El poli se va, después de todo es un funcionario, y la merdé sigue ahí. No sabemos quién es el asesino, aunque alguno apunta maneras, pero todos son sospechosos. ¿Llegará un día en que los políticos serán tratados con la suspicacia que merece un presunto delincuente? También de eso hay indicios, pistas. En fin, esperemos al episodio siguiente.
La república digital
El candidato de los liberales ibéricos don Rivera nombra asesor electoral a un gozquecillo como el emperador Calígula nombró senador a su caballo. El romano adquirió por eso fama histórica y el político hispano ha llevado su fama hasta el último confín de las redes sociales; ambos con la misma caracterización: idiocia aguda.
Fracking
Fracking. Lo que estos tipos hacen es fracking, inyectando a presión sus ocurrencias, no para hacerlas valer sino para romper la convención democrática y discursiva del debate. El fracking revienta el suelo sobre el que vivimos para que afloren nuevas fuentes de energía y provoca terremotos.
Abusos
La violación y otras agresiones de género son los únicos delitos en los que el código penal sospecha a priori que los victimarios tienen la complicidad de la víctima, de manera que esta debe demostrar durante el juicio que la violación a que ha sido sometida no es una juerga picante, como alegaron los acusados de la manada de Pamplona y como la vio un miembro del tribunal que les juzgó en primera instancia.
Una vehemente esperanza
En estas circunstancias, la deserción es un delito y quien esto escribe, que hace solo unas semanas se sentía legitimado para jubilarse como elector, ha puesto su firma al pie de un manifiesto a favor de la candidatura a la que vota arrastrando los pies desde que apareció en el escenario. Ahora empezamos a entender la tensa sonrisa que exhibían los jóvenes reclutas que hace un siglo embarcaban en trenes militares hacia un futuro incierto y quizá aciago.
Emergencia, llamen a ‘yipiyí’
¿Hay alguna relación entre la crisis de nuestro sistema de pensiones y que los líderes del movimiento indigenista americano hayan decidido que la llegada de los conquistadores enviados por la corona de Castilla a sus tierras hace quinientos años fuera una desgracia para sus pueblos? La respuesta es afirmativa.