Rajoy no me toma el pelo

Posted by on Ago 18, 2016 in Miradas |

Soy calvo y la coquetería me impulsa a llevar el cráneo afeitado como un limón, así que no puedo decir, literalmente, que Rajoy me esté tomando el pelo; de hecho, no puedo decirlo ni siquiera en sentido figurado. Rajoy es un político al que yo quisiera ver fuera de la poltrona de la presidencia del gobierno, un deseo o expectativa que, si he de fiarme de los resultados electorales, comparto con el setenta por ciento de la ciudadanía que se tomó la molestia de acercarse a la urna correspondiente en diciembre y en junio pasados. El misterio radica en por qué, siendo esta voluntad de la soberanía popular tan manifiesta, estamos abocados al dilema de Rajoy o la catástrofe. ¿Qué es exactamente lo que no funciona en nuestra democracia para que un tipo que tiene menos de un tercio de los votos aspire a gobernar como si tuviera mayoría absoluta?, ¿qué clase de perversión anida en el sistema para que la única esperanza de normalización (sic) resida en que alguien, Sánchez con preferencia, que solo tiene el veinte por ciento de los votos, dé su brazo a torcer?, ¿qué suerte de flaqueza mental aqueja a quienes apoyan esta opción, muchos de los cuales son correligionarios de Sánchez?, ¿que especie de delirio se ha alojado en la cabeza de Rajoy, un político dizque democrático, para que crea que puede comportarse con el desdén de un rey absoluto hacia quienes le tienden una mano aliada?, ¿por qué un país, que hasta ayer se ufanaba de estar gobernado por una constitución democrática modélica, está pasmado y atrapado en los ignotos cálculos, previsiones y volutos (neologismo que acabo de inventarme y que podría significar intención retorcida) de un personaje hermético y soberbio como un dictador del siglo pasado?, ¿puede calificarse blandamente su actitud como una tomadura de pelo, como escriben hoy los comentaristas a raíz del desplante dado a las exigencias de Rivera y compañía? La calificación de tomadura de pelo rebaja la realidad a términos colegiales y pandilleros, un modo condescendiente de nombrar el asfixiante mamoneo en que se ha convertido la política española, una manera inocua de describir que el dinosaurio que preside el partido más corrupto de la historia manipula, se burla y chantajea a la cuadrilla de políticos juveniles más inexperta, narcisista, sectaria y entontecida también de la historia, eso sí, los tres con abundante melenita para que pueda ser enredada y manoseada...

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Los líderes idiotas

Posted by on Ago 17, 2016 in Miradas |

La consulta de un amigo sobre ciertas circunstancias de las últimos días del franquismo ha puesto a prueba mi (des)memoria histórica. Tengo de aquel periodo un recuerdo gris y borroso, y la sensación, como dicen ahora los deportistas, de que más de la mitad del país era franquista a juzgar por las interminables colas de dolientes ciudadanos que le rindieron homenaje en la capilla ardiente. Luego, en los años siguientes, creo que no he leído ninguna semblanza laudatoria del dictador más allá de algunas efusiones nostálgicas que caracterizan más a quien las formula que al personaje y, en el mejor de los casos, el reconocimiento de alguna de sus virtudes negativas, que en política no son necesariamente defectos: su cautela, su frialdad, su sentido del cálculo, su impasibilidad, etcétera. A sentido contrario, las visiones críticas de su figura histórica han sido las más, incluidas las que ponían en tela de juicio su pericia militar, lo que ya es el colmo en un generalísimo. Pero ahí estuvo el tipo, al frente de la cosa durante cuatro décadas y aún, en las entretelas de nuestra psique colectiva, no nos hemos sacudido su sombra. Diríase que nos gustan los líderes idiotas y, cuanto más lo son, más perviven en el poder, como si su idiotez, entendida no solo, aunque también, en sus significados más corrientes de tontucia y engreimiento, sino en el sentido más genuino de carácter y temperamento, fuera la última ratio que los mantiene encumbrados. En resumen, apreciamos a nuestros líderes porque son como son. El setenta por ciento de la ciudadanía no quiere a Rajoy como presidente del gobierno y así lo ha manifestado de manera vehemente, inequívoca y repetida en las urnas. Pues bien, a día de hoy, el sistema está paralizado porque si Rajoy no es presidente como si tuviera mayoría absoluta, no vale ni el parlamento, ni la constitución, ni el rey ni la madre que los parió a todos. Nos gusta cómo es. También adoramos a Sánchez, que ha arrastrado a su partido a las más profundas simas electorales, y que está enfurruñado pero, de dimitir, ni hablar. Nos encanta Rivera, absorto en su infatigable papel de cuñado simpático en esta interminable fiesta de la democracia. Y amamos a Iglesias, que de su fallido asalto a los cielos ha entrado en un mutismo catatónico de bella durmiente del que quizás espere que le rescate el beso del pueblo soberano. Todos, cada uno en su estilo, nos tienen deslumbrados como a una liebre en mitad de la carretera a la espera de que el tractor nos pase por encima. El último idiota inmortal, aparecido estos días, es Arnaldo Otegi, que arrastra tras de sí toda la...

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La existencia paradójica de Kenny Baker

Posted by on Ago 16, 2016 in Miradas |

Actor. Su pequeñez física tardó toda una vida en manifestarse y fue mundialmente famoso a su muerte porque se le recordó (¿se puede decir así?) por haber interpretado un personaje en el cual era invisible e imperceptible, si esto no es una redundancia. ¿Quién hubiera dicho que en ese simpático cubo de basura que emitía destellos y pitidos habitaba un hombre que lo animaba? El hecho de que en el interior de Erredós Dedós (en inglés suena menos rasposo y más entrañable, algo parecido a Arturito) hubiera un ser humano, aunque fuera bajito, choca no solo a la inteligencia artificial que orgullosamente representaba este artefacto sino con la mismísima reforma laboral del pepé que ha decretado que donde hay una máquina no haya un trabajador y si encontramos gasolineras, salas de cine, bancos, agencias de viaje, etcétera, sin servicio humano al público, el cual debe apañarse en un impaciente diálogo digital con las máquinas, ¿quién iba a imaginar que un robot que se presenta como el paradigma de la ultramodernidad galáctica estaba accionado por un operario de carne y hueso?  Sin duda, Kenny pudo hacerlo gracias a su envergadura física. Esta es la hipótesis: digamos que Kenny andaba por el plató de rodaje en busca de trabajo y vio la carcasa de Arturito  varada en un rincón mientras los ingenieros de efectos especiales se estrujaban la mollera buscando el modo de hacer que ese chisme que había diseñado un dibujante de tebeos se moviera de una manera que fuera simpática y ligeramente cómica, como se espera de los enanos de circo. Sin pensárselo, impulsado por el instinto condicionado por generaciones de congéneres desde los bufones de la Edad Media, Kenny se introdujo en la lata cilíndrica y empezó a manejarla de una manera desordenada y nerviosa, propia de quien no sabe cuál es su papel en el mundo, pero que a los sabios que dirigían la producción les pareció, en efecto, simpática y cómica. Preguntaron a Kenny cuáles eran sus honorarios y la respuesta les convenció de que contratarlo les resultaba notoriamente más económico que seguir experimentando con la inteligencia artificial de Arturito en el laboratorio. El caso de Kenny Baker es emblemático de la supervivencia humana a la revolución tecnológica, y quizás termine por estudiarse en las altas escuelas de negocios. En nuestro país se dan intentos similares pero son notablemente más ramplones y antiestéticos: el empleado de banca despedido al ser remplazada su labor por un cajero automático permanece en la puerta del establecimiento con un cartel anunciador de su miseria y la gorra extendida a la espera de la comisión informal del caritativo usuario. Ahora que sabemos que Kenny estaba en su interior, entendemos mejor el...

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Historia de la eternidad

Posted by on Ago 15, 2016 in Miradas |

El 15 de agosto es la fecha más estéril del año, teñida de un amarillo chillón e inhóspito. Un sol desbocado que aplasta a todo ser vivo,  resecos campos de cereal recién segados, bosques y arboledas en llamas, gigantescas colonias de bípedos sonrosados en las playas, mugidos y hedor a estiércol en los encierros de vacas de la aldea, carreteras surcadas de vehículos que van y vienen del paraíso de la costa. De mi antiguo oficio de periodista guardo intacta la desolación que presidía el día de la virgen de agosto, cuando la realidad, entendida como fenomenología que muda la apariencia de los hechos, se había ausentado y habitábamos una jornada sin historia, atrapados en un déjà vu desasosegante. El desepero nos llevaba al archivo para encontrar inspiración a nuestra tarea. A ver, ¿qué publicamos el año pasado? Retorno a este perezoso hábito e indago en esta bitácora en busca de inspiración y ¿adivinan qué se publicó hoy hace un...

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El repliegue

Posted by on Ago 14, 2016 in Miradas |

Está sobre la mesa la propuesta de un amigo para que participe en un debate sobre la actual situación de repliegue hacia los nacionalismos que se registra en Europa, del que el Brexit es la manifestación más notoria, organizado por una asociación cultural de una localidad vecina a mi pueblo. No sé si la propuesta se materializará finalmente, pero ha tenido la virtud de poner en alerta las antenas y desde hace unos días me veo escrutando instintivamente noticias en busca de las causas de esta regresión de la sociedad hacia el útero materno. He aquí tres ejemplos del repliegue: Uno, por intereses económicos. Hace un mes, durante las fiestas patronales de mi ciudad, los comerciantes locales se quejaron de la proliferación de manteros a las puertas de sus establecimientos. La ciudad tiene, por primera vez en décadas, un consistorio de izquierdas y el concejal de turno se lanzó a defender a los manteros en nombre de la solidaridad y los términos en que lo hizo, en los que no obvió acusaciones a los comerciantes de explotar a sus empleados, encrespó aún más al gremio protestante. El pequeño comercio ha sido devastado en mi ciudad, como en tantas otras, durante la década pasada por razones conocidas que no repetiremos aquí, y probablemente no erraba el concejal al señalar los bajos salarios de sus empleados y las prácticas de evasión fiscal de las empresas porque así es como funciona nuestra economía y también puede apostarse a que los manteros no significaban una competencia real, aunque fuera desleal, a sus negocios. Pero todo eso, que constituiría materia para un debate, no importa. Lo seguro es que el consistorio se ha ganado la enemiga de los comerciantes y bastará que en las próximas elecciones se presente una sigla que señale a los inmigrantes como responsables de la situación para que una parte significativa del voto que ha sido de izquierda se pase al campo contrario. Dos, por razones políticas. Francia ha sido durante décadas un ejemplo conspicuo del trasvase casi automático del voto comunista y socialista al lepenismo a medida que avanzaba la globalización de la economía y la crisis social consiguiente. El país está ahora alterado con los atentados yihadistas y estos días veraniegos sufre una polémica, con resolución judicial incluida, sobre el uso, o mejor dicho, la prohibición del uso de lo que se llama el burkini en playas y piscinas. El burkini es un bañador femenino que cubre por completo el cuerpo y que los tribunales franceses consideran un ataque al laicismo de la nación. Esta prenda es disfuncional y arcaica (y personalmente irritante, lo reconozco) pero no se entiende cómo su uso en la playa podría atacar al...

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