La primera hostia

Posted by on May 10, 2016 in Miradas |

Los paseos de los jubilados son incursiones en la Comala de Pedro Páramo, donde vivos y difuntos, paisanos de carne y hueso y sombras incorpóreas, habitan una misma vecindad estupefacta. Se cruzan en la vereda, se saludan, cambian unas palabras de circunstancias y se desvanecen. Así ha sido el encuentro esta mañana con un viejo conocido (si no es un pleonasmo, a estas alturas). Hola, qué tal va eso, pues ya ves, yo tampoco me puedo quejar, tienes buen aspecto, tú también, ya me gustaría, hasta la vista, adiós. Los personajes de este encuentro se conocen desde que compartieron el aula de las primeras letras en la escuela pública del Ave María. Después, frecuentaron en diversas épocas otros espacios compartidos: la misma empresa, durante un tiempo; el mismo bar, en otro periodo; el mismo gimnasio, más tarde, cuando los dos empezaron a disciplinar al cuerpo para alcanzar la inmortalidad, y quizás en otras ocasiones y circunstancias que hemos olvidado. Apenas se han despedido, cada uno en la dirección opuesta del otro, y la memoria se despereza empeñada en dar su testimonio. Ahora mismo no recuerdo cómo se llama este hombre, ya me vendrá, pero los dos tenemos siete años y estamos sentados en bancos corridos alrededor del vigoroso don Ángel que imparte la enseñanza de la doctrina que precedía a la primera comunión y él se mostraba distraído e inquieto; el cura le ordena que salga al centro del círculo, ahí, en medio; él ¿cómo se llama? se malicia lo que se avecina y avanza cauteloso, con los antebrazos pegados al pecho y cubriéndose torpemente la cara con las manos, como el sparring de un combate amañado. El cura escruta durante unos segundos al catecúmeno, y truena: dime el credo. El chiquillo balbucea, Creo en dios padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, y mientras desgrana el recitado de la fe de Nicea sobre la que se han asentado dos milenios de cultura europea, arrullado por la oración y confiado en su fuerza, poco a poco baja la guardia y descubre su cara de aturdimiento, el cura salta como un tigre y le pega una hostia que da con el chiquillo en el suelo. La escena se impregna de cólera y de miedo. En sesenta años de encuentros con este hombre ¿pero cómo se llama? no he dejado de recordar cada vez aquella brutal, artera e injusta bofetada que recibió al mismo tiempo que la fe, y esta mañana el recuerdo ha hecho que volviera la vista atrás, cuando ya nos habíamos alejado unas decenas de metros el uno del otro, para comprobar con incansable asombro que había sobrevivido. Pero, ¿y si no fue él el que...

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Una epopeya del Este

Posted by on May 9, 2016 in Historias |

Lectura de ‘Vida y destino’ de Vasili Grossman. Una novela sobre la gente común asediada por los monstruos del la guerra y el estado totalitario; quizás el relato que mejor explica la historia del pasado siglo.

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Estética administrativa

Posted by on May 9, 2016 in Miradas |

La presidenta del gobierno regional de mi pueblo ha estado en numerosas ocasiones  a lo largo de su carrera entre los políticos mejor valorados en los sondeos de opinión. Antigua periodista de televisión, es una formidable  parlamentaria y tiene, si vale la palabra, carisma, pues, sin más concurso que un grupo de independientes afines y el apoyo político y financiero de un partido que es extraparlamentario en esta región, consiguió amasar una alianza de siglas de izquierda y nacionalistas y hacerse con el gobierno después de una interminable gobernación de la derecha con apoyo de los socialistas, en la que no faltaron las consabidas malas prácticas, para decir lo menos, que, al uso de la época, hundieron la caja de ahorros regional, entre otros desmanes más rutinarios y menos ostentosos. La promesa del nuevo gobierno fue, como es obvio, que las prácticas que dieron lugar a la corrupción no se repetirían. Desgraciadamente, esto es más fácil de decir que de cumplir. No ha pasado ni un año y el gobierno ya se ha hecho acreedor a la denuncia de una adjudicación de obra pública sin concurso a un hermano de la presidenta. El procedimiento negociado sin publicidad para la adjudicación de contratos públicos de bajo presupuesto es legal, lo que no quiere decir que no haya sido la manguera utilizada largamente por los gobiernos para regar las redes clientelares que son su soporte más conspicuo. Los partidos tienen dificultades objetivas para suturar la gangrena de eso que llamamos corrupción. En primer lugar, mientras están en el gobierno, colonizan la administración, no solo en los puestos decisorios sino en los intermedios de gestión por lo que cualquier alegación de neutralidad está bajo sospecha. En segundo término, no pueden no contratar a los suyos, y no solo por una razón elemental de justicia e igualdad de oportunidades, sino porque les sería suicida privarse de sus apoyos naturales. Y, por último, la urgencia de ciertas decisiones administrativas, real o provocada, obliga a procedimientos abreviados que, aunque solo sea inercialmente, invitan a aligerar no solo los trámites formales sino los criterios de la decisión. No siempre es así, pero la oportunidad está siempre abierta. En una información sobre este caso se dice que la presidenta ha defendido la decisión de su gobierno asegurando que es legal, ética y estética. Demasiadas acreditaciones. Legal, por supuesto mientras un procedimiento judicial no diga lo contrario; ética, a gusto del usuario porque la ética es la disciplina más elástica que existe, pero calificarlo de estética es una manifiesta exageración. Hay que tener una sensibilidad muy roma para quedarse extasiado ante una adjudicación por procedimiento negociado sin publicidad como si fuera La meninas.  Igual hay que darle un...

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El difícil despertar de la memoria

Posted by on May 8, 2016 in Miradas |

¿Qué podemos esperar de la memoria? Cuando se llega a cierta edad, la pregunta se torna inquietante porque, justamente, es una facultad que, cuando más se necesita, más tiende a ausentarse, y cuando más se requiere su testimonio, menos fiable es. ¿Qué mecanismos permiten la pervivencia de ciertos recuerdos y la desaparición de otros?, ¿cómo funcionan las asociaciones memorísticas que permiten que el relato del pasado sea veraz y coherente?, ¿es la memoria un aliado o nuestro peor enemigo? Y mejor si estas preguntas pueden hacerse cuando aún hay alguna esperanza de encontrar una respuesta porque muy bien puede la desmemoria convertirse en una metástasis que aniquile incluso las funciones más elementales del organismo hasta convertir al individuo en una carcasa hueca. Tengo para mí que estas preguntas no son específicas de los viejos, sino que estos son los únicos que se exigen respuestas porque quizás les va la vida en ello. Los jóvenes tienen una relación menos conflictiva con su memoria, porque el campo sobre el que opera tiene menores dimensiones y porque son capaces de manejar las utilidades que proporciona. Recuerdan lo que necesitan e ignoran lo demás. Leo que los universitarios vascos desconocen casi todo sobre la situación de violencia que vivió esa sociedad en un tiempo que para los de nuestra edad es ayer mismo y a ellos les debe parecer alguna remota era prehistórica. Los profesores que atestiguan este desconocimiento de sus alumnos se afligen porque creen saber que se debe a la falta de atención que lo ocurrido en esos años de plomo ha recibido en las aulas. Seguramente es cierto pero hay al menos dos razones para que haya sido así. La primera, que era difícil tratar apropiadamente en las aulas un tema, para decirlo en la jerga escolar, que estaba ocurriendo casi simultáneamente en la calle y sobre cuya naturaleza no había ningún consenso social ni político. La violencia era una experiencia directa que se percibía de diversas maneras, e incluso no se percibía en absoluto en algunos casos. La segunda razón es que la sociedad se da un periodo de silencio, que a menudo se confunde con el olvido, después de un conflicto para aplacar los ánimos y salir del bucle de violencia en el que ha vivido; esta es una experiencia universal y la generación que ha rebasado los sesenta debiera saberlo mejor que nadie. Ahora ha empezado un tiempo en el que el recuerdo de lo ocurrido deberá cuajar en conocimiento histórico y ya hay historiadores a la tarea, y resultados de gran solvencia, como el Informe Foronda, por ejemplo, pero la recuperación de la memoria no un proceso fácil ni rápido, tanto menos si se trata de...

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Peregrinación

Posted by on May 7, 2016 in Miradas |

La concesión al papa de Roma del premio Carlomagno es la peregrinación a Lourdes de las instituciones europeas, aquejadas de toda clase de dolencias reumáticas, insuficiencias circulatorias y soplos cardíacos, pero henchidos de esperanza por el resplandor de la blanca sotana. Allá han ido todos, hasta la luterana Merkel.  Es hora de que los europeos luchemos, es el título de una autoestimulante proclama firmada al alimón por los presidentes de la comisión y del parlamento europeos con tan magna ocasión, y suena a la entusiasta consigna que profiere la monja dirigente del grupo de personas con discapacidad, como se dice ahora, al montarse en el autobús rumbo a la cueva milagrosa. Juncker y Schulz, Schulz y Juncker, pues así se llaman los autores de la proclama, y tanto monta monta tanto, no son tan cortos, porque de otro modo no hubieran llegado a donde están, como para no adivinar la sonrisa de los volterianos, y se curan en salud en el primer párrafo: “Puede que haya quien ironice, y diga que muy mal debe de irle a la Unión Europea si requiere ayuda papal; otros se preguntarán por qué justo ahora un Papa argentino recibe un premio por la integración pacífica europea. Nosotros estamos convencidos de que el papa Francisco, por su mensaje de esperanza a Europa, merece este galardón”. La argentinidad, que antes brillaba en el campo del psicoanálisis, se ha desplazado ahora a otra disciplina mágica, la religión, y debe ser relevante para Juncker y Schulz pues la recuerdan a renglón seguido: “Quizá hagan falta los ojos de un argentino que contemple desde el exterior lo que intrínsecamente nos une a los europeos para recordarnos nuestros puntos fuertes”. Los puntos fuertes, he ahí la clave, la virtud, que se decía antes, oculta bajo una capa de pecado. La ceremonia ha discurrido según el ritual acrisolado desde la Edad Media, no por casualidad, tratándose de Carlomagno. El pontífice ha impuesto la ceniza en la frente de los dirigentes europeos, ha largado un sermoncillo cuajado de obviedades presentes todos los días en el telediario, y, hala, a tomar una tapita y un vinito para celebrarlo. Luego llaman populistas a los emergentes, pues anda que los instalados. No es probable que hayan retransmitido la ceremonia en los campos de refugiados de Turquía, pero hubiera sido inútil, son musulmanes y no están familiarizados con nuestras arraigadas costumbres...

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