Cuéntame

Posted by on May 23, 2016 in Miradas |

Imagínense que la serie televisiva Cuéntame  cómo pasó ofreciera al final de cada capítulo semanal un breve repaso a las escenas descartadas, lo que los enterados llaman making off, en las que los actores se dirigieran a su público televidente y, con el buen humor y la autocomplacencia que rige en esta clase de fragmentos, les llamaran pringaos, capullos o, para decirlo a la manera de Mario Conde, horteras. Eso es lo que han debido sentir los innumerables y tenazmente fieles seguidores de la serie cuando han sabido que sus protagonistas andan zascandileando en paraísos fiscales. Cuéntame era sobre todo un artefacto para consagrar en la imaginación popular una versión bonancible y optimista de lo ocurrido en la sociedad española en estos últimos cuarenta años y su público ha trabajado duramente  para permitirse el modesto lujo de encender la tele a la hora de cenar y recibir del televisor el reflejo del igualmente modesto bienestar conseguido. Un día, sin embargo, el tipo que enciende la tele ha sido despedido de su empleo, o ha recibido un aviso de desahucio, o le han negado la beca de la hija o la asistencia social a su padre inválido, y a la vez se entera de que los entrañables Imanol y Ana se han llevado sus ahorros muy lejos del alcance del pringue en que él mismo está sumido sin remedio. En los remotos cines de barrio de nuestra infancia, había un momento inevitable en el que la proyección se detenía después de unos segundos de rayajos y números en la pantalla y se encendía la luz en la sala y ahí estábamos los espectadores un segundo antes encantados y ahora perplejos, malhumorados, reclamando airadamente a la ventanilla del proyeccionista, que quizás había ido a darse un desahago en las islas Seychelles mientras discurría la película. También aquéllos eran tiempos miserables, en los que la realidad era insoportable y en consecuencia lo era también la interrupción de la hipnosis que proporcionaba la ficción cinematográfica. En esta situación estamos ahora: con la luz encendida y la película abruptamente interrumpida. La cancelación de la serie Cuéntame es una metáfora insuperable del fin de una época. El editorialista del periódico de referencia no lo entiende así y, bajo la advocación de una estampita de Imanol y Ana, tilda de deriva inquisitorial lo que no es sino una radical ruptura de la confianza que une a la nación con sus élites y con los sueños que estas encarnaban, y qué duda hay de que la serie Cuéntame era un emblema nacional. El editorialista del periódico de la Transición  se enfrenta a dos difíciles problemas al teclear su alegato. Primero, tiene que defender a su patrón, también...

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Risa boba

Posted by on May 22, 2016 in Miradas |

Como dicen los viejos, qué duro es ser viejo. Asisto al pase por televisión de la tercera película de la saga de los Leguineche, de Luis García Berlanga, en la que, como recuerdan los cinéfilos, la no tan esperpéntica familia protagonista concluye sus aventuras intentando trasladar al extranjero su fortuna, convertida en billetes de banco después de vender fincas y propiedades inmobiliarias. Es 1982, víspera de la victoria de los socialistas, y estos trapisondistas no saben siquiera que el dinero se lava, de modo que después de probar sin éxito diversas fórmulas de evasión, lo intentan transportando la pasta y las joyas bajo el aparatoso enyesado que cubre el cuerpo de uno de los miembros de la familia, un falso enfermo que se suma a una peregrinación organizada a Lourdes. Volví a reírme, claro, con la agudeza del guión bajo su estrepitoso envoltorio escénico, con el veneno de los diálogos y con esa impagable interpretación coral que consigue sacar chispas en cada secuencia. Pero mi risa carecía de la frescura que tuvo cuando vi la película a su estreno porque los mismos personajes, o sus trasuntos en la realidad, me han despojado de la esperanza y de la compasión que hace de la risa una virtud. Me oía a mi mismo reír y me sentía burlado, y en consecuencia irritado, colérico. Mientras los pardillos sumidos en nuestra complacencia reíamos en la oscuridad de la sala de cine, los leguineche de carne y hueso depuraban sus técnicas predatorias para desplumarnos a todos. Los personajes de la película representan los residuos parasitarios del franquismo, así que había una euforia históricamente justificada en nuestra risa de entonces, pero ¿de qué podemos reírnos cuando la misma pandilla de cabrones que puebla la película, ahora elegidos en las urnas, se ha trasladado a los telediarios y a las páginas de los periódicos desde donde nos miran con una arrogancia que, por cierto, no tenían los derrotados personajes de Berlanga? La película explica mejor que cualquier argumento la revisión crítica de que es objeto ahora mismo la Transición por parte de las generaciones emergentes, pero, a los viejos ¿qué nos dice? No es agradable mirarse al espejo y ver que en los últimos cuarenta años has sido el fullero y oportunista marqués que interpreta José Luis López Vázquez o el bellaco servil de su criado al que da vida Luis...

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Humanitarismo

Posted by on May 21, 2016 in Miradas |

De entre los centenares de miles de personas perseguidas, desahuciadas, acosadas y  expulsadas que se registran bajo toda clase de regímenes, una buena parte de las cuales están acampadas al otro lado de la alambrada que hemos levantado en nuestras fronteras, el avariento y perezoso gobierno que preside Rajoy ha decidido ofrecer la protección de la nacionalidad  española a dos relevantes personajes de la oposición venezolana, amenazados, al parecer, por un golpe militar que no se ha producido más que en las páginas de nuestros periódicos de referencia. Los beneficiados, a los que damos la bienvenida en nuestro país, disfrutan de una prebenda que no se otorgó a los innumerables perseguidos de las dictaduras chilenas, argentina y uruguaya, estos sí, víctimas de golpes militares reales y acaecidos, como el hipotético de Venezuela, en países hermanos, por utilizar la empalagosa jerga del propio Rajoy para justificar la decisión gubernamental. Por cierto, estos personajes agraciados con una urgente y nueva nacionalidad ¿son las únicas víctimas  posibles de Maduro o se trata de una medida homeopática? No hace falta simpatizar con el carácter primitivo y gritón del presidente venezolano, que apenas oculta su debilidad política, para saber que lo que está ocurriendo en ese país tiene su causa mayor en la vertiginosa caída de los precios del monocultivo del petróleo, que ha acabado con los ingresos fiscales y ha llevado al caos a la economía y a la sociedad. El régimen constitucional que ahora preside Maduro tiene su remoto origen, ciertamente, en un golpe militar incruento protagonizado por el fundador del movimiento, aunque más tarde ha sido refrendado en la urnas en todas las convocatorias electorales llevadas a cabo por procedimientos legales que nadie ha podido acusar de antidemocráticos (más o menos, para que se hagan una idea, como en la transición española) y su precedente inmediato, el gobierno de Carlos Andrés Pérez, socialdemócrata y amigo y valedor de Felipe González, fue una ciénaga de corrupción y miseria (más o menos como la situación española actual). Así que la traslación de la campaña electoral española al escenario venezolano, impulsada por el gobierno del pepé y algunos amigos que ha encontrado por el camino, quizás tenga que ver con afinidades electivas entre las situaciones históricas y las coyunturas presentes de ambos países. Al combatir a Maduro se combate al emergente podemos según el argumento simbiótico acuñado ya para siempre en la imaginación de la derecha. Pero esta estrategia tiene un objetivo mayor: estar ahí con los vencedores cuando caiga el armatoste bolivariano, igual que han caído los populismos [sic] de Argentina, Brasil, etcétera, que dieron en el inmediato pasado un exitoso impulso histórico a las sociedades de esa atribulada parte del planeta. Ahora,...

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En los márgenes

Posted by on May 20, 2016 in Miradas | 2 comments

El diario decano de mi pueblo da hoy una noticia intrigante, turbadora y confusa, por el hecho que describe y por el modo de presentarlo. Resulta que, durante dos años, un número indeterminado de curas de la diócesis han sido objeto de extorsión por parte de una banda organizada de “personas de nacionalidad rumana”, vale decir, probablemente, aunque la información no lo explicita por aquello de la corrección política, de gitanos procedentes de ese país, que, en efecto, frecuentan los entornos de las parroquias a la busca de la caridad limosnera de sus usuarios. El resultado ha sido que algunos de estos curas han sido “trasladados” de sus parroquias a causa del “estrés” que el chantaje les provocaba. Primera pregunta ¿cómo es posible que un grupo de ostentosos y andrajosos individuos dedicados a la mendicidad (una especie de personajes de Viridiana que han descubierto las virtudes del emprendimiento) pudieran extorsionar y por qué motivo a los curas, que ocupan un lugar central en la comunidad de los fieles y por ende en la aldea o barrio en que se ubica la parroquia? Lo que cuenta la información periodística es que estos presuntos extorsionadores se acercaban a los curas pidiéndoles una ayuda económica, a lo que estos accedían llevados por su “bondad”, mientras estudiaban sus “horarios y costumbres” y, poco a poco, aumentaban el nivel de sus exigencias con la amenaza ¿de qué? La noticia no lo aclara más allá de una anécdota colateral y ridícula; al parecer, una de estas extorsionadoras se acercó al confesionario y se descubrió los pechos ¿quizás para colgar la comprometedora foto en Instagram? La información periodística se basa en la entrevista a un portavoz de la diócesis y no da detalles de esta prolongada situación que ha afectado -en ocasiones gravemente, si han tenido que ser “trasladados”–  a respetados pastores espirituales. El lector tiene la sensación de estar ante el borrador de una novela negra.  Curas y gitanos tienen en común su pertenencia a comunidades ajenas al Estado, regidas por normas y conductas endogámicas que en este caso han llegado a alguna forma de simbiosis perversa y, al parecer, también duradera por la misma razón de su impermeabilidad a las leyes que nos rigen a todos. Damos por sabido que los gitanos constituyen una comunidad marginal, lo que acarrea sobre ellos indefensión y vulnerabilidad, pero ¿quién iba a imaginar que los curas que han pastoreado nuestra existencia constituyen también una vulnerable e indefensa comunidad ante los embates del primer desaprensivo que llama a su puerta? En el mismo reportaje, el periódico da el nombre de uno de los curas “trasladados”, “víctima de la extorsión económica”, al que en ocasiones encuentro a la puerta de...

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Más noticias de mascotas

Posted by on May 19, 2016 in Miradas |

Mi vecina Isabel tiene una jauría de perrillos domésticos, diminutos, agitados y peludos, que forman una alfombra viviente alrededor de sus tobillos cuando los pasea en el parque. Isabel cuida a sus mascotas como lo que son, la única familia de la que se puede fiar, pero, sencillamente, constituyen una familia inmanejable, extenuante para la edad que ya tiene su dueña. La moda de las mascotas caninas en la ciudad privilegia a razas de pequeño tamaño de las que los propietarios tienen un único ejemplar por razones logísticas obvias. Hasta las mascotas más entrañables y dóciles pueden convertirse en una pesadilla si forman un grupo compacto y numeroso; en ese momento, su lugar está en una granja especializada, lo más cerca posible de la campiña y lo más lejos del menaje de casa. Nuestros políticos también suelen ser ejemplares de pequeño tamaño pero las listas cerradas y bloqueadas a que obliga el sistema electoral los convierte en una amenaza que se hace realidad cuando se asilvestran en el ejercicio del poder. Jaurías, manadas o como quiera decirse que cometen toda clase de desmanes con el patrimonio público y luego no hay manera de saber quién es el responsable porque todos nos miran con la misma jeta entre desafiante y taimada que encontramos en los lobos. A ver, ¿quién ha sido el que se ha zampado el cordero? Aaauuu, responden levantando los ojos a la luna. Sin contar con que todavía y durante todo el interminable tiempo que dura la instrucción sumarial son solo presuntos lobos. La consigna compartida por los artífices de la Transición fue conservar un gobierno fuerte, lo que exigía partidos cerrados, disciplinados, mezcla de organización leninista y familia mafiosa, y en esas estamos, como mi vecina Isabel, flotando sobre una inestable alfombra de animalillos gorrones, en el mejor de los casos, o meramente predadores, en el peor. La corrupción no se resolverá hasta que no cambie el sistema electoral y en consecuencia el funcionamiento de los partidos. La mala noticia es que estos no quieren cambiar el sistema porque el actual les resulta cómodo y provechoso en grado superlativo. Un sistema electoral mayoritario, de candidatos unipersonales en distritos pequeños y de censo homogéneo, como el que opera en el Reino Unido, acabaría con la corrupción y con la más british de nuestros políticos, Esperanza Aguirre, la hembra alfa de nuestra particular jauría. Los ingleses distinguen entre las mascotas y los políticos. Las primeras no invaden  los jardines públicos y los segundos no te roban la cartera. Aquí esta distinción resulta inimaginable y está entre las proverbiales dificultades que tenemos para aprender inglés. Hasta Aguirre se traba cuando tiene que conjugar este...

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