En ambos platillos de la balanza hay personas moderadas, dialogantes, pragmáticas, etcétera, investidas con los valores y actitudes que se consideran centristas, sin que dejen por ello de ser de derechas o de izquierdas. No es necesario un partido centrista; basta con poner a la tarea a los que ya lo son en los partidos existentes.
El conde de Montecristo
El secretario general del psoe es el Edmundo Dantès de la política española: traicionado por sus correligionarios, defenestrado, ignorado y vilipendiado, escapó del olvido al que le habían aherrojado y ahora es el conde de Montecristo que practica una sutil, gélida y deleitosa venganza sobre quienes quisieron acaba con él.
Noticias de la reconquista
En el estimulante listado de batallas inspiradoras de la masacre Christchurch debió estar incluida la de las Navas de Tolosa, que mencionó hace unos días el capitoste voxiano don Ortega Smith como un hito que evitó que las mujeres occidentales fueran ahora cubiertas con el burka.
El poder accidental
El poder político del pesoe siempre ha sido fruto de un accidente y, a pesar de su duración temporal en el gobierno, mayor en conjunto del que ha correspondido a la derecha, nunca ha perdido ese carácter accidental, aunque su origen sea impecablemente democrático y su ejercicio completamente legal.
Biología
Los partidos han quedado como verso libre del sistema, liberados de la órbita ideológica y sociológica a la que estaban sujetos. Esto explica la trepidación de elecciones y de sondeos que constituyen el clima político de ahora mismo.
Primarias y primates
La constitución española previó un sistema de partidos centralizados y verticales, autoritarios, a imagen y semejanza del sistema dictatorial desde el que transitamos hacia la democracia.