Ojalá sea esta gatomaquia el último vestigio de guerra civil que ganaron unos y perdieron otros.
La fascinante plasticidad del lenguaje
Lo que se detecta en estas imperceptibles mutaciones del lenguaje no es inocuo. Nos hace intuir que hemos perdido la confianza del altísimo, somos sospechosos ante los gobiernos elegidos con nuestros votos y nos abandonan a nuestra suerte los políticos y periodistas encargados de gestionar y explicar la realidad en la que vivimos.
Odio il Cappodano
«Por eso detesto estos ‘añonuevos’ que caen como vencimientos fijos, que convierten la vida y el espíritu humano en un asunto comercial, con sus consumos, su balance y su previsión de gastos e ingresos de la vieja y nueva gestión».
El maquinista y el tuitero
Trenes. Hablamos de política real, la que se rige por la física newtoniana, de pesos y medidas perceptibles y cuantificables, de engranajes articulados y soldaduras firmes, de vectores que salen de un punto y se dirigen a otro, ambos discernibles, y no de la llamada guerra cultural, que se expresa en un titilante código binario e impregna el espacio de las comunicaciones de una niebla tóxica e irritante.
Cambio climático en la montaña mágica
Davos, la montaña sagrada del dinero, donde cada año se reúnen los druidas del gran poder para intercambiar fórmulas e ingredientes de las pócimas que los hacen inmortales e invencibles, ha registrado este año una ‘perturbación en la fuerza’, que diría el maestro Yoda.