El lector es convocado a asistir a lo que solo puede llamarse una reconstrucción, no solo de la integridad física del herido sino del individuo en el mundo. Una dolorosa y larguísima sucesión de intervenciones quirúrgicas y de tratamientos de fisioterapia y psicológicos opera como marco y lanzadera del relato, pero de lo que versa este es de un campo más vasto definitivamente dañado por el atentado.
Biografía del ‘impeachment’
La puesta en marcha del juicio político (impeachment) contra Trump da ocasión para recordar lo viejo que es quien esto escribe y lo mucho que, sin él quererlo, ha evolucionado su conciencia política y su relación con las palabras. ‘Impeachment’ es una palabreja eufónica y de fácil recordatorio (tal como lo pronunciamos los hablantes en castellano suena como un salivazo) que promete jaleo y entretenimiento y que, durante la vida adulta de este escribidor, ha estado en el candelero en tres ocasiones.
La marca blanca
‘Más país’ es, más escuelas, más hospitales, más viviendas, más verde en el paisaje, más limpio el aire, más empleo, más dinero en el sueldo, pero también, más fútbol, más fabada, más voxianos, más monarquía, más corrupción, y como todo no puede ser, convendría que dijeran de qué va a haber más y de qué, menos. Si don Errejón y su gente se curran el programa y la estrategia de su nuevo partido como se han currado el nombre del invento, no van a llegar muy lejos con su marca blanca.
El hundimiento
Uno de los efectos más visibles del agónico proceso del bréxit es la demolición del partido laborista inglés. Thatcher defendió con éxito la idea de que no solo la clase obrera sino la sociedad misma carecen de existencia real; lo único real son los individuos. ¿Y cómo sabemos que los individuos son reales? Por las tarjetas de crédito que llevan en la cartera.
Éramos pocos y
Hablemos, pues, de la operación Errejón. Está fuera de duda que va a ser pasto mediático durante semanas y que numerosos intereses cruzados van a bailar el agua a la iniciativa. En especial, en el pesoe. Lo que tiene de espectáculo la política se va a ver animado por la promesa del duelo fratricida de los dos fundadores de podemos, antaño amigos del alma y hoy, ya se ve.
Se odian
El odio es una palabra proscrita en este tiempo de mojigatería retórica pero no hay otra manera de decirlo: don Sánchez y don Iglesias se odian. Se odian tanto que el mundo real desaparece tras el ciego impulso de destruir al otro que los embarga a los dos cuando están frente a frente. Por supuesto, el odio es un sentimiento que no puede explicarse.