El mundo de ayer

Posted by on Oct 21, 2015 in Miradas |

El lunes pasado iniciamos un seminario de introducción a la literatura del Holocausto, organizado por la Biblioteca Pública de Barañáin. La primera sesión estuvo dedicada a los antecedentes literarios de la época del nacionalsocialismo y, en este punto, examinamos la personalidad pública y la obra de Stefan Zweig. Fue un autor multitudinariamente leído en su época y nunca olvidado hasta ahora mismo. Pero lo que nos interesaba en esta ocasión era su autobiografía, El mundo de ayer, una obra maestra de la literatura memorialística e imprescindible para conocer la Europa que desapareció bajo el fascismo. El vienés  Zweig representa mejor que nadie la brillante cultura europea del primer tercio del siglo XX. La llegada de Hitler significó el final de esa época y, para sus protagonistas, una carrera de obstáculos para eludir la muerte que en el caso de Zweig terminó en fracaso. Se exilió de Alemania en 1939, escribió sus memorias como una nota de suicidio y se quitó la vida junto a su esposa en Petrópolis (Brasil) en 1942. “De un plumazo, el sentido de toda una vida se había convertido en un contrasentido (…), pues la misión más íntima a la que había dedicado toda la fuerza de mi convicción durante cuarenta años, la unión pacífica de Europa, había fracasado. (…) Y quien había luchado con pasión durante toda su vida por la solidaridad humana y por la unión de los espíritus, se sentía en aquellos momentos inútil y solo como en ninguna otra época anterior a causa de esa brusca segregación”, son sus palabras. El tono de la prosa es típico de Zweig, idealizante y emotivo, pero lo que cuenta resulta inapelable: Europa, la cultura liberal y democrática europea, de la que él había sido un firme activista, se había roto en mil pedazos y empezaba la guerra. La última edición española de esta autobiografía (Ed. Acantilado, 2002) registró un notable éxito de público, que probablemente no solo se debió a sus cualidades literarias y al interés anecdótico de lo que cuenta, sino a las analogías que los lectores encuentran entre la Europa de entreguerras y la actual: instituciones supranacionales, bienestar material, autosatisfacción de las élites, cierto cosmopolitismo, un conservadurismo amable, y, a la vez, sociedades quebradas por la desigualdad y el desempleo, gobiernos ineficientes y, de nuevo, diversas formas de amenaza nacionalista y xenófoba. Zweig fue amigo y admirador de Walter Rathenau, ministro de asuntos exteriores de la república de Weimar, asesinado por dos nacionalistas alemanes, lo que casi le acaba de ocurrir ahora a la alcaldesa electa de Colonia, y por la misma razón: no ser lo bastante patriota. Entretanto, vuelven las alambradas y los campos de concentración, los ejércitos en la frontera,...

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Recordatorio

Posted by on Oct 20, 2015 in Miradas |

Hoy se cumplen cuatro años del final de acción terrorista de ETA. Parece tan lejano que nadie quiere mirarse en aquel espejo, yo tampoco. Pero ninguna historia de mi país puede soslayar los más de cuatro décadas que estuvo entre nosotros este compañero indeseable. En la provincia donde vivo provocó 42 víctimas mortales (de las más de ochocientas imputables a la banda) y decenas, si no centenares, de heridos, extorsionados y amenazados. Los activistas estaban entre nosotros y, antes de ser detenidos o morir por la explosión del artefacto que iban a colocar en alguna parte o en un enfrentamiento con la policía, su entorno los presentaba como buenos chicos, comprometidos y solidarios, que amaban a su pueblo, es decir, estaban integrados en un contexto social aparentemente normalizado. Cualquiera puede tener ocurrencias homicidas por razones políticas u otras, pero para llevarlas a efecto hace falta un grado de deliberación, estímulos y recursos favorables que solo pueden encontrarse en determinados ambientes culturales y sociales. Esta mancha aún no ha desaparecido del tejido social, y tardará mucho hasta que desaparezca. También las víctimas eran de los nuestros: gente con la que se compartía vecindario, trabajo, aficiones, y que tuvieron que afrontar en solitario la amenaza de los verdugos, primero, y el ostracismo, después, que solo se fue aliviando en los últimos tiempos y a medida que la población era ganada por el hartazgo de la violencia. Esto da noticia de la autoridad, por decirlo de alguna manera, que tenía la violencia política en una sociedad que salía de una larga dictadura, que abarcaba la totalidad de nuestra memoria histórica y en la que la primera y última razón era la fuerza. El soniquete “algo habrá hecho” o “tú no te metas en líos” era una herencia del inmediato pasado. La necesidad o el deseo de invertir el sentido de la reciente historia convertía a las víctimas del terrorismo en representantes o beneficiarios del régimen anterior, lo fueran o no, y este prejuicio ofrecía una coartada implícita a su eliminación. Para la mayoría de la sociedad, cada atentado era una descarga eléctrica frente a la que reaccionábamos con miedo, con complacencia, con ira, con estupor, con confusión; reacciones que por último revelaban lo peor de nosotros mismos, lo que explica quizás la apatía resultante. A la postre, el final del terrorismo llegó por la acción de las instituciones democráticas y sus instrumentos de Estado: la justicia y la policía. Ni siquiera por el acuerdo de las fuerzas políticas, que fue relativamente tardío (el pacto de Ajuria Enea data de enero de 1988, después de un periodo de más una década de durísima actividad terrorista), y hasta el último momento estuvo sometido a...

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El puente

Posted by on Oct 19, 2015 in Miradas |

La última traición del gobierno a su propio programa electoral se ha manifestado en su impotencia para acabar con los puentes vacacionales que trufan el calendario laboral y que son ocasión de pérdidas de horas productivas y de incremento de gasto para los bolsillos. El argumento en clave económica es que la movida correspondiente beneficia al sector turístico… ¡detrayéndolo de todos los demás! Leo que el año que viene se mantendrá el puente de diciembre que, en mi pueblo, de añadidura, se engorda con la festividad de un par de santos patronos creando un dilatado periodo vacacional, orgullosamente llamado puente foral,  previo al periodo vacacional de las navidades que a su vez se prolonga hasta el seis de enero y precede, etcétera. Un calendario festivo que es el suelo pantanoso en el que se asienta el edificio de la economía productiva. Los más viejos podemos recordar que el puente festivo de diciembre o de la Inmaculada, como se le conoce propiamente, fue otro fruto del cacareado y manoseado consenso constitucional. Los padres de la patria necesitaban instituir el día recordatorio de la constitución y que tuviera una solemnidad festiva, ya que no otra, pero los obispos ni para dios estaban dispuestos a renunciar a la festividad de la inmaculada concepción (esa manía de los obispos por celebrar con todo boato la correcta salud reproductiva), así que se juntaron las dos fiestas para gran jolgorio del pueblo llano. Han tenido que pasar casi cuarenta años para que nuestras elites políticas se dieran cuenta que estos puentes festivos son poco europeos, pero con todo no son capaces de abolirlos. El debate está en el mismo punto que en 1978: ¿qué es más importante, la constitución o la inmaculada concepción? No hay duda de que la respuesta a esta pregunta no sería unánime entre los ministros de Rajoy. Así que dejemos las cosas como están una vez más, porque, después de todo, con semejantes índices de desempleo y desinversión, ¿quién sabe si estamos de fiesta o simplemente...

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Maletillas titulados

Posted by on Oct 17, 2015 in Miradas |

Maletillas con título académico. La última ocurrencia de nuestro declinante y rancio gobierno. La iniciativa no carece de lógica simétrica, sin embargo. Si ya tenemos titulados superiores de física, medicina o filosofía que van por ahí de plaza en plaza buscando empleo, ¿por qué no habría de dotarse de título a los itinerantes por antonomasia de la cultura patria? Se perderá la épica de las noches de luna en la dehesa, pero no se puede tener todo. Así han debido cavilar nuestros responsables de Educación, entre rebujito de fino y montadito de jabugo. La tauromaquia, he aquí un manadero de empleo y un proyecto nacional para niquelar la marca España. La iniciativa tiene, no obstante, un previsible e indeseable toque clasista. El título será de formación profesional, ¿y por qué no una titulación universitaria en todos los grados? Total, a efectos prácticos, iba a dar lo mismo y así tendríamos alumnos venidos de todo el mundo, japoneses, ucranianos, etcétera, y la fiesta nacional se convertiría en internacional. Un producto de exportación en el que España tendría el monopolio absoluto de todos los factores de producción: la materia prima, los operarios, el know how y el control de calidad. Más o menos como Alemania con los automóviles. Ellos exportan coches trucados y nosotros toros afeitados. En todo caso, para ser una titulación de FP, el programa docente previsto por el gobierno es ambicioso y polivante: doce módulos y dos mil horas para la adquisición de pericia en todas las suertes del toreo y en la preparación de los sementales para la cubrición. De modo que un alumno puede salir del ciclo formativo convertido en José Tomás o en mamporrero, según lo que aproveche los estudios y lo que falte a clase, que en la FP ya se sabe. De añadidura, esta iniciativa docente facilitará el trabajo de los críticos taurinos y la comprensión de la lidia al público en general porque los espectadores podrán conocer antes de que empiece la corrida en qué suerte destaca el diestro, según las notas de su currículo. Malo, este chico tardó cinco convocatorias en aprobar banderillas; ah, pero este sacó matrícula en muleta y bordaba los naturales, y, al arrastre del toro, el tendido de sombra ponderará con admiración el estilo académico, nunca mejor dicho, de los monosabios. Pero no nos engañemos sobre la profundidad de esta iniciativa, lo que de verdad le pone a la derecha es lo que tiene de réplica a la turbamulta antitaurina de catalanes y perroflautas, y, sobre todo, a la decisión del ayuntamiento de Madrid de cortar la subvención a la escuela taurina privada de la ciudad. Ésta, por cierto, hubiera sido una buena ocasión para que nuestros...

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El fichaje

Posted by on Oct 17, 2015 in Miradas |

La política del fútbol: lo que cuenta no es el origen del jugador sino su eficiencia en el césped para meter goles. Este es el campo semántico en el que encuentra su significado la palabra fichaje. Los futbolistas y otros profesionales del deporte cambian de lealtad de acuerdo con las ofertas económicas que reciben de los clubes, los verdaderos dueños del cotarro. La hinchada, que es forzosamente sentimental y gratuita -y no puede cambiar de camiseta porque la lleva pegada a la piel con el sudor de su identidad, esa mugre-, no siempre comprende estas mudanzas y no es infrecuente que piten al tránsfuga cuando debuta con los nuevos colores. Esto es lo que le ha ocurrido a Irene Lozano, que ha pasado en un plisplás, visto y no visto, de ser el látigo de los socialistas a formar parte de su elite dirigente. No hay por qué creer que no lo hará igual de bien o de mal con los nuevos colores. Simplemente, los menos avisados se confundieron sobre la naturaleza de sus embestidas, creían que era para atacar a su adversario y era para llamar su atención. No otra cosa hacen los futbolistas profesionales: meten goles para sí mismos. El fútbol y la política son sistemas estancos, de suma cero y código binario, en el que al final lo que se juega es la rivalidad entre los dos grandes. Ni siquiera en su soporte material son distintos, ambos viven de una masa crédula de seguidores y de dinero público (y negro), ya que las cuotas de los socios no llegan ni para pagar el IVA, si se pagara. De otra parte, tampoco se entiende la reacción sobreactuada de los ex correligionarios de Lozano, que incluso han editado un vídeo presuntamente irónico, y definitivamente autocomplaciente, sobre la deserción de su tránsfuga, cuando lo cierto es que el partido nació de la frustración de su ahora ex presidenta, que había hecho una larga y venturosa carrera política en las filas socialistas pero que, en el último momento, no pudo alcanzar la secretaría general en disputa con el mínimo ZP.  Ahora llegó la debacle y ¿qué van a hacer los náufragos? Pues los mejores nadadores acercarse al gigantesco crucero que pasa por ahí; a los otros se los comerán los tiburones o encontrarán una isla desierta donde llorar sus penas y esperar el rescate. Los náufragos no son los únicos cabreados con el fichaje de Lozano, también en el pasaje del crucero se han oído algunas voces más altas de otras. No es para menos porque el capitán ha alojado a la tránsfuga en lo que parece ser un camarote de lujo, que como todas las estancias hosteleras de primer...

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