Una cuñada y una amiga, ambas en la edad del escribidor, han coincidido hoy en el envío del mismo mensaje por guasá. Se ve que es un mensaje viral. Las redes sociales son el subconsciente colectivo de los usuarios manifestado en espasmos. Es un fragmento de vídeo en el que dos chicas y un chico en la veintena son interrogados al asalto por un entrevistador callejero sobre quién fue Adolfo Suárez. Ni idea, replica una de las chicas de inmediato. El chico se esfuerza por poner en orden sus conocimientos: ¿Adolfo Suárez?, pertenece a algo de la dinastía, ¿no?, algo de los reyes, hizo un golpe de estado o algo así… La otra chica ataja: ¿y a qué viene la pregunta? La muchacha que ha hablado primero se encierra en su hermético universo y tercia, a mí gusta el de [palabra ininteligible], el morenillo chiquitillo… y así termina el documento. El autor del mensaje, sin duda un viejo o vieja moralista con pujos aristocráticos, no ha podido evitar subrayar el vídeo con una reflexión senequista: Esos chicos votan y sus votos valen lo mismo que el tuyo. Ahora entenderás por qué pasa en España lo que pasa.

No está mal la ocurrencia de atribuir al voto de este trío de felices despistados la recesión económica, el rescate bancario, el desempleo y los desahucios, el arrebato secesionista de Cataluña, la tambaleante crisis del tribunal supremo y las demás pejigueras que amenizan los telediarios. ¿De verdad creemos que esos chavales de apariencia alienígena están más estupidizados que los votantes que han elevado a la poltrona a Rajoy, Torra, Puigdemont, Casado, Rivera, Iglesias o el mismísimo Sánchez? ¿Se está sugiriendo que se les prive del derecho al voto?

Por otra parte, ¿quién fue Adolfo Suárez? Si se preguntara a la gente de la generación que lo conoció y contestaran con la desconcertada franqueza con que lo hace esta chavalería del vídeo oiríamos epítetos como, un traidor, un oportunista ambicioso, un falangista converso, un amigo de los comunistas, un listillo con mucha suerte, y el más florido de todos: un tahúr del Mississipi. Pocos le reconocerían sus méritos pues no hay héroe que haya concitado tantos adversarios sobre sí en el apogeo de su carrera, el rey incluido. Y, en efecto, Adolfo Suárez tiene que ver con la dinastía reinante, a la que de manera decisiva ayudó a entronizar,  y con un golpe de estado provocado por su acción de gobierno, y, ya puestos, también era un morenillo seductor que enamoró a muchos y muchas que ahora, ay, padecen una irremediable propensión a la desmemoria. En último extremo, los jóvenes entrevistados en el vídeo saben más sobre Adolfo Suárez de lo que saben de Franco los neofascistas que estos días andan por las calles envueltos en banderas bajo la luz de las antorchas, y son mucho menos peligrosos que estos tipos.