La legislación electoral española trata a los votantes como si fueran filósofos y como si, ante la cercanía de las urnas, su hábito fuera encerrarse en la cálida umbría de la biblioteca o sentarse en la barda ante la puesta de sol en los horizontes de Castilla para reflexionar cuál habría de ser el sentido del voto que remediará los males de patria, ay.
La cabeza bajo el ala
En los albores de la fotografía, los modelos tenían que permanecer inmóviles hasta que la imagen se estampaba en la placa. El tiempo de exposición para documentar la realidad era largo. Hoy, no solo es instantáneo sino apriorístico. Facebook lo sabe todo de nosotros por nuestras pulsiones apenas conscientes sobre la pantallita del móvil y nosotros podemos saber cómo funcionará un gobernante mucho antes de que gobierne.
Los polis y los otros
El poli se va, después de todo es un funcionario, y la merdé sigue ahí. No sabemos quién es el asesino, aunque alguno apunta maneras, pero todos son sospechosos. ¿Llegará un día en que los políticos serán tratados con la suspicacia que merece un presunto delincuente? También de eso hay indicios, pistas. En fin, esperemos al episodio siguiente.
La república digital
El candidato de los liberales ibéricos don Rivera nombra asesor electoral a un gozquecillo como el emperador Calígula nombró senador a su caballo. El romano adquirió por eso fama histórica y el político hispano ha llevado su fama hasta el último confín de las redes sociales; ambos con la misma caracterización: idiocia aguda.
Fracking
Fracking. Lo que estos tipos hacen es fracking, inyectando a presión sus ocurrencias, no para hacerlas valer sino para romper la convención democrática y discursiva del debate. El fracking revienta el suelo sobre el que vivimos para que afloren nuevas fuentes de energía y provoca terremotos.