Un lector de las ocurrencias de este rincón me pide que me moje en discernir qué partido político ha tenido más culpa en el fracaso de la formación de gobierno y en las la consecuente repetición de las elecciones. La culpa es una noción moral que no opera en política; y la responsabilidad, tampoco. En último extremo, la culpa es de la ciudadanía que ha elegido a estos personajes sobre los que no tiene ningún control.
Cinco idiotas
La renovación de la clase política ha tenido un efecto perverso e inesperado y ha elevado a lo alto de la cucaña a cinco tipos criados en el bienestar y los videojuegos, narcisistas, eufóricos y absortos. Ninguno de los cinco jefes de filas del arco parlamentario han administrado nunca un presupuesto público ni han gobernado a ningún colectivo cívico, ya sea una comunidad de vecinos o un club deportivo de barrio
Rehenes
Lo que interesa ahora es comprender por qué el llamado populismo brota, no de iniciativas extraparlamentarias, sino del corazón mismo del parlamentarismo. Para superar la desafección de la ciudadanía hacia la política, necesita ser estimulado con continuas convocatorias a las urnas: elecciones, referendos, consultas internas, de las que la clase política quisiera extraer la voluntad popular quintaesenciada, libre de impurezas y contradicciones, prístina como un manantial de montaña, para ser guiada por un caudillo.
Las trescientas
Trescientos es un cardinal mítico. Es el número de hoplitas espartanos que, según Heródoto, hicieron frente a los ejércitos del persa Jerjes en el paso de las Termópilas. Quizá algún estratega del pesoe tuviera en la cabeza esta hazaña bélica cuando se decidió que serían trescientas y no otro número las propuestas que habrían de presentarse al pueblo soberano en defensa del progreso y todo lo demás.
La tercera vía
Llama la atención el empleo del sintagma ‘tercera vía’, que debiera estar proscrito en el vocabulario socialdemócrata. Tercera vía es un tópico sin sustancia alguna acuñado que constituyó el banderín de enganche con el que ganó las elecciones Tony Blair y que a la postre ha arrasatrado a los socialdemócratas al abismo.