa y obispos llaman defensa de la vida y que no reza en todos los casos. No fue excomulgado, por ejemplo, y para no aludir a uno más cercano, el genocida general Videla, paisanete de Francisco, por cierto, al que vimos en memorable imagen comulgante con la punta de lengua entre los labios ante la hostia consagrada que le ofrecía su párroco, como un camaleón listo para zamparse a un mosquito en la punta de una rama. Fatiga volver una y otra vez sobre el monotema de papa y obispos, pero es que no paran. Diríase que les provocamos. El mundo se viene abajo y ellos siguen haciendo teología con la titola, que no es un ornamento litúrgico sino lo que usted está pensando y que escribo así para que se vea que Aznar no es el único que habla catalán en la intimidad. El caso es que la clerecía está particularmente inhabilitada para predicar sobre el sexo y la defensa de la vida. Lo primero, porque se lo han negado a sí mismos y ¿puede imaginarse un sumiller que no pruebe el alcohol por prescripción facultativa? Y segundo, porque constituyen un ente que habita en la eternidad y es ajeno a todo lo que la vida es: nacimiento, reproducción, evolución y muerte, en sus casi infinitas variables. ¿Qué conocimiento sobre el sexo y la vida puede adquirir alguien que dice haber nacido de una madre virgen? Cualquiera convendría en que ése es un mal principio para trenzar un discurso convincente, además de una imperdonable falta de respeto para la madre. Hay otra explicación congruente con la nacionalidad argentina del actual papa. Tal vez todas estas manifestaciones sobre el sexo y...

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Los tanques

Posted by on Sep 2, 2015 in Miradas |

En una tertulia de jubilados, uno celebraba ayer la moderación del presidente del gobierno ante la puja independentista en Cataluña porque “al menos, no ha mandado los tanques”, como, a juicio de este opinante, habría hecho sin duda su mentor político, Aznar el iracundo. Está por ver que Aznar hubiera adoptado alguna medida de fuerza en este caso porque, como González el carismático, su predecesor en el cargo, tuvo en Pujol -a la sazón padre de la patria catalana y no el mero corrupto que es hoy- un aliado estratégico, al menos mientras lo necesitó. Pero, para desbaratar la teoría de la moderación, Rajoy el cauto ha adoptado una medida de fuerza, aunque, fiel a su estilo, sea una fuerza de papel, diseñada por su guardia pretoriana de abogados del Estado, que dirige Soraya la talentosa y a la que Enric Juliana ha llamado la Brigada Aranzadi. La iniciativa lanzada por el gobierno y su partido propone que sea el tribunal constitucional el encargado de ponerle los grilletes a Mas el enredador, por incumplimiento de sus sentencias. Habida cuenta la celeridad con que el tribunal constitucional evacua sus dictámenes, podemos imaginar el tiempo que le llevaría comprobar que no han sido acatados, procesar al presunto culpable y sancionarle en consecuencia. Mas o cualquier otro imputado puede estar tranquilo y con esta perspectiva es incluso probable que la delincuencia común se acoja en amparo al alto tribunal para llevar una vida más sosegada. Dejemos de lado lo que la iniciativa gubernamental tiene de electoralista y vamos a la miga. El tribunal constitucional no es propiamente un órgano jurisdiccional y su misión no es juzgar hechos sino fijar los términos en que las normas emanadas de los poderes del Estado se ajustan o no a la Constitución. Es, en último extremo, un órgano político y así lo entienden los partidos que participan en su composición. El enjuiciamiento de los hechos corresponde a los tribunales ordinarios. De repente, ayer se levantó un coro de voces afectas al gobierno que aseguran que en Cataluña no se cumple la Constitución, así, en general y en abstracto, lo que quiere decir que esa comunidad está fuera de la ley española y, si es así, la independencia es la consecuencia más lógica. Las otras opciones, como se ve, serían los tanques o mandar una brigadilla de parsimoniosos juristas togados a ver qué se puede hacer. Aún habría una tercera opción pero implica que Rajoy el impasible se lo curre un poquito y hasta aquí hemos...

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La carta

Posted by on Sep 1, 2015 in Miradas |

De los políticos solo se espera que la fuerza los acompañe. No que la posean, ni que la ejerzan, sino que el viento de la época llene las velas del barco que pilotan y nos lleve a todos a buen puerto. Una vez arribados, se les despide y se busca a otro capitán para la nueva singladura. Entretanto, los vientos y el oleaje han cambiado de dirección y de intensidad, y el mismo pasaje busca otro destino o cambia de barco. Esta última parte del contrato de navegación no suele ser bien comprendida por los políticos, que no se ven como navegantes sino como labradores, incluso como propietarios del mar, y entienden mal el carácter contingente de su labor. Es un hecho que la fuerza acompañó largo tiempo a Felipe González y que buena parte del viento que inspiró sus velas venía de Cataluña, y quizás eso le ha llevado a publicar una encíclica contra el burbujeante independentismo catalán. La existencia misma de la carta revela su inutilidad. Felipe González parece creer que aún conserva la autoridad que tuvo, ignorando que, si así fuera, seguiría al frente del gobierno. El argumento del político es la razón práctica, en la que FG fue un consumado maestro, y su poder de convicción radica en el boletín oficial, como el de los futbolistas radica en sus piernas. Todo es viejo y consabido en la carta de FG: el autor y los argumentos, los cuales ni siquiera sirven para el fin que pretenden pues no explican en qué términos debiera formularse el acuerdo que desactivara a los independentistas más allá de las exhortaciones al acuerdo mismo. Estos, desde luego, no las tienen todas consigo y quizás hubieran esperado del antiguo presidente del gobierno español que llevó las Olimpiadas a Barcelona alguna idea a la que agarrarse para salvar la cara. No la han encontrado y eso explica el cansino repertorio de descalificaciones con que han recibido la carta. A contrario, ¿movilizará Felipe el voto socialista catalán, antaño rozagante y decisivo y hoy disperso y mohíno? Es improbable, aunque solo sea por razones generacionales. Héroe y público están presos en su tiempo y ni González es el héroe que fue ni su público existe fuera los muros de los geriátricos. González es historia y, en consecuencia, le corresponde la cuota parte (como se decía en su tiempo) del desaguisado catalán como avalista incondicional que fue de Pujol y su statu quo en nombre de la gobernabilidad del país. Ahora, los términos de la gobernabilidad han cambiado. La carta se empeña en ignorar que el independentismo actual en Cataluña es el resultado de la fusión de los efectos de la crisis económica con el nacionalismo...

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Oliver Sacks

Posted by on Ago 31, 2015 in Miradas |

Mi generación -o quizás exagero y soy yo solo- arrastra una lamentable carencia de conocimiento científico. Recibimos una educación memorística, de valores estables y jerarquizados, que se transmitían mejor a través del latín que de las matemáticas. Esto no quiere decir que aprendiéramos latín pero desde luego es seguro que no aprendimos matemáticas, es decir, no aprendimos a preguntar, a experimentar, a equivocarnos, a aceptar verdades provisionales, y, sobre todo, no aprendimos a mirar la realidad con nuestros propios ojos. Aceptamos un mundo opaco y convinimos en que nuestra misión era glosarlo mediante incansables ocurrencias y metáforas. He llegado a una edad en que esta carencia de formación científica la siento como un lastre vergonzoso, no solo por lo que me priva de saber ni por lo que me impide que aprenda, sino porque me hace menos libre. Hay mundos que nos están vedados desde su mismo umbral y la temblorosa necesidad de husmear en su contenido nos llevó a la lectura de Oliver Sacks, que acaba de morir. Este neurólogo genial demostró que la fantasía de la naturaleza, susceptible de ser conocida por el método científico, era infinitamente más interesante y vertiginosa que la fantasía literaria, entre otras razones porque implica directamente la felicidad o la desdicha de los seres vivos. La mujer que confundió a su marido con un sombrero parece un chiste surrealista pero era un caso clínico. Es inimaginable el océano de perplejidad, dolor y confusión que hay bajo un estado de salud semejante. La literatura son juegos de palabras que pueden ser resueltos con otras palabras, pero la naturaleza es un juego real en la que el jugador no siempre canta victoria. En la carta en la dio noticia pública su irreversible enfermedad, en febrero pasado, Oliver Sacks escribió: “Debo decidir cómo vivir los meses que me quedan. Tengo que vivirlos de la manera más rica, intensa y productiva que pueda”. Su última colaboración de prensa, publicada este mismo mes de agosto, revela a un hombre que acompasó su respiración al conocimiento y a la curiosidad por lo nuevo, y conservó intacta una sosegada esperanza de que tal vez aún podría conocer un poco mejor el oscuro universo que nos rodea si el cáncer le concedía un día más de vida. Entretanto, el cielo estrellado le reveló que era un ser finito, una revelación que todos compartimos desde el simio que se irguió sobre sus patas traseras en el valle del Rift para otear el horizonte por encima de las altas yerbas. Ya no hay nada que podamos hacer por Oliver Sacks, pero sí podemos hacer algo por nosotros mismos: leer sus libros y, en lo posible, seguir su...

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Listos, ingenuos y otros

Posted by on Ago 30, 2015 in Miradas |

Antes se decía que el nacionalismo se curaba viajando, ahora se recomienda una visita de la inspección fiscal. El dinero siempre está en otra parte, bien porque te lo roban, como creen los nacionalistas ingenuos, o bien porque lo robas tú, como saben los nacionalistas listos. Ambas subespecies cohabitan en la lista catalana Junts pel Sí y la inspección fiscal ha desbaratado la armonía. Aún hay otra subespecie de nacionalistas, la más peligrosa porque propende a la mística, la de los empeñados en negar la evidencia: son los que echan la culpa a la policía de la existencia del ladrón. Para estos, la nación es el paraíso, donde, como todo el mundo sabe, no hay ni ladrones ni policías. Esta tercera subespecie no dirige el procès, para decirlo en la lengua vernácula, porque está demasiado emocionada, pero su aliento es imprescindible para que avance. Es el barro en manos de los demagogos. De hecho, la construcción nacional consiste en que los nacionalistas listos sepan agrupar a su lado a los nacionalistas ingenuos y entre ambos manejen con tino las expectativas de los nacionalistas fanáticos. La nación exige del maridaje del dinero y las emociones. Racionalizar este imposible es el objetivo que se marca la llamada izquierda nacionalista. A tal fin, hospedaron en la lista común al dinero con la hospitalidad que ofrece la manzana al gusano. No puede decirse que no estuvieran advertidos pero las frutas de temporada están enamoradas de sí mismas y la manzana nunca espera que la vayan a abrir en la mesa. Con la misma falta de previsión, els junts creyeron que llegaría antes la independencia que la inspección fiscal. Pueden imaginarse la regocijante escena: la guardia civil intenta llegar al despacho de los corruptos y los mossos d’esquadra les detienen en la frontera, y ya tenemos un incidente diplomático donde antes solo había un caso de prevaricación o de lavado de dinero. Básicamente, para eso sirve el nacionalismo. Y menos mal que solo sirve para eso; en el país donde escribo sirvió también durante muchos años para que a un cualquiera le pegaran un tiro en la nuca o le volaran el coche con él...

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